Calambres, agotamiento y golpes de calor: patologías causadas por las altas temperaturas

Publicado 13/07/2019 7:59:46CET
Mujer abanicándose en la calle con un abanico por las altas temperaturas y el calor de verano
Mujer abanicándose en la calle con un abanico por las altas temperaturas y el calor de veranoGETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANTONIOGUILLEM

   MADRID, 13 Jul. (EDIZIONES) -

   La temperatura corporal se regula mediante mecanismos que conservan, producen o eliminan calor. Sin embargo, desajustes en este sistema, que pueden ocurrir si una persona está sometida a altas temperaturas durante un tiempo prolongado, pueden hacer aparecer o desarrollarse cuadros que pueden ser peligrosos o mortales.

   “El calor puede provocar una serie de trastornos que varían en gravedad, que van desde los calambres musculares y el agotamiento por calor a un golpe de calor, que es una emergencia médica que puede provocar la muerte hasta en el 80 por ciento de los pacientes que lo padecen”, indica a Infosalus la responsable del Grupo de Urgencias y Emergencias de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la doctora Marta Martínez del Valle.

   No obstante, hay que tener en cuenta que “existen factores tanto intrínsecos como adquiridos que influyen en la tolerancia al calor y hacen que determinadas personas sean más susceptibles de presentar problemas relacionados con el mismo”, llama la atención la experta. La doctora cita pacientes ancianos, niños, pacientes obesos, con patologías crónicas o que toman determinados fármacos como menos tolerantes al calor.

   En cuanto a la primera patología mencionada, los calambres por calor, la doctora Martínez del Valle explica que se tratan de “contracciones fuertes de los músculos que provocan endurecimiento del mismo, tensión en la extremidad y dolor que varía de leve a intenso”.

   Hay que diferenciar los calambres por calor de los calambres que aparecen habitualmente en personas que no realizan ejercicio. Éstos últimos “no suelen ser secundarios al calor, son debidos a la falta de entrenamiento y pueden darse con temperaturas ambientales frías”, matiza la experta.

   Los calambres por calor “son consecuencia de la sudoración profusa y la reposición de agua, pero no de los electrolitos que perdemos con esta sudoración”, indica la doctora Martínez del Valle, que especifica que estos problemas son frecuentes en personas que entrenan de forma habitual: atletas, militares, trabajadores del acero o mineros, por ejemplo. Además, los músculos más frecuentemente implicados son los de “manos, brazos, pies, piernas o muslos”, agrega la experta de la SEMG.

   Para aliviar el dolor se recomienda “un estiramiento pasivo del músculo afectado. También debemos indicar que descansen en un ambiente fresco y que la reposición de líquidos no sólo sea con agua, que se añadan electrolitos al agua (10 gramos es igual a dos cucharaditas de té rasas de sal) o que tomen bebidas isotónicas”, apunta la doctora Martínez del Valle. Los calambres por calor también se pueden prevenir, gracias a “entrenamiento adecuado, la aclimatación y la reposición de líquidos con electrolitos”, incide la experta de la SEMG.

   Por su parte, el agotamiento por calor es un “síndrome clínico que cursa con síntomas inespecíficos como debilidad, malestar general, cefalea, dolores musculares, náuseas, vómitos o síncope”, expone la doctora Martínez el Valle, que añade que la temperatura corporal “suele ser normal y, si se eleva, habitualmente es menor de 38°C”.

   El paciente se presenta “sudoroso, taquicárdico y puede cursar con hipotensión ortostática, pero no presenta afectación del sistema nervioso central”, continúa la experta. El diagnóstico es clínico y no precisa pruebas complementarias a no ser que quieran descartarse otras patologías.

   El tratamiento del agotamiento por calor se basa “en evitar el esfuerzo físico, descansar en un ambiente fresco en posición plana en el suelo, boca arriba, humedecer la piel para favorecer el enfriamiento y rehidratarse convenientemente con agua y electrolitos”, concluye la experta, que especifica que generalmente es suficiente con uno o dos litros.

EL MÁS CONOCIDO, EL GOLPE DE CALOR

   Por último, la doctora Martínez del Valle se ocupa del golpe de calor, la afección producida por las altas temperaturas más conocida. Se produce “por un desajuste entre los mecanismos productores y disipadores de calor, bien sea por un incremento en la producción o una alteración en la pérdida de calor”, explica la experta.

   La consecuencia del desajuste es un aumento de la temperatura corporal, que supera los 40°C y se acompaña de alteraciones “en diferentes órganos: sistema nervioso central (presentan confusión, alteraciones del comportamiento, convulsiones e incluso coma), alteraciones hepáticas, renales, pulmonares y en el sistema hemático (se produce un estado de hipercoagulabilidad). También se producen trastornos electrolíticos y en el sistema cardiovascular (taquicardia, hipotensión)”, enumera la experta.

   Asimismo, los pacientes “pueden tener la piel caliente y enrojecida”, puntualiza la miembro de SEMG, pero no siempre está presente la sudoración. Por último, “la frecuencia cardíaca y respiratoria suelen estar aumentadas y las cifras de tensión arterial pueden estar tanto elevadas como bajas”, finaliza.

   En este contexto, los síntomas que deben alertar de que se sufre un golpe de calor son “la temperatura corporal superior a 40°C y la alteración del comportamiento, falta de coordinación, dolor de cabeza, visión borrosa, convulsiones y alteraciones del nivel de conciencia (desde estupor a coma) que indican una alteración del sistema nervioso central”, avisa la doctora Martínez del Valle, que agrega que no siempre lo sufren personas que realizan ejercicio físico intenso a altas temperaturas, sino que también las que están en ambientes calurosos, carecen de aire acondicionado o tienen un acceso limitado a la toma de líquidos, como ancianos y niños.

QUÉ HACER MIENTRAS SE ESPERA UN TRATAMIENTO ESPECIALIZADO

   La doctora Martínez del Valle aconseja intentar disminuir la temperatura corporal lo más rápido posible. Para ello, habrá que trasladar al paciente a un lugar frío, se le quitará la ropa y, si se puede, se sumergirá en agua fría.

   “Si la inmersión no fuera posible, podemos humedecer todo el cuerpo con agua, preferiblemente tibia, para evitar que tirite y, seguidamente, exponerlo a una corriente de aire con una abanico o un ventilador para favorecer el enfriamiento por evaporación”, continúa la experta de SEMG, que avisa de que en estos pacientes no está indicado el uso de antitérmicos.

   No obstante, “estos pacientes deben ser derivados al hospital más próximo lo más rápido posible y no debemos olvidar que, además, pueden presentar una muerte súbita, en cuyo caso debemos iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar lo más precozmente posible en espera de ayuda especializada”, recuerda la doctora Martínez del Valle.

Contador