Publicado 08/07/2021 08:39CET

Si te has vacunado frente a la COVID-19 esto es lo que debes tener claro

Archivo - Vacunación contra el coronavirus.
Archivo - Vacunación contra el coronavirus. - ZORANM/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 8 Jul. (EDIZIONES) -

   En la actualidad se han administrado más de dos mil millones de dosis en todo el mundo de las vacunas aprobadas frente a la COVID-19, con lo cual no solo se ha ratificado su perfil de seguridad visto en ensayos clínicos, sino también se ha podido detectar cualquier anomalía o sospecha, con incidencias muy bajas, que no se podrían detectar en un estudio.

   Así lo asegura en una entrevista con Infosalus el doctor Federico Martinon, pediatra e investigador clínico, y miembro del comité asesor de vacunas de la OMS, quien incide en que esto ha podido ser gracias a la vigilancia que se ha realizado sobre la aplicación de las dosis en las millones de personas vacunadas, de forma que estas incidencias, “que han sido muy bajas”, han sido incorporadas en las fichas técnicas de las correspondientes vacunas, o bien siguen en vigilancia específica, y se convierten en ‘efectos adversos de especial interés’.

LAS VACUNAS SON LOS PRODUCTOS BIOLÓGICOS MÁS SEGUROS

   Además, el también jefe del servicio de Pediatria del Hospital Clínico Universitario de Santiago, y coordinador del Centro de seguridad vacunal de la OMS en Santiago de Compostela, destaca que las vacunas son productos biológicos, “pero de todos los productos biológicos que usamos ninguno es tan seguro como las vacunas”.

   “Aparte de ser importante que las vacunas sean seguras, también lo es el que funcionen. Este es el verdadero titular, es decir, frente a la cepa original para la que fueron diseñadas las vacunas aprobadas en Europa tienen capacidad de reducir en prácticamente un 100% el riesgo de morirse o de ingresar en UCI, que es el objetivo”.

¿QUÉ PASA CON LAS VACUNAS Y LAS NUEVAS CEPAS?

   En este contexto, Martinon indica que las vacunas actualmente en circulación se diseñaron en función de un antígeno, una llave concreta, que es la proteína S del virus SARS-CoV-2, pero con la configuración de las cepas que circulaban originariamente.

   “Ahora es cierto que surgen nuevas variantes, y que es una posibilidad, diría un escenario real y probable que, a medida que se acumulen mutaciones con la evolución, pueda hacerse la cerradura cada vez más recia”, señala el experto.

   Eso sí, hace hincapié en que “no va a ser un mecanismo de todo o nada”, en el que de repente aparezca una variante frente a la cual no funcionen de forma brusca las vacunas actuales, ni tampoco la inmunidad adquirida tras sobrevivir a la infección. “Sí es cierto que, progresivamente, esa cerradura puede ir de forma más recia y en algún momento sea necesario cambiar esa llave, es decir, el antígeno de las vacunas, y administrar una vacuna que incluya esa nueva ‘versión o llave’. Es un escenario posible, incluso probable, aunque nos sabemos cuándo sucederá, pero estamos preparados para ello”, añade.

   A nivel de ciudadano, el doctor Martinon subraya que nos debe importar el que, a día de hoy, con las cepas que circulan, las vacunas son efectivas a la hora de evitar muerte y hospitalización: “Con lo cual, lo que debemos hacer es vacunarnos en cuanto sea nuestra oportunidad, pero no solo los españoles o europeos, sino todo el mundo, porque una pandemia afecta a cualquier parte del mundo, y lo que suceda en otros lugares también nos afectará a nosotros; un aspecto sobre el que no hemos querido o no hemos sabido darnos cuenta antes”.

   Aquí apostilla que la vacuna es siempre igual de segura, no hay diferencias, pero sí es cierto que algunas con las nuevas variantes pueden registrar una menor efectividad: “Se visto con la variante delta una reducción no muy significativa, de en torno al 7-8% de efectividad con la pauta completa de la vacunación, y también una reducción más significativa con una única dosis. No cambia lo que hay que hacer, pero sí obliga a ser consciente de que puede ser necesario en un momento determinado hacer uso de las vacunas de refuerzo o que éstas se adapten a la nueva ‘cerradura’ del virus SARS-CoV-2”.

   En este punto, el coordinador del Centro de seguridad vacunal de la OMS en Santiago de Compostela mantiene que “las vacunas su primer objetivo es evitar la muerte y el sufrimiento”, y se conoce que si se vacuna a un número suficiente de personas se puede interrumpir la circulación en la comunidad, ya sea a través de la vacunación o en la combinación de vacunación con las personas que hayan alcanzado la protección de forma natural.

   “Si alcanzamos ese punto, el virus dejará de circular y se protegerá a aquel porcentaje de población que no se haya vacunado todavía, o no se pueda vacunar por la razón que sea. Lo importante es que al dejar de transmitirse el virus dejará de infectar. El virus emplea para mutar la multiplicación. Su objetivo es multiplicarse e ir mutando en ese proceso, y al evitar la infección evitamos todo el proceso y es el objetivo ideal”, resalta.

¿LOS VACUNADOS CONTRAEN LA INFECCIÓN COVID-19?

   Asimismo, el doctor Martinon apunta que se sabe que las vacunas, una vez completada la pauta vacunal, reducen “muy significativamente” el riesgo de enfermedad grave y de hospitalización, y también la probabilidad de tener infección sintomática.

   Ahora bien, precisa que es cierto que con estas vacunas, como con otras, “la efectividad no es del 100% frente a todas las formas de infección”, y por tanto algunas personas podrán infectarse a pesar de estar vacunadas, y aunque la infección será en general leve o asintomática, podrían ser igualmente transmisores de la infección a otros.

   “Parece que las vacunas son eficaces también en reducir la transmisión, lo cual es muy buena noticia, porque lograremos antes la ansiada inmunidad colectiva o de grupo, pero no podemos asumir una protección del 100%, y hay que contar que un vacunado, aunque menos probablemente, también podría contagiar aun no teniendo una infección sintomática o grave”, sostiene.

   Por otro lado, el también jefe del servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago mantiene que no solo en ensayos clínicos, sino a escala real puede haber pequeñas variaciones, pero las principales vacunas aprobadas en Europa, principalmente Pfizer, Moderna y AstraZeneca, los datos de efectividad que muestran una vez completada la pauta vacunal son que con ellas se obtiene una reducción de prácticamente el 90-100% de la mortalidad en el caso de contraer la COVID-19, y del 90-100% de ingreso en UCI.

   Otra cosa importante, según apunta, es que hay otras vacunas en el mundo, no solo las del contexto europeo, cuya efectividad sea diferente, ya que ésta no es igual en todas o no disponemos de datos para todas ellas. “Por lo que no se puede hacer una asunción generalizada de que todas las vacunas funcionan igual en ese sentido porque lo desconocemos. Así que hay que ser cuidadoso con las extrapolaciones. En las personas completamente vacunadas, la protección clínica es significativa y demostrada con las vacunas europeas y con probabilidad alta de reducir la transmisión de infección a otros”, ratifica el doctor.

   Con todo ello, Martinon incide en que una persona que está vacunada no va a sufrir una enfermedad clínica y si la sufre es leve, pero esto no significa que no pueda infectar o transmitir a otros. “Pero también sabemos que en una persona vacunada, la capacidad de transmisión es peor que en una persona no vacunada, por eso es tan importante pensar en su papel para cortar la transmisión en la comunidad”, agrega.

¿QUÉ SABEMOS SOBRE LA INMUNIDAD QUE CONFIEREN LAS VACUNAS?

   A su vez, este especialista resalta que se desconoce el periodo exacto de inmunidad que confieren las vacunas, si bien indica que “la duración no debería ser menor a la que produce la infección natural por otros coronavirus, que es de al menos un año”.

   Eso sí, aclara que hay muchos factores que van a influir, entre otros la variación del virus, que puede hacer menos efectivas las defensas que tengamos. “En todo caso, no va a ser un stop brusco y que de repente dejen de funcionar esas defensas y ese desgaste dure más o menos; dependerá de la evolución del virus, que depende de los otros factores que comentamos: que controlemos la infección se consigue en abordaje global, y si no se resuelve a nivel de todo el mundo, el virus puede seguir evolucionando, y el problema recrudecerse uniformemente”, señala el experto en vacunas.

   También es muy importante el tener claro, según sostiene, que cualquier vacuna va a ser siempre más segura que pasar la enfermedad: “Desde luego, una vacuna siempre es una estimulación controlada del sistema inmune, en la que sabemos qué estimulamos y cómo, pero con una infección natural puedes morir en el intento y quedar con secuelas graves. Es verdad que si superas la infección quedas también protegido pero con riesgo elevado y desconocido; y por eso lo lógico es vacunarse”.

   Sin embargo, recalca el doctor Martinon que muchas veces sucede con las vacunas que de la forma que estimulan el sistema inmune se puede lograr una inmunidad “más potente y duradera que la natural”. “La protección de las vacunas es más compleja de lo que pensamos, no solo los anticuerpos que todos conocemos, sino la inmunidad celular y otros aspectos que hacen que nuestra protección sea muy completa”, incide el especialista.

   En última instancia, este investigador español enfatiza la idea de que “lo más importante” ahora mismo es no perder la perspectiva de que las vacunas funcionan y son seguras y de todo lo que tenemos a nuestro alcance es lo que más ha demostrado capacidad para modificar la evolución de esta pandemia. “Vacunémonos en cuanto tengamos oportunidad. Si no se resuelve globalmente el problema, no resolveremos esta pandemia”, sentencia.

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