Investigadores proponen la primera clasificación de los sistemas de Inteligencia Artificial en Medicina y Salud

Publicado 06/02/2020 16:02:05CET
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SEVILLA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores vinculados a la Universidad de Sevilla y el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea ha presentado un estudio pionero en el mundo en el que proponen la primera clasificación científica de las distintas tecnologías, usos y aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito de la Medicina y la Salud, desde el punto de vista de su implicación social y su alcance ético.

La presentación de este estudio ha tenido lugar en el marco de la II Humaint Winter School on Fairness, Accountability and Transparency in Artificial Intelligence, celebrada en Sevilla, y la novedad radica en "la visión global que aporta en relación a los aspectos y sociales de la IA aplicada en Medicina y Salud", según ha informado en un comunicado la Hispalense.

Hasta ahora sólo existían algunas clasificaciones parciales desde el punto de vista tecnológico y de funcionamiento de los algoritmos que rigen los sistemas, ha explicado.

Así, en la actualidad quedan pocas actividades humanas que sean completamente ajenas a las tecnologías basadas en la IA y en el ámbito de la Medicina y la Salud su desarrollo "es enorme y su crecimiento vertiginoso, con resultados potencialmente muy poderosos, que pueden afectar mucho al ser humano y a la sociedad en su conjunto, tanto de manera positiva (básicamente, por una mayor eficiencia) como negativamente (limitando el libre albedrío, por ejemplo, o abriendo la posibilidad de que sistemas autónomos adopten decisiones vitales para las personas)".

El estudio, que se ha difundido de manera inicial en inglés, en una prestigiosa plataforma preprint, toma como punto de partida el informe técnico 'Social Impact of Artificial Intelligence (AI) in Medicine and Health: An overwiew of the state-of-the-art and current trends from a European perspective' ('Impacto social de la Inteligencia Artificial (IA) en Medicina y Salud: Una visión general de las últimas investigaciones y tendencias actuales desde una perspectiva europea').

Éste fue realizado en 2019 por los profesores Emilio Gómez González, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, y Emilia Gómez Gutiérrez, del Joint Research Center, en el marco del proyecto de investigación Humaint, con sede en el Centro de Estudios Avanzados del JRC de la Comisión Europea, y tiene como objetivo general el estudio del impacto de los sistemas de IA en las personas y los aspectos éticos y sociales relacionados.

La US ha agregado que los últimos avances en sistemas de IA aplicados a la Medicina y la Salud "presentan oportunidades extraordinarias en áreas de tan profundo interés social como la oncología, la genética y las neurociencias, junto con algunos inconvenientes no menos extraordinarios y numerosas interrogantes que exigen un debate sereno y riguroso sobre su implementación, antes de que los efectos no deseados sean irreversibles, según defienden los autores del estudio".

La IA aplicada a la Medicina y la Salud abarca un campo muy amplio, que va desde la existencia de software para interpretación de imágenes médicas hasta su integración en prácticamente todas las áreas clínicas y administrativas, mietnras que la radiología y diferentes ramas de la cirugía que utilizaban dispositivos de realidad aumentada y robots quirúrgicos han estado al frente de esta transformación.

APLICACIONES POSITIVAS Y NEGATIVAS

En la clasificación propuesta en el estudio, los investigadores establecen un continuo desde las aplicaciones positivas a las negativas, como "la posibilidad de generar armas biológicas contra el conjunto de la población o una parte de ella", pasando por las que denominan controvertidas, que supone "la posibilidad de que personas no suficientemente formadas decidan sobre su propia salud o la de otros, o el marketing a medida en cuestiones relacionadas con la salud".

El objetivo del informe en el que se basa el estudio no es establecer líneas rojas a su implementación, sino someterlo a debate científico, serio y riguroso que tenga en cuenta elementos que hasta ahora sólo muy parcialmente han sido considerados en la literatura existente.

Hay aspectos, como la privacidad, la responsabilidad legal o los efectos en el empleo que han sido o están siendo analizados en relación con la aplicación de la IA en ámbitos como las redes sociales o el comercio electrónico; pero hay aspectos directamente afectados que, o no han sido abordados --la generación de nuevas formas de vida artificial, la decodificación de las señales cerebrales y la posibilidad de leer el pensamiento, la edición genética y la autoexperimentación, o la adopción de decisiones sobre la vida o la muerte de las personas por parte de sistemas autónomos--, o no lo han sido suficientemente.

La clasificación presentada también incluye una nueva 'Escala de Disponibilidad de la Tecnología', que permite "conocer en qué medida los sistemas están disponibles, de acuerdo con la información publicada en los sectores científico, académico, industrial y en medios de comunicación".

Debates similares al propuesto por los autores del estudio se han realizado en el ámbito, por ejemplo, de la IA de uso militar, incluso en el seno de las Naciones Unidas en 2019.

Para los investigadores de este informe y para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la IA puede traer "algunos efectos, cuando menos controvertidos, que la sociedad no está teniendo en cuenta actualmente".

Así, se han referido a la edición de genes humanos, cuando "la posibilidad de alterar y sustituir fragmentos determinados de la cadena genética es algo que ya se está haciendo en la agricultura y la ganadería para aumentar la productividad y reducir el impacto de las plagas y las enfermedades". La corrección de genes mutados para evitar enfermedades graves tiene una clara lectura positiva, pero en este punto se plantean también algunas interrogantes como "¿funciona?, ¿a qué coste? ¿Qué pasa si esas personas, llegadas a adultas, procrean? ¿se puede llegar a diseñar a un superhumano? ¿Hay algún límite?".

También han aludido a los embriones humano-animales y a los primeros resultados de generación de robots biológicos (biobots) a partir de células animales (en concreto, de ranas), mediante el uso de tecnologías de IA.

La US ha detallado que la IA aplicada a la Medicina y la Salud "no es una disciplina aislada, sino que pone en conjunción la Medicina, las Ciencias, la Ingeniería, e incluso disciplinas sociales como la Ética o la Filosofía", y ha aludido a la Fundación BBVA, que ha publicado el Estudio Europeo de Valores, según el cual, los ciudadanos europeos confían en la ciencia y la tecnología, pero consideran que debe haber límites éticos a la investigación.

En este sentido, los autores del estudio proponen adoptar el modelo que se ha seguido en relación con otra área de investigación que también puede considerarse controvertida, como es la tecnología nuclear, cuando "sus aplicaciones positivas son innegables --como la radioterapia contra el cáncer--, pero se ha alcanzado un consenso para restringir otros desarrollos negativos, como la generación de armas de destrucción masiva".

Así, en el caso de la IA aplicada a la Medicina y la Salud, los autores del estudio presentado en Sevilla plantean identificar los usos más controvertidos y limitar el acceso a estos recursos sólo a usuarios cualificados, siguiendo protocolos y procedimientos similares a los utilizados para controlar las fuentes nucleares y radiactivas, así como sus dispositivos y especificaciones de diseño.

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