La secretaria general adjunta de la ONU, Rosemary DiCarlo, ha terminado una visita de dos días a Afganistán en la que ha pedido a las autoridades fundamentalistas del país que levanten de una vez los vetos que han impuesto a las mujeres del país y que se han convertido en uno de los grandes impedimentos para normalizar las relaciones entre el régimen integrista y la comunidad internacional.