Las autoridades de Malasia han defendido este martes su papel como mediador en el conflicto abierto desde verano en la frontera entre Tailandia y Camboya, que acordaron a finales de diciembre un alto el fuego tras una serie de enfrentamientos que se han saldado con más de un centenar de muertos pero siguen acusándose mutuamente de violar la tregua.