Al menos una vez por semana y durante tres meses

Trastorno por atracón: ¿comes sin control y a escondidas?

Atracón, comer, nevera, bulimia
VALYISKAYA SVETLANA
Actualizado 12/10/2016 11:38:25 CET

   MADRID, 12 Oct. (EDIZIONES) -

   Detectar comportamientos compulsivos con la comida es cada vez más común en las consultas de salud mental y aunque desde mediados del siglo pasado se registran casos de este trastorno han tenido que pasar más de 60 años para que se incluyera como tal en el manual internacional de referencia de salud mental.

    Según explica a Infosalus José Ignacio Baile, coautor junto a María J. González de 'Trastorno por atracón' (Editorial Pirámide, 2016), se trata del tercer trastorno del comportamiento alimentario junto a la anorexia y la bulimia nerviosa.

    "Los atracones también forman parte de la bulimia nerviosa pero en ésta existe una conducta compensatoria, tras el atracón, como vómitos, ayunos o ejercicio extenuante que en el trastorno por atracón no existe aunque sí se presentan en ambas la culpabilidad posterior al episodio", comenta el psicólogo.

    Baile señala que hay que distinguir entre atracón y una comida copiosa, en el primer caso se trata de una cantidad exagerada de alimentos que se consumen con sensación de descontrol, se realiza de forma compulsiva y a escondidas y se acompaña de un sentimiento posterior de culpabilidad.

    "Además, para que se considere trastorno debe producirse al menos una vez por semana y durante tres meses", resalta el autor de este manual de enfoque práctico que puede convertirse en guía para profesionales, pacientes y familiares.

   Se desconoce en gran medida el número real de personas que padecen este problema de salud en España ya que se trata de un trastorno que no genera una alteración biológica que demande una atención médica salvo en el caso de personas con obesidad u obesidad mórbida. Como singularidad entre los trastornos de alimentación, el trastorno por atracón afecta de forma similar a ambos géneros.

   Se estima que puede afectar a entre el 2% y el 3% de la población de mujeres adultas, entre quienes existen más datos en cuanto a los trastornos alimentarios, y a entre un 20% y un 30% de la población con obesidad u obesidad mórbida. En este colectivo el trastorno está más diagnosticado dado que se trata de personas que requieren atención médica ya sea al requerir más intervenciones médicas derivadas de su elevado peso como operaciones bariátricas, alteraciones metabólicas o atención psicológica.

    Restricción alimentaria y ansiedadEntre quienes padecen el trastorno es más común encontrar a personas que están dentro de una dinámica de control de la dieta, tienen rasgos de personalidad obsesivo-compulsiva y viven solos (que hace fácil realizar el atracón sin testigos por lo que no requieren ocultarse). Suelen ser personas que viven en un estado de ansiedad permanente y buscar gratificación en la comida. Todas ellas son condiciones propicias para que se instaure el trastorno.

   "Debemos ser conscientes de que existe una dinámica social que promueve continuamente el control y la restricción alimentaria que, a la larga, da problemas y es común que estas restricciones den luego paso a comer repentinamente y en grandes cantidades el ingrediente o la comida prohibida. Si esto se repite y se crea un estilo de vida, el trastorno se presenta", comenta Baile.

   El perfil de quienes padecen el trastorno por atracón suele ser así homogéneo con la presencia de otros trastornos comórbidos como ansiedad, depresión, alteraciones en el estado de ánimo, falta de control de impulsos y abuso de sustancias (alcohol, tabaco y drogas no legales) y el trastorno obsesivo-compulsivo.

    "Conocemos más el trastorno porque cuando existe obesidad, una entidad presente en algunos países hasta en el 50% de su población, aumenta la atención sanitaria que requieren estas personas y por ello el trastorno por atracón se identifica y diagnostica más", comenta Baile.

   Las consecuencias para la salud son importantes ya que las más evidentes son el aumento de peso derivado de la ingesta excesiva de calorías que favorece el desarrollo de la obesidad pero después llega la estigmatización ligada a un trastorno mental que genera culpabilidad, afecta a las relaciones laborales y personales, genera aislamiento y se vincula a un estado anímico depresivo y ansioso.

TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL PARA FRENAR LOS ATRACONES

   En el trastorno por atracón se emplean herramientas terapéuticas similares a otros trastornos de la alimentación. Para la evaluación se recurre a autorregistros alimentarios o de comportamiento, a la entrevista clínica y el uso de criterios diagnósticos que establecen los manuales psiquiátricos como es la existencia de atracones seguidos de sentimientos de culpabilidad e insatisfacción al menos una vez por semana durante 3 meses, así como pruebas específicas para evaluar la tendencia al trastorno por atracón y su gravedad.

   El tratamiento, que es muy similar a la bulimia nerviosa y que se ha comprobado muy eficaz, es el que emplea el enfoque cognitivo-conductual a través de materiales de auto-ayuda para el trabajo personal o sesiones de terapia grupales y/o individuales. Se trabajan las emociones y pensamientos, el control de la ansiedad y de las emociones negativas previas al atracón. Se ofrece un aprendizaje de conductas que ayudan a cambiar el estilo de vida y a controlar en el ambiente personal aquellos estímulos individuales que propician los atracones.

   El pronóstico en estas personas es bueno y si se realiza el tratamiento completo son pocas las recaídas, sin embargo, dado que el trastorno por atracón ha surgido debido a un contexto o rasgos personales que no siempre pueden modificarse, estas personas tienen que cuidarse más de forma permanente para evitar caer en otro tipo de conductas similares en otras áreas de su vida.

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