En los últimos ocho años se ha multiplicado por 200 el número de casos de leishmaniosis

Archivo - Mosquito que transmite la leishmaniosis
Archivo - Mosquito que transmite la leishmaniosis - CDC/ FRANK COLLINS - Archivo
Publicado: miércoles, 12 junio 2024 17:48

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

La responsable del laboratorio de Veterinaria de Vithas Red, Ana Pérez Creo, Vigo, espera que la nueva vacuna contra la leishmaniosis permita frenar la expansión de la enfermedad, ya que en los últimos ocho años se ha multiplicado por 200 el número de casos de este patógeno, que puede llegar a afectar a las personas.

"La vacunación masiva es la mejor barrera para la expansión de la enfermedad, ya que no sólo reduce los casos de animales enfermos, sino que impide que éstos actúen como transmisores de la enfermedad a otros animales", señala.

La industria farmacéutica española ha anunciado que ya puede empezar a comercializar la primera vacuna con tecnología ADN frente a la leishmaniosis canina. Desde la sección de Veterinaria de Vithas Red Diagnóstica advierten que antes de poner esta vacuna, es conveniente constatar que el perro no ha estado en contacto con la enfermedad.

Ana Pérez Creo recuerda que la leishmaniosis no tratada termina causando la muerte del animal, por lo que la mejor prevención es evitar el contacto. Para ello, además de la vacuna, que debe de aplicarse a animales sanos, existen además pipetas y collares con sustancias repelentes de mosquitos, y estimuladores de la defensa celular del animal que reducen el riesgo de infección.

En este contexto, considera que la primera vacuna canina basada en ADN recombinante es un claro ejemplo del concepto "one health" promovido por la Organización Mundial de la Salud que se base en un enfoque integral y unificador cuyo objetivo es equilibrar y optimizar la salud de personas, animales y ecosistemas.

La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria provocada por 'Leishmania spp' un parásito protozoario que se disemina por la picadura de un mosquito flebótomo infectado. Afecta fundamentalmente a perros (que actúan como reservorios y diseminadores), pero puede llegar a afectar a los humanos.

Según un estudio del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III relativo a la leishmaniasis en España entre los años 2019 y 20211 publicado el año pasado, la incidencia fue estable entre 2016 y 2019, con un marcado descenso en 2020 debido, fundamentalmente, al confinamiento. En este periodo se registraron 1.041 casos autóctonos en toda España. A ellos se le suman otros 33 casos importados.

Diagnóstico de la leishmaniosis

Desde la sección de Veterinaria de Vithas Red Diagnóstica se considera importante realizar una analítica al animal antes de su vacunación, para constatar si ha tenido contacto o no con la enfermedad. Así, la veterinaria cree que el incremento de leishmania en animales se puede deber a varios factores, entre los que cita el cambio climático que hace que las temperaturas en invierno no bajen de los 10 grados (umbral a partir del cual los mosquitos flebótomos deben invernar) y favorece la supervivencia de larvas.

Al igual que sucede en salud pública, las mejores campañas de prevención de la leishmaniosis en perros son las campañas de detección precoz, que permite hacer un seguimiento eficaz de su posterior evolución. En zonas endémicas y adyacentes, los chequeos generales de salud de los perros deberían incluir, al menos, un test rápido que detecte anticuerpos frente a este parásito.

Este tipo de pruebas permiten confirmar, con una alta probabilidad, que un resultado negativo en un perro asintomático es un animal sano. Ante un resultado positivo, es aconsejable realizar pruebas adicionales que se deben de analizar en laboratorios especializados y con las debidas garantías. Para ello, la veterinaria aconseja una valoración del estado general del can que incluya un hemograma, perfil bioquímico completo incluida la función hepatorrenal y urianálisis para definir correctamente las posibles alteraciones clínico-patológicas que puede causar la infección.

También se debería realizar una prueba serológica que nos permita la medición de la titulación de anticuerpos del animal frente a la enfermedad mediante las técnicas ELISA o IFI y una electroforesis de proteínas séricas o proteinograma. Esta última prueba permitirá evaluar el nivel de reacción del perro a la enfermedad y será una buena herramienta para monitorizar la evolución después del tratamiento.