Actualizado 08/09/2010 14:13 CET

Los trastornos de sueño en los niños provocados por el inicio del curso escolar puede traer "serias consecuencias"

Niños dibujando en La Fe
GVA

VALENCIA, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

Con el inicio del curso escolar, el especialista en trastornos del sueño del Hospital Casa de Salud de Valencia, el doctor Escribá, recomienda que "la readaptación a los horarios normales y a la rutina escolar se realice de forma progresiva y nunca a expensas de disminuir las horas de sueño que el niño necesita acorde a su edad" ya que en caso contrario los trastornos de sueño pueden tener "serias consecuencias".

Así, ha recalcado, que las horas de sueño condicionan a los niños "su capacidad de aprendizaje, comportamientos hiperactivos y el desarrollo del lenguaje durante la escolarización". De este modo, ha apuntado que se calcula que más del 70 por ciento de las personas adultas han presentado alguna patología de sueño alguna vez en su vida y muchos de los problemas para dormir bien se inician ya en la infancia.

Al respecto, ha advertido de que aunque a veces pasan desapercibidos y sin diagnosticar o enmascarados por otras patologías, es en esta edad cuando sus consecuencias pueden ser "más graves". Por ello, ha recalcado que "la valoración especializada e individualizada en consulta es imprescindible para poder diagnosticar temprana y acertadamente la patología y aplicar el tratamiento óptimo en cada caso, evitando así que, ya desde la infancia, se cronifiquen los problemas para dormir bien y la aparición de serios problemas de salud en el futuro".

Igualmente aconseja que ante cualquier duda o dificultad para conseguir que nuestros niños tengan una correcta calidad y cantidad de sueño, se consulte con un neurofisiólogo especialista en la materia ya que "a diferencia de los adultos, en los que los trastornos de sueño se manifiestan con somnolencia diurna, en los niños provoca mayor actividad motora y un cambio de humor que les hace irritables, por lo que más del 15% de los niños diagnosticados y tratados como hiperactivos padecen en realidad trastornos del sueño".

Otro ejemplo de trastorno de sueño en la edad pediátrica (el más frecuente) es el síndrome de apnea-hipopnea de sueño (SAHS) infantil. Para Escribá, "el ronquido es el principal signo de alerta ante un posible SAHS infantil ya que aproximadamente una cuarta parte estos niños acaban padeciendo esta enfermedad".

Algunas de las notables consecuencias asociadas al síndrome de apnea-hipopnea de sueño infantil son "la falta de atención en clase con el consiguiente retraso escolar, los ahogos y micciones nocturnas, los problemas de aprendizaje y de memoria y un mayor riesgo de sufrir obesidad infantil y enfermedad cardiovascular" , según ha apuntado Escribá.

Por todo ello, ha recalcado la importancia de estudiar mediante una consulta detallada y especializada todos estos trastornos de sueño para poder solucionarlos de forma efectiva en la mayoría de los casos y asegurar, ya desde la infancia, felices sueños a nuestros hijos.