Por qué tenemos una memoria selectiva y por qué algunas personas recuerdan más que otras

Publicado 29/12/2018 7:59:35CET
Memoria, recordar,
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   MADRID, 29 Dic. (EDIZIONES) -

   En realidad recordamos unos pocos hechos concretos y el resto lo completamos por medio de inferencias. Pero, ¿dónde se almacenan los recuerdos? ¿Por qué hay personas que tienen mayor poder para recordar que otras? Los recuerdos se almacenan en la corteza cerebral y dentro de ella, en el lóbulo temporal (aproximadamente detrás de cada sien).

   "El rol del hipocampo también es crucial, una estructura cerebral interna, con forma de caballito de mar, que trabaja como un oficinista que compila y guarda distintos archivos: abstrae, licúa todos los detalles y se queda con un concepto. Así genera pensamientos y recuerdos. Se encarga de codificar la información, para luego transferirla a la corteza cerebral, donde las memorias quedan almacenadas", subraya en una entrevista con Infosalus el director del Centro de Neurociencias de Sistemas de la Universidad de Leicester (UK), el físico Rodrígo Quian Quiroga.

   Con motivo de la publicación de 'Qué es la memoria' (Ariel), este investigador visitante en la Fundación Pasqual Maragall cuenta que el cerebro ya no es tan desconocido como lo era hace 30 años para los científicos, aunque sí reconoce que falta todavía mucho por aprender sobre su funcionamiento. La memoria es uno de los campos que mayor investigación acumula, según reconoce.

   En concreto, explica que las neuronas se intercomunican entre ellas para construir la memoria. "Las memorias están codificadas entre las neuronas y sus conexiones. Se forma una nueva memoria al ser partícipes de un hecho que después vamos a recordar. Eso se traslada al cerebro en conexiones neuronales. Se generan circuitos o pequeñas redes que representan memorias o aspectos de distintas memorias. La activación de neuronas y su conectividad, los circuitos que se forman, es lo que codifica a la memoria", señala el neurocientífico internacional.

   Es más, Quian Quiroga destaca que la memoria es selectiva, por lo que sólo nos acordamos de algunas cosas, ya que si una memoria en particular no se revisa cada cierto tiempo, no se piensa en eso en mucho tiempo, las neuronas que codifican la memoria cuando pasó ese hecho empiezan a perder el contacto entre ellas. "Esa conectividad se empieza a perder y con eso viene el olvido porque esa red de neuronas que se codificó para crear esa memoria no es tan fuerte y se llega a olvidar el concepto. Cuando se revisa la memoria se reafirma la conectividad entre las neuronas", explica.

   Eso sí, precisa que al mismo tiempo también estamos cambiando las memorias. "Cada vez que revisamos la memoria también reafirmamos lo que vivimos pero también lo cambiamos un poco. Cada vez que tenemos un recuerdo consciente lo estamos cambiando porque siempre le agregamos nuevos detalles, lo vemos en contextos distintos porque cuando tenemos el recuerdo tendemos a olvidar ciertos aspectos y recordamos otros. Es como que cada vez que consolidamos la memoria la vamos cambiando un poco", indica el también jefe de Bioingeniería en la Universidad de Leicester.

TENER MÁS O MENOS MEMORIA: CUESTIÓN DE INTERÉS

   Sobre el hecho de que haya personas con más memoria que otras, este experto advierte de que todo es cuestión de interés. "Si te acuerdas de algo es porque te interesa y también por un tema de consolidación. Se trata de cosas que repites todo el día. Si trabajas con algo estás todo el día con eso y lo repites tantas veces, que supone un tema de interés para ti. Si veo pasar a mi madre por delante de la oficina me acordaré de ello, pero si veo a otra señora que no conozco me olvidaré de ello a los 5 minutos", comenta.

   Así, pone de ejemplo que un físico tiene neuronas dedicadas a Einstein, mientras que un músico a Beethoven, o un ajedrecista a Kasparov. "Sin embargo, alguien que ve mucho la televisión seguramente tendrá varias neuronas que se activan ante fotos o imágenes de actores", precisa.

   Este investigador subraya que también es una cuestión de emociones, ya que si vivo un hecho emotivamente muy fuerte previsiblemente lo recordaré hasta la muerte. Sucede tanto con emociones negativas como con emociones positivas, según puntualiza. "Todo lo que sea saliente, destaque, sea muy positivo o negativo, tendemos a recordarlo más", resalta el investigador visitante de la Fundación Pasqual Maragall.

   Para acordarnos más de las cosas, Quian Quiroga defiende que debemos intentar comprender mejor la información que registramos, intentar poner las cosas en contexto, y así la retendremos mejor. Si no a la vista está que todo lo que hemos aprendido en el colegio de memoria ya nos es imposible recordarlo. "Cuando armas asociaciones entiendes todo, y es muy distinto a memorizar", puntualiza.