La temperatura corporal elevada aumenta la resistencia a las infecciones víricas

Archivo - Virus de la gripe.
Archivo - Virus de la gripe. - NIH-CDC - Archivo
Actualizado: jueves, 27 julio 2023 13:27

MADRID, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Tokio (Japón) han desentrañado la relación entre la temperatura corporal elevada y el aumento de la resistencia viral.

Los datos clínicos indican que las personas mayores corren un mayor riesgo de contraer infecciones víricas. En particular, las personas mayores también tienen una temperatura corporal media más baja. Sin embargo, los efectos del aumento de la temperatura corporal en la lucha contra las infecciones víricas permanecen en gran medida sin dilucidar.

En este nuevo estudio, publicado en la revista científica 'Nature Communications', este equipo de investigadores japoneses ha logrado colmar esta laguna al vincular el aumento de la temperatura corporal con una mayor capacidad de los microorganismos intestinales o "microbiota" para combatir las infecciones.

Para realizar sus experimentos, el equipo utilizó ratones expuestos al calor o al frío a 4 °C, 22 °C o 36 °C una semana antes de la infección por el virus de la gripe. Una vez inducida la infección vírica, los ratones expuestos al frío murieron en su mayoría por hipotermia grave, mientras que los expuestos al calor fueron muy resistentes a la infección incluso con dosis crecientes del virus.

"Los ratones expuestos a altas temperaturas elevan su temperatura corporal basal por encima de los 38 °C, lo que les permite producir más ácidos biliares de forma dependiente de la microbiota intestinal", ha explicado Takeshi Ichinohe, de la División de Infecciones Víricas de la Universidad de Tokio.

Los autores especularon que la señalización del ácido desoxicólico (DCA) desde la microbiota intestinal y su receptor unido a la membrana plasmática 'Takeda G-protein-coupled receptor 5' (TGR5) aumentaba la resistencia del huésped a la infección por el virus de la gripe al suprimir la replicación del virus y el daño tisular dependiente de los neutrófilos.

Mientras trabajaba en estos experimentos, el equipo observó que los ratones infectados con el virus de la gripe mostraban una disminución de la temperatura corporal casi cuatro días después del inicio de la infección, y se acurrucaban para mantenerse calientes.

El equipo observó resultados similares tras cambiar el virus de la gripe por el SARS-CoV-2 y los resultados del estudio también se validaron utilizando un modelo de hámster sirio.

Sus experimentos revelaron que una temperatura corporal superior a 38ºC podía aumentar la resistencia del huésped a las infecciones por el virus de la gripe y el SARS-CoV-2. Además, también descubrieron que ese aumento de la temperatura corporal catalizaba reacciones microbianas intestinales clave que, a su vez, conducían a la producción de ácidos biliares secundarios. Estos ácidos pueden modular las respuestas inmunitarias y proteger al huésped contra las infecciones víricas.

"El DCA y su agonista nuclear del receptor X farnesoide (FXR) protegen a los hámsteres sirios de la infección letal por SARS-CoV-2". Además, ciertos ácidos biliares se reducen en el plasma de los pacientes de la COVID-19 que desarrollan enfermedad moderada I/II en comparación con el grupo de enfermedad de menor gravedad", ha explicado Takeshi Ichinohe, uno de los líderes del trabajo.

A continuación, el equipo realizó amplios análisis para conocer los mecanismos precisos que subyacen a la resistencia del huésped a las infecciones víricas mediada por el metabolito intestinal en roedores expuestos al calor. Además, también establecieron el papel de los ácidos biliares secundarios y los receptores de ácidos biliares en la mitigación de las infecciones víricas.

"Nuestro hallazgo de que la reducción de ciertos ácidos biliares en el plasma de pacientes con COVID-19 moderada I/II puede proporcionar una visión de la variabilidad en la manifestación clínica de la enfermedad en humanos y permitir enfoques para mitigar los resultados de la COVID-19", ha concluido Ichinohe.

En resumen, el estudio revela que la activación de la microbiota intestinal en función de la temperatura corporal eleva los niveles séricos e intestinales de ácidos biliares. Esto suprime la replicación del virus y las respuestas inflamatorias que siguen a las infecciones de gripe y SARS-CoV-2.