Publicado 20/06/2022 07:49

Las tasas de la enfermedad de Kawasaki disminuyeron durante la pandemia de COVID-19

Archivo - Corazón, órgano.
Archivo - Corazón, órgano. - 9DREAMSTUDIO/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 20 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, el Instituto Scripps de Oceanografía y el Hospital Infantil Rady de San Diego trabajaron con otros socios de todo Estados Unidos para rastrear las tasas de la enfermedad de Kawasaki (EK) antes y durante la pandemia de COVID-19.

El estudio, publicado en la revista 'JAMA Network Open Pediatrics', descubrió que los casos de EK se redujeron en un 28% en 2020 y se mantuvieron bajos durante el período de máxima pandemia. El descenso se asoció con el cierre de escuelas, los mandatos de enmascaramiento, la disminución de la contaminación del aire ambiente y la reducción de la circulación de los virus respiratorios. Los casos de EK repuntaron en la primavera de 2021, coincidiendo con el levantamiento de los mandatos de enmascaramiento y el regreso de la escolarización en persona.

La EK es la enfermedad cardíaca adquirida más frecuente en los niños. Cuando no se trata, una cuarta parte de los pacientes desarrollan aneurismas de las arterias coronarias que pueden provocar infartos, insuficiencia cardíaca congestiva o muerte súbita. Los síntomas pediátricos incluyen fiebre, sarpullido, ojos inyectados en sangre y enrojecimiento de la boca, la garganta, las manos y los pies.

La enfermedad sigue desconcertando a los pediatras, ya que aún no se han identificado sus desencadenantes exactos ni su modo de entrada en el organismo. A diferencia de la COVID-19, la EK no es contagiosa. Sin embargo, el descubrimiento de que las precauciones contra el coronavirus fueron eficaces para reducir la EK sugiere que sus desencadenantes se inhalan de forma similar en el tracto respiratorio superior. Los autores afirman que este hallazgo, una vez verificado, podría tener un gran impacto en la investigación y prevención de la EK.

"La pandemia proporcionó un experimento natural increíble que estábamos preparados para aprovechar", señala la autora principal, la doctora Jane C. Burns, directora del Centro de Investigación de la Enfermedad de Kawasaki en la Facultad de Medicina de la UC San Diego y pediatra del Hospital Infantil Rady de San Diego.

Cuando comenzó la pandemia, la UC San Diego estaba liderando un ensayo clínico en varios sitios para monitorizar los casos nacionales de EK entre 2018 y 2020. El equipo de Burns combinó este esfuerzo con datos adicionales de San Diego para rastrear la incidencia de EK a medida que avanzaba la pandemia.

"Es una historia realmente interesante --destaca la primera autora Jennifer A. Burney, profesora asociada de ciencias ambientales en la Escuela de Política y Estrategia Global de la UC San Diego--. Vimos un enorme descenso en las cifras, pero a diferencia de otras enfermedades respiratorias durante el período de refugio en el lugar, no desapareció por completo, y la dinámica no fue la misma para todos los subconjuntos de pacientes".

Las tasas de EK suelen ser más elevadas en los niños varones y asiáticos, y estos grupos experimentaron un descenso especialmente grande de casos durante la pandemia. Otro grupo que experimentó un descenso desproporcionado fue el de los niños de uno a cinco años. Esto fue notable cuando se comparó con los bebés, que no vieron ningún cambio significativo en las tasas de EK durante este período. Según Burns, la razón es probablemente que el comportamiento de los bebés no se vio tan significativamente afectado por la pandemia, mientras que las actividades y exposiciones típicas de los niños mayores cambiaron más dramáticamente en 2020.

Los patrones sugieren que el comportamiento social afecta a la exposición al agente o agentes que desencadenan la enfermedad de Kawasaki, y son consistentes con un portal de entrada respiratorio.

"La enfermedad de Kawasaki puede estar causada por un virus, un contaminante, un aerosol microbiano o todo lo anterior --señala Burns--. El hecho de que la pandemia afectara a cada grupo de edad de forma diferente respalda la idea de que existen múltiples factores desencadenantes de la enfermedad de Kawasaki, y que diferentes niños desarrollan la enfermedad tras la exposición a otros diferentes".

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