Tener coche y televisión aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Actualizado 12/01/2012 19:37:58 CET
Casa De Reino Unido
BILL HARRISON/WIKIMEDIA COMMONS

MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Tener un coche y televisión en casa son factores vinculados a un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón, sobre todo en el caso de los individuos que viven en países con ingresos medios y bajos. Sin embargo, hacer ejercicio en las horas de trabajo y el tiempo libre disminuye este riesgo en cualquier país.

Así lo señala el estudio 'Interheart', realizado por investigadores de Suecia, Canadá y Estados Unidos sobre 29.000 personas de 262 centros ubicados en 52 países de Asia, Europa, Oriente Medio, África, Australia, Norteamérica y Sudamérica. Sus resultados se han publicado esta semana 'on line' en el 'European Heart Journal'.

El equipo dirigido por Claes Held, profesor adjunto del Uppsala Clinical Research Center y el Departamento de Cardiología del Uppsala University Hospital, en Suecia, ha señalado que el ejercicio realizado en el trabajo y el ocio por 10.043 personas, que constituían el grupo de control.

Se les preguntó si su trabajo era principalmente sedentario o si, por el contrario, casi todo el tiempo tenían que estar andando, levantando objetos pesados o requería de un trabajo físico más costoso.

Para medir la actividad física durante el tiempo libre, los participantes podían seleccionar cuatro respuestas posibles: principalmente sedentario --con actividades 'de sofá', como leer o ver la televisión--; con ejercicio leve --actividades que requieren algo de esfuerzo, como el yoga, pescar o pasear--; ejercicio moderado --como andar, pedalear o la jardinería al menos cuatro horas a la semana--; y ejercicio vigoroso, como correr, jugar al fútbol o nadar con energía.

También preguntaron a los participantes sobre determinadas propiedades, como si tenían coche, moto, una radio o estéreo, televisión, ordenador, tierra o ganado.

LA IMPORTANCIA DE ESTAR ACTIVOS EN EL TRABAJO

Tras ajustar varios factores que podrían hacer confusos los resultados, como la edad, el género, el país, los ingresos, el tabaquismo, el alcohol, la educación, la salud o la dieta, descubrieron que las personas cuyo trabajo requiere de una actividad física ligera o moderada tenían un riesgo cinco (22%) o diez (11%) veces más bajo de sufrir una taque al corazón, en comparación con las personas cuya ocupación era básicamente sedentaria. Sin embargo, realizar ejercicio vigoroso no reducía en nada este riesgo.

Durante el tiempo de ocio, el riesgo de sufrir un ataque al corazón era menor para todos los niveles de ejercicio n comparación con ser principalmente sedentario, reduciéndose en un 13 por ciento para quienes practicaban una actividad leve y en un 24 por ciento para aquellos que tenían actividad moderada o extrema.

Los sujetos que poseían tanto un coche como una televisión, ambos indicadores de un estilo de vida sedentario, presentaban un riesgo un 27 por ciento mayor de padecer un ataque al corazón, en comparación con aquellos individuos que no tenían ni un coche ni una televisión.

Una mayor proporción de habitante de los países de ingresos bajos tiene trabajos sedentarios y realiza menos deporte durante su tiempo libre que los individuos de países de ingresos medios y altos. Según los autores, "estas diferencias en la actividad física eran más pronunciadas al observar la actividad durante el ocio", una situación que relacionan con las diferencias en educación o otros factores socioeconómicos. También puede reflejar las diferencias de cultura y en el clima.

Según el profesor Held, "hasta ahora, pocos estudios han observado los diferentes aspectos de la actividad física en el trabajo y durante el tiempo libre en relación con el riesgo de sufrir un ataque al corazón".

"Este trabajo muestra que la actividad física leve o moderada en el trabajo y cualquier nivel de actividad física en el tiempo libre reduce el riesgo de un ataque al corazón , con independencia de otros factores de riesgo tradicionales en hombres y mujeres de todas las edades, en la mayoría de las regiones del mundo y en países de ingresos bajos, medios y altos", concluye.