Publicado 17/01/2020 8:13:48CET

Qué sucede en nuestro cerebro cuando mantenemos una conversación

Young couple arguing and gesticulating
Young couple arguing and gesticulating - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / INNERVISIONPRO

   MADRID, 17 Ene. (EDIZIONES) -

   La comunicación es lo que nos diferencia del resto de animales. Fundamentalmente ésta se lleva a cabo gracias a dos regiones del cerebro, aquellas que nos permiten comunicarnos con los demás y recordar quiénes son. Se trata del lóbulo frontal y de los lóbulos temporales.

   Imagina que suena el teléfono. Lo descolgamos y decimos, 'Dígame'. En ese momento opera el lóbulo frontal. Cuando al otro lado de la línea nos responden, necesitamos entender las palabras y es entonces cuando se ponen en marcha los lóbulos temporales.

   Cada vez que queremos hablar con alguien usamos tanto el lóbulo frontal como los temporales. Cada lóbulo se encarga de una cosa distinta: el frontal nos permite hablar con los demás, mientras que los temporales nos permiten escuchar y entender lo que nos dicen los demás.

   Pero no sólo entendemos las palabras gracias a ellos. Sino que somos capaces de interpretar cualquier otro sonido, como el ladrido de un perro por ejemplo. "En concreto, la zona de los lóbulos temporales especializada en comprender lo que los demás nos dicen, es decir, el lenguaje propiamente dicho, se llama área de 'Wernicke'. Fue descubierta por el médico alemán Carl Wernicke en 1874", aclara en una entrevista con Infosalus Daniel Prefasi, medical manager de Neurociencias en Roche.

   Este neurólogo añade que cuando hablamos también se activa una zona más concreta del lóbulo frontal, llamada 'área de Broca', que fue descrita por un médico francés, Paul Broca, en 1861. "Este área es la base de la producción y el procesamiento del lenguaje, tanto hablado como escrito, y no sólo se encarga de crear las palabras adecuadas para poder comunicarnos con los demás, sino que participa en el control de la gramática y de la sintaxis, para que aquello que aquello que decimos o escribimos tenga sentido", agrega.

   Cuando nos comunicamos con los demás, tanto el área de Broca como la de Wernicke participan y también se comunican entre sí: cuando alguien nos habla, el área de Wernicke hace una interpretación de lo que significa lo que nos están diciendo, y avisa al área de Broca para que cree las palabra que debemos responder.

   En el lóbulo temporal se encuentra la corteza auditiva que nos permite oír los sonidos, los ruidos, las palabras. "Este área te permite oír lo que oyes, pero si oyes en coreano no entiendes nada, para eso está aquí el área de Wernicke, que convierte las palabras que recibimos y les encuentra el significado, es decir, nos permite comprender lo que nos dicen. De tal manera que entra el sonido, percibimos esas palabras, y desde este área esa información pasa al área de Broca en el lóbulo frontal", agrega.

   Mientras, describe que el área de Broca se encarga de que, una vez recibido el mensaje, transmitir la información a la corteza motora, para que movamos los músculos de la cara y de la lengua de la forma necesaria para expresar las palabras que queramos decir.

   "Nos llega sonido de palabras a la corteza auditiva, y de ahí pasan al área de Wernicke, que será la que nos permita comprender lo que se nos dice. La información del interlocutor pasara a Broca para que creamos las palabras y responderle y de ahí a la corteza motora para mover los músculos necesarios para responderle", insiste con motivo de la publicación del libro 'Un viaje alucinante al interior del cuerpo humano' (Espasa), del que Prefasi es coautor junto al doctor Nicolás Medrano.

PROBLEMAS DE LENGUAJE O AFASIAS

   Prefasi llama también la atención sobre los casos en los que no funciona bien la comunicación y existe afectación en el área de Wernicke o de Broca. "Tienen lugar lo que se conocen como 'afasias', muy frecuentes en personas con infarto cerebral. Tienen lugar cuando un trombo obstruya estas zonas y al no recibir sangre y oxígeno que necesita la zona, ésta acaba muriendo y se produce una alteración completa de su función", recalca el especialista.

Según cita, existen dos tipos fundamentales de afasia:

   .- Afasia de Broca, aquella que tiene lugar cuando comprendemos lo que se nos dice, porque el otro área funciona bien (Wernicke) pero no somos capaces de decir lo que queremos responder.

   "Estas personas suelen responder generalmente mediante sílabas. Es bastante frustrante para estas personas porque no se les entiende lo que quieren decir. Sería un caso como el de Hodor de Juego de Tronos, que siempre repite la misma palabra con diferentes entonaciones, como si cada entonación viniera a significar una cosa distinta", matiza el neurólogo.

   De hecho, Prefasi sostiene que Paul Broca describió esta enfermedad a través de un paciente que tenía una lesión en la parte frontal izquierda de su cerebro y que sólo podía decir una palabra: 'Tan'.

   .- Después se encontraría la afasia de Wernicke, aquella que tiene lugar en personas que hablan sin sentido pero no entienden lo que le están diciendo. "Aquí los pacientes no se enteran de qué les pasa porque no comprende lo qué les sucede", precisa.