Sonarse mal la nariz puede provocar sinusitis, neumonía o bronquiolitis

Actualizado 28/01/2016 13:10:35 CET
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   MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Sonarse mal la nariz puede provocar sinusitis, por acumulación de las secreciones en las vías altas debido a un mal drenaje, o bronquiolitis o neumonía, si éstas se acumulan en las vías respiratorias bajas, según han alertado los fisioterapeutas madrileños, catalanes, navarros, vascos y gallegos con motivo de la campaña '12 meses, 12 consejos de salud'.

    "Nos sonamos mal y no se trata solo de que los mocos que no se expulsan del organismo sean molestos, sino que terminan provocando rinitis, otitis, faringitis, sinusitis, entre otras patologías. De ahí que la fisioterapia respiratoria sostenga que lo primero que hay que hacer es aprender a sonarse", ha comentado el secretario general del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), José Santos.

   Y es que, tal y como han explicado los expertos, "no sirve de nada" sonarse tapándose los dos orificios nasales, sino que hay que hacerlo bloqueando primero uno y después el otro. También se puede optar por otra segunda opción que consiste en tragarse las secreciones, lo que resulta "mucho más saludable" que no expulsarlas.

   Además de sonarse correctamente, los fisioterapeutas han recomendado a quienes comienzan a tener problemas para respirar a llevar a cabo una buena higiene nasal, es decir, a integrar un lavado nasal en la higiene diaria. Para hacerlo, han aconsejado disolver en agua una cucharada de sal, llenar una jeringa e introducir el agua con sal (sin pasarse de presión) a través de uno de los orificios nasales con la cabeza ladeada hasta que el agua sea expulsada por el otro orificio.

LOS PELIGROS DE LA BRONQUIOLITIS EN MENORES DE DOS AÑOS

   Por otra parte, los fisioterapeutas han recordado que una de las principales complicaciones en menores de dos años es la bronquiolitis, es decir, la inflamación de las vías aéreas pequeñas. Esta suele comenzar con los síntomas de un resfriado, algo de tos durante dos a tres días, y a veces fiebre.

   Después, o bien el niño se estaciona, sin empeorar, o bien comienza a toser más, a respirar más deprisa y con dificultad para respirar haciendo un sonido como un silbido de tono alto o un sonido más grave o de burbujeo. "Esto ocurre porque sus bronquios están obstruidos por la inflamación y por el moco que segrega la propia enfermedad. El proceso acostumbra a durar entre 7 y 12 días, pero es a partir del segundo o tercer día cuando puede acontecer el empeoramiento", ha explicado Santos.

   La bronquiolitis se contagia como un resfriado, es decir, a través del contacto cercano con saliva o moco. Por tanto, la medida más eficaz para evitar el contagio es que cualquier persona que vaya a tocar al niño, o a sus utensilios, se lave previamente las manos.

   Además, para intentar evitar que un bebé se contagie, sobre todo durante los meses de noviembre a marzo, los fisioterapeutas han destacado la importancia de eludir, en la medida de los posible, llevar al niño a la guardería hasta que no tenga los 3 meses, y si tiene hermanos, hacer que éstos se laven las manos con agua y jabón nada más llegar del colegio o guardería, e impedir que tosan, si están acatarrados, a menos de un metro del pequeño.

   Por otra parte, han recomendado evitar el contacto del bebé con cualquier persona resfriada y, si los resfriados son los padres, han aconsejado a éstos utilizar una mascarilla (no tocarla con las manos una vez que se la haya puesto) y lavarse muy bien las manos antes de coger al bebé. Además, los fisioterapeutas han recordado que no se debe de fumar dentro de casa y en que se debe de evitar permanecer mucho tiempo con el niño en salas de espera de las consultas médicas, intentando ir lo más temprano que se pueda o lo más tarde, para que la sala esté lo más vacía posible para que el contacto con otros niños enfermos sea menor.

   Entre los tratamientos para combatir la bronquiolitis se encuentra la fisioterapia respiratoria, que pese a que en la actualidad no se aplica todo lo que se debería por el desconocimiento de pacientes y médicos, podría evitar ingresos, visitas a urgencias, intubaciones, ventilaciones mecánicas, y fibrobroncoscopias, entre otras complicaciones.