Publicado 08/07/2022 08:35

Estos son los efectos nocivos del cloro para nuestra salud: ¡cuidado al bañarte en la piscina!

Archivo - Piscina, socorrista, cloro
Archivo - Piscina, socorrista, cloro - ISTOCK/ EDWIN TAN - Archivo

   MADRID, 8 Jul. (EDIZIONES) -

   Llega el verano y para aliviarnos del calor recurrimos muchas veces al baño en la piscina, bien sea en la de casa, en la de la comunidad, o en el destino elegido para ir de vacaciones. No obstante, no debemos olvidarnos de la concentración de cloro.

   "Siempre hemos oído que el cloro es malo y es en parte con razón. Sin embargo, sí que está claro que este es necesario para alejar del agua a gérmenes y a bacterias, pero también es cierto que cuenta con un aspecto negativo para la salud", reconoce en una entrevista con Infosalus la doctora Airam Jenny Dávalos, miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

    Así, indica que las piscinas en España suelen contener entre 0,4 y 2 miligramos de cloro por litro, y que este se aplica para que los elementos orgánicos como el sudor, la orina, y las bacterias acaben evaporándose y el agua se mantenga 'limpia'. "Por consiguiente, si no se utilizara cloro este sería un medio para cultivar bacterias y posiblemente se podría asociar a infecciones cutáneas", mantiene.

   Eso sí, esta médico de familia sostiene que, si la piscina contiene un nivel adecuado de cloro, tenemos asegurado que el agua mantendrá propiedades desinfectantes a lo largo del tiempo: "No olvidemos que por las piscinas suelen pasar muchas personas y, además, están en contacto con agentes externos, por lo que puede contaminarse de una forma u otra".

CUÁNDO APARECE EL PROBLEMA

   Sin embargo, si advierte de que el problema aparece cuando hay un exceso de cloro en las piscinas, ya que puede generar irritaciones de mucosas, de ojos, cutáneas y problemas respiratorios tales como tos, broncoespasmo en pacientes con asma en ambientes cerrados como pueden ser las piscinas climatizadas y los spas.

    "Por otra parte, los niños cuando acuden a la piscina beben agua y suelen estar muchas horas en esa piscina por lo que están más tiempo en contacto con altas concentraciones de cloro y su metabolito tóxico la cloramina", alerta la miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la SEMG.

SABER QUE EL CLORO NOS AFECTA

    Con todo ello, la doctora Dávalos incide en que existe un interés creciente en los efectos potencialmente nocivos de la exposición repetida de las vías respiratorias a los productos clorados y el problema de los posibles peligros para la salud relacionados con la natación está ganando importancia a nivel internacional.

    De hecho, esta experta resalta que se conoce que la exposición aguda al cloro gaseoso/cloramina provoca daño pulmonar, de forma que se puede tener una mayor inflamación de las vías respiratorias, e hiperreactividad bronquial, afectando a los niños asmáticos; al tiempo que altera el microbioma cutáneo, provocando un mayor descontrol de los eccemas asociados a la dermatitis atópica entre otros. "Hiperemia conjuntival y sospecha de afectación dental", son otros de sus efectos, según señala.

EVITAR ESTOS PROBLEMAS

    Así con todo, la doctora Airam Jenny Dávalos resalta que cualquier etapa de la vida puede presentar los efectos nocivos inducidos por los metabolitos del cloro. Por otro lado, afirma que los niños pasan más tiempo en la piscina y los más pequeños no nadan bien, sino que chapotean, lo que les hace inhalar y tragar más agua contaminada y, por tanto, se ven más afectados. "Esta sustancia puede dañar el epitelio pulmonar y provocar síntomas de asma o, en personas propensas, desencadenar crisis asmáticas y afectar a la piel, especialmente de forma significativa en las personas con dermatitis atópica.

   Con ello, y desde el grupo de dermatología de la SEMG realizan las siguientes recomendaciones:

   ·Limitar el tiempo que se bañan los niños en la piscina

   ·Tratar de evitar que traguen agua

   ·Controlar los escapes de orina y emplear pañales adecuados

   ·Acudir a piscinas que cumplan con las medidas de higiene correctas

   ·Llevar la medicación prescrita para el asma por si es necesario utilizarla en la piscina.

   ·Ducha al salir de la piscina limitará los efectos del cloro en el pelo, se aconseja utilizar un gorro para el baño, y una mascarilla capilar que ayude a reparar los daños.

   Por otra parte, dice que siempre se presta atención a los riesgos del cloro en la piel y en las mucosas, pero pocas veces se piensa en cómo influye el agua de la piscina en los dientes. "Su consecuencia más común es el llamado 'sarro del nadador', que hace que los dientes se amarillen. Pero, ¿por qué ocurre esto? Influye el pH del agua de las piscinas, que es ligeramente superior al de nuestra saliva, lo que favorece una mayor acumulación de sarro. Así que, si no se mantiene una buena higiene dental, este sarro seguirá acumulándose y manchará los dientes", concluye la doctora Dávalos.