Somos agua pero ¿cómo se distribuye por el cuerpo humano?

AGUA DEL CUERPO
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Actualizado 17/12/2017 7:59:55 CET

   MADRID, 17 Dic. (EDIZIONES) -

   El cuerpo humano es principalmente agua. La proporción media universal es de dos tercios, aunque ésta puede variar según las condiciones y las circunstancias. Una mayor proporción de grasa en el cuerpo, por ejemplo, reduce el porcentaje total, porque los tejidos adiposos contienen mucha menos agua que otros tejidos, huesos incluidos.

   "Aún así el cuerpo contiene mucho agua: más de 45 litros para una persona de 70 kilos, suficiente para una ducha rápida. Con el agua de tres cuerpos podrías disfrutar de un agradable baño", según se resalta en 'Cuerpo humano. Guía ilustrada de nuestra anatomía', un compendio de curiosidades y conocimientos básicos sobre el cuerpo humano elaborado por Steve Parker y Andrew Baker, y publicado por Lunwerg Editores.

   Sin embargo, alertan, no se puede conservar el agua del cuerpo dentro el cuerpo. "El agua debe salir para llevarse desechos disueltos que podrían ser dañinos, en su mayoría en forma de orina. Alrededor de tres litros diarios suelen ser suficientes para esta renovación, pero suele ser más si hace calor, se hace ejercicio o según las sustancias que se ingieran como el alcohol", añaden.

   Además, la cantidad de agua corporal depende fundamentalmente de la edad. Mientras que un recién nacido es mayormente agua, con un 75%, esta cifra va disminuyendo hasta el 65% cuando cumple un año de edad. Asimismo, una mujer joven contiene una cantidad de agua en 58-65% de su cuerpo, mientras que un hombre joven entre un 65 y un 68%. En el adulto de mediana edad estas cantidades descienden levemente, situándose entre el 55 y el 60% en un adulto de mediana edad, y entre un 53 y un 55% en un anciano de más de 70 años.

   Por otro lado, la distribución de agua corporal va por 'compartimentos': 10% en órganos, 10% es sangre, 20% alrededor de las células, 60% en las células.

   A su vez, es un hecho interesante la manera en la que ese agua que tenemos, siendo tan abundante, está continuamente renovándose, día a día. Concretamente, son 2.700 ml los que se renuevan, de los que 750 son en comida, 300 como agua metabólica resultante de esa reacción química que se produce para dar la energía que tienen nuestras células, y 1.650 con las bebidas.

   Mientras, la parte que se elimina es principalmente la orina (1.700 ml), 200 ml a través de las heces y curiosamente 800 ml por la piel y los pulmones. A esto último se le llaman pérdidas insensibles, porque son las que no sentimos ni somos conscientes pero que sí tenemos. Nuestra piel está continuamente soltando agua por los poros y "evaporándola". A su vez, el aire que espiramos tiene un alto contenido en vapor de agua, pero también lo eliminamos sin querer. Este último procede de la evaporación de las mucosas de los pulmones y vías respiratorias.

LA SORPRENDENTE FUERZA DE LOS DIENTES Y DE LOS MÚSCULOS

   Por otro lado, este manual sobre el cuerpo humano resalta la sorprendente dureza que tienen los dientes, medida habitualmente en la 'Escala Mohs', que se utiliza generalmente para los minerales, y basada en qué raya a qué, con 10 ejemplos como estándar: 2,5 raya una uña, 3 una moneda de cobre, 5 el esmalte de los dientes, 5,5 el acero de un cubierto, por ejemplo, mientras que 10 el diamante.

   "Ninguna otra parte del cuerpo es tan dura como la capa de esmalte que recubre cada diente. Justo debajo de esa capa está la dentina, también resistente y duradera. Y para anclar cada diente en su correspondiente alveolo de la mandíbula está el 'pegamento natural' del cemento, otro material robusto y resistente. Gracias al lote completo, los 32 dientes, podrás disfrutar de toda una vida de mordiscos", señala.

   En otro orden de cosas, destaca la fuerza de los músculos del cuerpo humano, "increíblemente fuertes" para su tamaño y peso, pero medir su fuerza, energía y capacidad no es tarea fácil. "Si todos los músculos del cuerpo trabajaran juntos lograrían levantar un peso de 20 toneladas, como tres elefantes juntos. Esto nunca ocurre porque son diversas las circunstancias que entran en juego: el uso habitual o no del músculo para ver su estado físico de normal, la velocidad de la contracción, cuantas fibras se involucran, si el músculo está fatigado, o si por el contrario estaba relajado o parcialmente contraído", indican.

¡NUESTRO CUERPO TIENE ORO!, ADEMÁS DE REFLEJOS ANTE ESTÍMULOS

   A su vez, subrayan los diez elementos estrella que tiene nuestro cuerpo, de mayor a menor proporción: Oxígeno, Carbono, Hidrógeno, Nitrógeno, Calcio, Fósforo, Potasio, Sulfuro, Cloro, Sodio, Magnesio. ¡Incluso Oro!, concretamente 0,2 mg.

   Curiosamente, la cantidad que tenemos en el cuerpo es tal, que una persona de 70 kg tendría: Oxígeno para cinco bombonas (45 kg); Hierro para seis clips de acero; Nitrógeno par diez sacos de sustrato para el jardín (2 kg); Hidrógeno para cinco mil globos de helio (6 kg); Carbono para diez mil minas de grafito; y Fósforo para veinte mil cabezas de cerillas (800 g).

   Por otro lado, se resalta cómo funcionan los reflejos, ya que a menudo la atención del cerebro se tiene que centrar en una tarea muy importante, así que, para no interrumpirlo, muchas partes del cuerpo se cuidan solitas con movimientos automáticos llamados 'reflejos'. En concreto, los reflejos se produce porque el cuerpo recibe un estímulo, como un movimiento repentino, un tacto no familiar o dolor, y ordena una acción inmediata. Las señales nerviosas también van al cerebro, donde se filtran subconscientemente para ver si son lo suficientemente importantes como para que la mente sea consciente de ellas.

   Así, el tiempo de reacción, en segundos, ante un estímulo es: 0,05 segundos le cuesta al ojo mirar hacia un lado y volver al frente; mientras que 0,1 segundos poner el dedo en el teclado; o 0,2 segundos el parpadeo del ojo; 0,3 cerrar el puño; o 0,5 segundos el responder ante un estímulo con una patada.