Síndrome de catatonía: en el punto de mira de la Neurobiología

Actualizado 25/04/2016 14:20:55 CET
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   MADRID, 25 Abr. (EDIZIONES) -

   Se trata de un patrón de síntomas que se presenta cuando los pacientes se encuentran en diversas situaciones clínicas y dentro de distintos trastornos neuropsiquiátricos. Se trata de síntomas que afectan al movimiento y al estado cognitivo y de conciencia, cómo la persona se percibe a sí misma y a su entorno así como la relación con éste.

   Según explica a Infosalus el doctor Jerónimo Saiz, patrono de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental y vocal de la Junta de la Sociedad Española de Psiquiatría, las manifestaciones más comunes y llamativas son las asociadas a la motilidad, la catalepsia (inmovilidad) y la flexibilidad cérea. La multiplicidad de síntomas que pueden presentarse suelen encuadrarse dentro de dos patrones, el de la hiperactividad y el estupor, la falta de reactividad ante el entorno.

   En el primer caso pueden presentarse movimientos bizarros y abigarrados alejados de los movimientos funcionales y en el segundo área destaca una desconexión con el entorno y negativismo, con resistencia a la movilización. El patrón más típico es el estuporoso pero se pueden presentar todo tipo de síntomas.

   Aunque es probable que exista un patrón de predisposición personal no es posible identificar a quien puede llegar a padecer catatonía. Las causas orgánicas pueden ser desde un traumatismo a una infección y se pueden presentar de forma abrupta o paulatina, como en otras enfermedades.

   “Existen síntomas que parecen sacados de una película de ciencia ficción y que aparecen como específicos de la catatonía en los manuales clásicos como la movilidad de un brazo o pierna en una posición anómala y su mantenimiento como si el cuerpo del paciente tuviera la capacidad para moverse y quedar en esa postura como si de una figura de cera se tratara, es lo que se denomina flexibilidad cérea”, comenta el doctor Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de la Comunidad de Madrid y Catedrático de esta disciplina en la Universidad de Alcalá.

UNA PATOLOGÍA ‘REDESCUBIERTA’ POR LA NEUROBIOLOGÍA

   La catatonía se describió en la psicopatología alemana en el siglo XIX por el neuropsiquiatra Karl Kahlbaum y fue poco después descrita como una forma de expresión de la esquizofrenia y como tal se la denominó esquizofrenia catatónica. Hoy en día las controversias sobre este síndrome lo han puesto en el punto de mira de la neurobiología y es considerado el resultado de un trastorno de tipo orgánico o/y psiquiátrico.

   En el ámbito de la psiquiatría la catatonía puede presentarse en pacientes que padecen esquizofrenia u otras psicosis, singularmente las afectivas, como las que se dan en el trastorno bipolar, entre otras, y cuando las bases son orgánicas el origen puede ser muy variado, neurológico, metabólico o tóxico, entre otros muchos. A veces la clínica se manifiesta como cuadros similares al síndrome neuroléptico maligno, un efecto secundario grave poco común derivado del tratamiento antipsicótico.

   Las vías y centros nerviosos implicados son los circuitos cerebrales córtico-subcorticales y una posible disfunción de la corteza orbitofrontal lateral. El interés recobrado en la catatonía por la Neurobiología procede precisamente de la identificación de estas alteraciones cerebrales en un síndrome capaz de llevar a la muerte al paciente en los casos más graves.

   Según señala el especialista, el estereotipo es asociar la catatonía a una forma grave y rara de enfermedad mental pero en las últimas décadas se ha revelado como un patrón de síntomas que se asocia a la expresividad motora y al estado cognitivo y desde este punto de vista se incluye en el manual internacional de referencia en salud mental, el DSM-5. “Se ha retomado el interés desde el ámbito de la neurología porque amplía el origen de estos casos más allá del campo de la salud mental”, comenta Saiz.

POCO HABITUAL PERO GRAVE

   El tratamiento se realiza a base de fármacos relajantes musculares y tranquilizantes y terapia electroconvulsiva puesto que el uso de otros medicamentos ha sido anecdótico y no ha mostrado eficacia comprobada en un amplio número de pacientes, dado que el síndrome no es habitual.

   Cuando la catatonía se debe a un síndrome tóxico, al resolverse la intoxicación desaparece y no tiene por qué volver a producirse pero si está causado por otros trastornos como la esquizofrenia se hace necesario controlar esta causa para que no se presenten de nuevo los síntomas de catatonía.

Las complicaciones se derivan de las propias de la inmovilización, posibles escaras por la falta de movilidad, la deshidratación por la negativa a comer y beber del paciente o neumonías por la aspiración de vómito derivado de los problemas de movilidad, como en cualquier otro problema médico que implique necesidad prolongada de cuidado intensivo.