Publicado 20/10/2021 16:53CET

La sarcopenia incrementa un 89% el riesgo de muerte por el tumor en ancianos tratados con quimioterapia

Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición.
Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición. - ALIAKSANDR LITVINIUK/ISTOCK - Archivo

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

La sarcopenia incrementa en un 89 por ciento el riesgo de muerte por el tumor en ancianos oncológicos tratados con quimioterapia, según el proyecto ONCOSARCO, que ha evaluado la influencia de la sarcopenia y de la fragilidad en la mortalidad (asociada al tumor o por otras causas diferentes) de estos pacientes.

Sus resultados se han presentado en la Sesión Plenaria del Congreso SEOM2021, que se está celebrando en formato virtual. "Este proyecto es el punto de partida de un largo camino, al final del cual, se espera que sea más sencillo el proceso de toma de decisiones en los ancianos en los que nos planteamos el uso de quimioterapia. Los datos son positivos a favor de la sarcopenia medida mediante los criterios del grupo europeo, pero es preciso realizar un estudio multicéntrico, con más pacientes, que nos dará más datos acerca de la aplicabilidad de nuestros hallazgos", explica la doctora María José Molina Garrido, oncóloga médica del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca.

En el estudio, que se está redactando de forma más detallada, se reclutaron en la Consulta de Cáncer en el Anciano de la Sección de Oncología Médica del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca a 111 pacientes de más de 70 años con cualquier tipo de tumor sólido y cualquier tipo de estadio tumoral y que iban a comenzar la quimioterapia.

En cuanto al resto de los resultados, se registró sarcopenia en el 28, 16,8 y 57,7 por ciento, respectivamente en función a puntos de corte de Chien, Masanés y Janssen respectivamente. La fragilidad estuvo presente en el 46,8 y el 5,4 por ciento de los pacientes, según los criterios de Fried y de Balducci respectivamente.

"La idea de hacer este estudio surge de la preocupación que tenemos todos los especialistas que atendemos en la consulta a pacientes ancianos con cáncer: el miedo de "sobretratarlos" cuando su organismo no está preparado para la toxicidad de los tratamientos, y el riesgo de infratratar el tumor por evitar causarles un daño, en los casos en los que el riesgo de toxicidad es mínimo. Ante la incertidumbre de qué herramientas utilizar en estos pacientes y al plantearnos si podemos encontrar herramientas más eficaces y perfectas de las que tenemos, surgió este proyecto; y quisimos ver hasta qué punto la fragilidad o la sarcopenia pueden ayudarnos en la toma de decisiones y en evaluar el pronóstico del paciente, si tiene sentido o no ponerle tratamiento y si ese tratamiento va a causarle o no una toxicidad severa", enumera la doctora Molina Garrido.

En su opinión, se debe seguir investigando y "dar un paso más y diseñar nuevos proyectos, basados en estos hallazgos, y de índole multicéntrica, que incluyan una validación externa de los resultados". "De momento, a partir de este resultado, podemos crear nuevas hipótesis y tener claro que la sarcopenia, utilizando unos criterios específicos de medida, juega un papel importante en el anciano oncológico que va a ser tratado con quimioterapia", remacha.

Por otra parte, durante el congreso se han presentado los datos del registro de carcinoma adrenocortical ICARO-GETHI/SEEN sobre factores pronósticos en estadio I-III, con datos de 230 pacientes. La colaboración del Grupo ICARO, del Grupo Español de Tumores Huérfanos e Infrecuentes (GETHI) y de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha permitido recoger información de un tumor infrecuente, como es el carcinoma adrenocortical, y ayudará a la toma de decisiones de tratamiento.

La doctora Inmaculada Ballester, oncóloga médica del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia, ha destacado el gran número de casos registrados en un tumor tan infrecuente. "Es un número mayor, comparado con muchas series internacionales y fruto de un trabajo multidisciplinar continuado y comprometido. Hemos recogido casos de 34 hospitales españoles de casi 40 años, desde 1983 hasta la actualidad, incluidos por oncólogos y endocrinólogos. Y, en la actualidad, se han unido también cirujanos", ha añadido.

El objetivo, ahora, es lograr datos de más pacientes de otros hospitales, especialmente en el contexto adyuvante, porque es donde más desconocimiento existe. "Queremos obtener resultados más precisos y consistentes, porque hemos sido muy ambiciosos al incluir muchas variables en el análisis y una serie temporalmente muy amplia, por lo que hay distintos sesgos que tenemos que resolver. Ha sido especialmente complicado reunir variables de los casos más antiguos, que tenían las historias clínicas en papel", ha recalcado.

Además, los resultados de un análisis de la recombinación homóloga en cáncer de mama y ovario con mutación germinal en RAD51C/D del Registro de la Sección de Cáncer Hereditario de SEOM se han presentado en la Sesión Plenaria del Congreso SEOM2021.

"Hemos analizado tumores primarios de mama y ovario de pacientes que tienen una variante patogénica germinal en uno de estos dos genes, que se han asociado a predisposición al cáncer de ovario y, más recientemente, también se han vinculado con el cáncer de mama triple negativo", describe Sara Torres Esquius, investigadora del Grupo de Genética del Cáncer Hereditario del Oncology Data Science Group del Vall D'Hebron Institute of Oncology (VHIO) del Hospital Vall D'Hebron de Barcelona.

RAD51C/D actúan en la vía de la recombinación homóloga, una vía de reparación de roturas del ADN. "Se ha visto que otros genes de esta misma vía, como BRCA1 y BRCA2, cuando están mutados, impiden que esta vía funcione, por lo que podemos utilizar terapias dirigidas. Un estudio reciente (ARIEL2) ha demostrado que cuando RAD51C/D no funcionan correctamente, las pacientes pueden beneficiarse de estas terapias dirigidas", subraya.

En el trabajo, se ha analizado la vía de la recombinación homóloga mediante el análisis de los focos de RAD51 (biomarcador de la recombinación homóloga) en muestras de mama y ovario de las pacientes para saber si es o no funcional y saber si podrían beneficiarse de un tratamiento dirigido.

"El análisis ha sido a través de un biomarcador, los focos nucleares de RAD51: teñimos los tumores y observamos si esta proteína está presente o no por inmunofluorescencia. Si está, quiere decir que la vía está funcionando, mientras que si no está no lo hace, por lo que podríamos utilizar terapias dirigidas", detalla.

Posteriormente, se han correlacionado los resultados de los focos nucleares de RAD51 con las características y tipo del tumor o de la edad de la paciente. Además, se observó la concordancia con otros tests de análisis de la vía de recombinación homóloga.

"Hemos analizado 34 muestras y observamos que la vía falla en, aproximadamente, un 40 por ciento de las muestras, una cifra menor a la observada en otros genes de esta vía de recombinación, como BRCA1/2 o PALB2. Sin embargo, en las muestras que hemos correlacionado con otros métodos de recombinación homóloga, la correlación es total. Por lo tanto, queda abierta la pregunta sobre qué sucede con los tumores que tienen una funcionalidad de la vía a pesar de tener una alteración germinal en RAD51C/D. Es preciso seguir profundizando a nivel tumoral si hay otras mutaciones o si hay inactivación bialélica de estos genes", concluye Esquius.