¿Sabías que el cerebro nos puede curar?

Publicado 01/05/2019 7:59:52CET
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   MADRID, 1 May. (EUROPA PRESS) -

   El cerebro para el cuerpo es esencial. Mantiene el cuerpo sano. Además, tal y como ya defendían los romanos, el cuerpo sano es esencial para un alma sana, y es importante porque un cerebro sano ayuda a tener un cuerpo sano.

   El cerebro dedica una enorme parte de su tiempo a monitorizar cómo funcionan los órganos, así como a regular la función endocrina e inmunitaria del cuerpo. A que todo esté en orden, vamos, y a solucionar algunos problemas o intentar encaminarlos de la mejor manera posible.

   "Cierto patrón de actividad cerebral promueve la salud, nos permite resistir mejor las enfermedades y puede incluso permitirnos vivir más", según defiende en una entrevista con Infosalus el catedrático de Neurología y decano asociado de Ciencia Clínica y Traslacional la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, Álvaro Pascual-Leone, con motivo de la publicación de 'El Cerebro que cura' (Plataforma Editorial).

   Para tener un cerebro sano, su compañero y coautor del libro, Álvaro Fernández Ibañez, economista y creador de SharpBrains, una organización basada en Estados Unidos que investiga cómo mejorar la salud a través de la ciencia del cerebro y la innovación, aconseja seguir estos 7 pilares básicos, de los que también hablan en el manual.

   Se trata de cuidar del cuerpo, de comer y dormir adecuadamente, de evitar tóxicos, de ir al médico regularmente, así como hacer ejercicio físico, ejercitar el cerebro con nuevos retos, prestar atención a las relaciones para mantenerlas cercanas y entrañables, evitar la soledad, y definir y perseguir una aspiración o propósito vital. "Si quieres tener salud y bienestar, cuida tu cerebro, porque tu cerebro te cura", defiende en este sentido.

   Así, el catedrático de Neurología de Harvard resalta que tener un cerebro sano influye directamente en su capacidad de poner en marcha mecanismos de "salutogenesis" para promover la salud general del organismo, como por ejemplo el regular adecuadamente el balance de actividad de ciertas hormonas, el nivelar la reacción de estrés biológicamente hablando (el cortisol), o la cantidad de linfocitos de ciertas características por ejemplo. "El cerebro puede actuar sobre los órganos, así como sobre las hormonas y el sistema inmunitario", explica Pascual-Leone.

   Parece que el cerebro si está sano al dedicar una gran parte de su tiempo a monitorizar y a actuar sobre los órganos, y al organismo en general, previene de enfermedades, las monitoriza, las identifica, y puede actuar sobre ellas modificando las distintas respuestas hormonales, inmunológicas del cuerpo.

   "Ésa es la capacidad de cura del cerebro y aunque no sabemos del todo los mecanismos que lo llevan a ello, sí es seguro que puede ayudarnos a estar mejor, a tener un mayor bienestar, incluso en presencia de enfermedad. Es decir, si uno tiene cáncer, el cerebro puede hacer que sea menos agresivo. Sí es seguro que atendiendo a los pilares de salud cerebral antes citados, en presencia de cáncer uno puede tener una vida más plena, y un mejor estado general, gracias al cerebro, que cura", añade.

   Por otro lado, advierte de que la capacidad de nuestro cerebro de curarnos y de promover nuestra salud es bien profunda. "La capacidad cognitiva de mi cerebro puede haber fallado pero su función salutogénica, su papel en promover mi salud general y mi bienestar, puede continuar", remarca el neurocientífico.

   Para ello, el cerebro emplea el sistema nervioso autónomo. "El cerebro en sí mismo es el único órgano de nuestro cuerpo que no está sometido al control, la influencia y la protección de los efectos promotores de salud del cerebro. Y por este motivo cada uno de nosotros debe desempeñar un papel activo en nuestra salud cerebral para promover nuestra salud general", añade.

   Por un lado, dice que nuestro cerebro nos permite percibir el mundo exterior que nos rodea, procesar la información recibida, pensar y tomar decisiones, y controlar nuestros músculos para actuar. Por otro lado, Pascual-Leone menciona que nuestro cerebro se dedica a percibir nuestro mundo interior, a procesar la información recibida y, si el cerebro está sano y todo va bien, de forma automática y no consciente, a actuar sobre los órganos para promover nuestra salud.

   "El cerebro nos puede curar porque, gracias a las conexiones con el sistema inmunológico y con el sistema nervioso autónomo, nuestro cerebro monitoriza y actúa sobre la función de todos y cada uno de nuestros órganos, vela por nuestro bienestar y promueve nuestra salud", subraya.

   Eso sí, llama la atención sobre el hecho de que la capacidad del cerebro de curar varía enormemente de persona a persona, y cada uno de nosotros tiene que hacer cosas distintas para ello. De igual manera, señala que el efecto del cerebro y de la salutogénesis sobre distintas enfermedades, síntomas y dolencias es variable.

   "No es que el cerebro pueda curar todas las dolencias y las enfermedades, ni que gracias al cerebro podamos vivir eternamente. El cerebro no puede obrar milagros y la biología es complicada, por ello hay que pasar a la acción y poner en marcha esas 7 pautas saludables para el cerebro", subraya.

EL PAPEL DE LA RESERVA COGNITIVA

   Por ejemplo, indica también que una persona con una reserva cognitiva fuerte afrontará mejor la ancianidad y sus enfermedades. "Los estudios que demostraron esa reserva cognitiva vienen de unas monjas en Minnesota (Estados Unidos), que permitieron recoger casos de personas con la patología de Alzheimer en el cerebro, que sin embargo no manifestaban en absoluto algún trastorno cognitivo, no tenían problemas de memoria ni de pensar, su cerebro funcionaba bien, a pesar de tener la patología. Y eso sabemos que es así, que una de cada 4-5 personas con Alzheimer no desarrolla o manifiesta su demencia por esa reserva cognitiva. Ésta es así de importante", agrega el catedrático de Harvard.

   En este sentido, destaca también que la reserva cognitiva no es una capacidad que uno desarrollar en la infancia o en algún momento de su vida, sino que es algo que se puede aumentar a lo largo de la vida, e ir disminuyendo también a lo largo de la vida. Por ello, defiende que hay que trabajarla todos los días hasta la muerte, ejercitando nuestro cerebro.

   Parte de las ideas de este libro son fruto del trabajo del Barcelona Brain Health Initiative, un estudio promovido por el Institut Guttmann y la Obra Social 'La Caixa', que busca ayudar a la gente a que tenga un cerebro lo más sano posible, prevenir enfermedades cerebrales y minimizar su impacto y la discapacidad que puedan causar.