¿Sabes reconocer si tienes SIBO? Un problema más frecuente de lo que pensamos

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Publicado: martes, 2 abril 2024 8:30

   MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Asun González es bióloga especializada en genética, nutrición, y en problemas digestivos, así como asesora nutricional especializada en salud digestiva. Padeció SIBO a raíz de una intoxicación alimentaria en un restaurante, y fue lo que más le animó a interesarse aún más y a especializarse en el área.

   Reconoce en una entrevista con Infosalus que padecer SIBO entonces "fue como la gota que colmó el vaso", se le hinchaba la tripa como a una embarazada; 'algo me pasa y no es normal' -pensaba entonces--; y confiesa también que fue a raíz de este fenómeno por el que descubrió una celiaquía que tenías sin diagnosticar y por la que había normalizado muchos síntomas.

   Acaba de publicar con Alienta Editorial 'SIBO', un libro en el que pretende desgranar "todo lo que debes saber para tratar este desequilibrio de la microbiota". Y es que, según nos explica, el SIBO, por sus siglas en inglés, significa 'sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado', un fenómeno que "ahora está de moda gracias a los 'influencer'", según reconoce, pero que aparece en la literatura científica ya desde hace más de 100 años.

   Consiste en un desequilibrio en la microbiota e insiste en que "no es una infección", por lo que no hay que tratarlo de primeras con antibióticos. "Las bacterias sobrecrecen ahí donde no debería haber tantas. Pueden ser bacterias comensales, es decir, que están con nosotros, pero por algún desajuste han crecido demasiado y nos dan problemas, tan típicos como la hinchazón después de comer, la barriga de embarazada, el dolor abdominal, las flatulencias, la diarrea, o el estreñimiento, entre otros", tal y como detalla.

CÓMO SABER QUE ES SIBO

   Claro, le preguntamos sobre cómo saber si estos síntomas tan generales entre la población pueden pertenecer o no a un fenómeno de SIBO: "El SIBO es más frecuente de lo que pensamos y como ahora hay más visibilidad, se va diagnosticando más. Tiene síntomas que sufre casi toda la población. (...) La microbiota es un órgano igual de importante que otros. Sabemos que el SIBO, según trabajos científicos, está presente entre un 50-80% de casos de intestino irritable (SII). Hay muchos problemas digestivos sin diagnosticar. Además, de los SII diagnosticados, mucha proporción puede ser SIBO y la ventaja es que éste se puede tratar con éxito y librarnos de esos problemas digestivos".

Es importante destacar que los síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas las personas con SIBO experimentarán todos estos síntomas. Entre los más comunes se encuentra la distensión abdominal, la sensación de hinchazón o aumento del tamaño del abdomen; dolor abdominal, dolores o calambres; flatulencia exceso; en ocasiones diarrea y en otras aumento en la frecuencia y consistencia de las evacuaciones, y puede provocar náuseas y vómitos especialmente después de comer.

   Ahora bien, como son síntomas tan generales, para diagnosticarlo subraya que hay una prueba específica para el SIBO de aire espirado, pero que no está incluida en la Seguridad Social, sino que suele ir por la sanidad privada, y que aconseja que siempre la realice un profesional experimentado. "Hay veces que no encontramos el profesional que nos lo hace, tiene que saber de SIBO y de microbiota, como por ejemplo un alergólogo, un internista, un especialista en medicina familiar, o bien un enfermero o nutricionista, o bien un digestólogo", concreta.

¿Cómo diferenciar un SIBO de una disbiosis puntual tras una gastroenteritis?, le preguntamos igualmente, y González sostiene que el SIBO es un tipo de disbiosis, o desequilibrio en la microbiota, pero no todos los desequilibrios en la microbiota son SIBO: "Para diagnosticarlo también en este caso será necesaria la prueba de aire espirado, pero también un test de heces".

   Precisamente, le cuestionamos sobre por qué los médicos que más saben del aparato digestivo son en ocasiones tan reacios a esto del SIBO, a lo que nos confiesa que ella también se lo pregunta: "La microbiota y el SIBO es algo que se ha comenzado a saber más desde hace 10 años. Entonces, si un médico u otro profesional sanitario no se actualiza no podrá creer en esto del SIBO. He llegado a escuchar a profesionales que afirman que no creen en la microbiota, cuando ésta está ahí. Entiendo también que no se puede saber todo, y que el sistema no permite por cómo está configurado atender bien a un paciente cuando sólo tiene 5 minutos".

   Por eso, González considera que quizá lo idóneo en estos casos, y dado que es un fenómeno tan frecuente, sería el incluir en la cartera de servicios a profesionales expertos en microbiota, que no tienen por qué ser médicos especializados en aparato digestivo, sino que también pueden ser alergólogos, que dice que están muy familiarizados con la microbiota, por poner un ejemplo.

OTRAS ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL SIBO

   En este contexto, esta bióloga experta en nutrigenética mantiene que el SIBO se relaciona, asimismo, con numerosas patologías como el SII en un 50-80% de los casos como hemos contado antes; con el estreñimiento y la diarrea; con intolerancias alimentarias (90%) porque son consecuencias del SIBO; con divertículos se relaciona en un 60% de casos; como la celiaquía, coexisten en muchos casos, y puede ser causas de que el celiaco no mejore con la dieta; en casos de hiperlipidemia, en el síndrome de piernas inquietas puede relacionarse en un 70% de ocasiones; en niños con dolor abdominal (63%); en enfermedad inflamatoria intestinal.

   Aparte, menciona que el 100% de las personas con fibromialgia coexisten con SIBO; o dice que el 93% de los síntomas digestivos después de la COVID-19 están relacionadas con SIBO. "Si se trata el SIBO todas estas enfermedades tienden a mejorar", asegura González.

CAUSAS DEL SIBO

   Son numerosas las posibles causas del SIBO, tal y como detalla, que pueden afectarnos, y por tanto a la microbiota, desde cómo nacemos, si por cesárea o por parto natural, si crecemos en un ambiente natural, si tomamos fármacos, si tenemos alguna enfermedad, o en función de nuestro estilo de vida (alimentación, o ejercicio, por ejemplo).

   "Las causas más específicas puede ser la toma de fármacos, como los antibióticos o el omeprazol; todo lo que tenga que ver con refrescos, alcohol, o ultraprocesados lo favorece; el sedentarismo; la obesidad; el estrés crónico; enfermedades como la diabetes; la celiaquía, y otro tipo de enfermedades digestivas (enfermedad inflamatoria intestinal o divertículos, entre otros); la diarrea del viajero; una intoxicación alimentaria; o una mala salud oral, entre otros", relata.

   Su consejo es tratar siempre el SIBO, aunque no recomienda como primera línea terapéutica los antibióticos porque son a veces causa directa de este desequilibrio de la microbiota. "De no tratarlo, aparte de los síntomas de cada persona, que variarán según la gravedad del caso, de no tratarlo se puede ocasionar un daño en el epitelio del intestino y tener intolerancias alimentarias, malabsorción de vitaminas y de nutrientes, y los consiguientes problemas que arrastraremos durante muchos años, como la pérdida de peso, la ansiedad, la depresión, o la osteoporosis, por ejemplo", subraya.