Publicado 23/06/2021 08:17CET

¿Qué sabemos realmente sobre la epilepsia?

Archivo - Cerebro, epilepsia
Archivo - Cerebro, epilepsia - THITAREESARMKASAT/GETTY - Archivo

   MADRID, 23 Jun. (EDIZIONES) -

   La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso que se caracteriza por la presencia de crisis epilépticas, según informa la Sociedad Española de Epilepsia. Según la Liga Internacional contra la Epilepsia representa “una alteración cerebral caracterizada por la predisposición permanente para generar crisis y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales derivadas de esta condición siendo posible su diagnóstico tras una crisis aislada (no provocada)”.

   Y es que, según comenta en una entrevista con Infosalus el doctor Antonio Gil-Nagel Rein, director del Programa de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, esta patología, causada por una excitabilidad neuronal excesiva, da lugar a episodios con alteración transitoria de alguna función neurológica y, además, tiene como consecuencia para quienes la padecen el sufrir problemas secundarios que afectan a otras funciones neurológicas, aparte de impactar en su calidad de vida y en su esfera social.

   Este experto señala que esta enfermedad afecta a al 0’8% de la población, a unas 350.000 personas en España, al mismo tiempo que clarifica que hasta el 3% de la población (1,3 millones de personas personas en España) pueden sufrir una crisis epiléptica aislada.

   Entre sus síntomas, el experto de Quirónsalud afirma que “son muy variables”, siendo los más conocidos por la población las crisis generalizadas tónico clónicas (pérdida de conciencia y convulsiones) y las crisis de ausencias (desconexión, amnesia transitoria).

   Sin embargo, advierte de que hay muchos síntomas posibles: alteraciones visuales, síntomas psíquicos intensos, alteraciones sensitivas, movimientos involuntarios, molestias abdominales, que en alguna ocasión son acompañados de confusión o de amnesia de más o menos intensidad y que tienen una duración entre medio minuto y tres minutos.

   “Con frecuencia después de una crisis hay un periodo de tiempo en el que el paciente se encuentra cansado, somnoliento o con bajo ánimo. Los síntomas pueden ocurrir estando despierto o dormido y permanecen constantes a lo largo del tiempo, variando su intensidad y frecuencia”, subraya el doctor Antonio Gil-Nagel Rein.

   Desde la Sociedad Española de Epilepsia mencionan que ésta puede afectar a cualquier persona, aunque precisa que hay dos momentos en la vida en que es más frecuente presentar epilepsia:

   La infancia: el momento con mayor probabilidad de presentar crisis es en los primeros meses de vida. A partir del año de vida la probabilidad de padecer crisis disminuye, manteniéndose estable durante la primera década de la vida, y volviendo a descender en la adolescencia.

   La senectud: es a partir de los 50 años cuando vuelve a aumentar el riesgo de presentar crisis epilépticas, especialmente a partir de los 70 años.

   “Aparecen a cualquier edad. La frecuencia es mayor en las dos primeras décadas de la vida y a partir de los 55 o 60 años”, puntualiza el doctor Antonio Gil-Nagel Rein, director del Programa de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional de Madrid.

¿POR QUÉ SE PRODUCE LA EPILEPSIA?

   Sobre las causas de aparición de la epilepsia, el especialista remarca que la mayoría son originadas por alguna combinación de mutaciones genéticas que dan lugar a alteraciones en la neurotransmisión en la corteza cerebral y a otros factores ambientales que son difíciles de identificar.

   “Otra causa frecuente son las alteraciones en el desarrollo embrionario de la corteza cerebral (trastornos de la migración neuronal y displasias corticales), que aunque nos acompañan desde el nacimiento pueden dar lugar a epilepsia a cualquier edad, incluidos los adultos”, subraya el experto de Ruber Internacional.

   A su vez, el neurólogo menciona que hay causas genéticas graves que suelen debutar en el primer año de vida y pueden dar lugar a epilepsias con alteración del neurodesarrollo (encefalopatía epiléptica).

   “En el niño mayor y adolescente pueden debutar problemas genéticos menos graves que dan lugar a epilepsias de menor intensidad y que pueden desaparecer con los años. También en esta edad aparecen con mas frecuencia epilepsias relacionadas con trastornos de la migración neuronal”, agrega, al tiempo que precisa que en los adultos aumenta la probabilidad de que tenga el origen en un tumor del sistema nervioso central.

   En el anciano dice asimismo que son frecuentes las epilepsias relacionadas con ictus (identificado o silente) y enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Además, precisa que hay epilepsias de origen autoinmune que pueden debutar a cualquier edad.

¿POR QUÉ SIGUE SIENDO UNA ENFERMEDAD TAN DESCONOCIDA?

   En última instancia, el director del Programa de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional de Madrid afirma que se conoce actualmente mucho sobre la epilepsia: sus causas, sus manifestaciones clínicas, cómo diagnosticarla y cómo tratarla.

   “Pero existen cientos de tipos de epilepsia y, por lo tanto muchas manifestaciones clínicas y formas de tratarla. Por ello el conocimiento sigue siendo insuficiente. Queda mucho por descubrir sobre un proceso tan complejo como es el funcionamiento de nuestra corteza cerebral y por qué puede fallar, que es al fin y al cabo el sustrato y el lugar en el que asienta la epilepsia”, reconoce el doctor Gil-Nagel.

   En cuanto a su tratamiento, el experto de Quirónsalud señala en primer lugar que, ante una crisis, hay que plantearse si el paciente precisa tratamiento o no. “Por ejemplo, en muchas ocasiones una crisis no tiene un riesgo alto de que se repita, especialmente en niños o con crisis febriles”, apostilla.

   Ahora bien, cuando es necesario el tratamiento sostiene que debe elegirse bien el medicamento más adecuado en función del tipo de epilepsia y de los factores personales de cada paciente. “Cuando fallan más de dos fármacos en el control de las crisis se debe replantear el diagnóstico y valorar la opción de cirugía o de tratamientos específicos”, agrega.

   En el caso de epilepsias focales, el experto destaca que la cirugía y las técnicas mínimamente invasivas (termocoagulación, laser, gamma-knife) pueden ser muy eficaces. “En epilepsias autoinmunes el tratamiento inmunomodulador puede mejorar el control de forma más eficaz que los medicamentos antiepilépticos. En algunas encefalopatías epilépticas contamos con tratamientos dirigidos y empezamos a ensayar terapias génicas”, subraya.

   En este contexto, el especialista celebra que desde hace 25 años se han multiplicado por cinco los fármacos antiepilépticos disponibles: “Desde hace cinco años se han incluido tratamientos dirigidos a dianas terapéuticas especialmente en encefalopatías epilépticas como el síndrome de Dravet y Lennox-Gastaut. Además se han incorporado tratamientos inmunomoduladores en epilepsias autoinmunes y probablemente autoinmunes que cada vez identificamos mejor, como por ejemplo el síndrome de Rasmussen, encefalitis límbicas, FIRES y algunos tipos de status epiléptico”.

   A su vez, menciona que la posibilidad de localizar lesiones epileptógenas es cada vez mayor, y ahora se pueden tratar con cirugías menos invasivas como la termocoagulación guiada por esterero-electroencefalografía y por la ablación mediante láser o con gamma-knife. “Disponemos de métodos de neuromodulación mediante estimulación eléctrica a través del nervio vago, nervio trigémino e intracraneal. Es decir, sí hemos avanzado mucho. Hoy en día un desafío importante es seleccionar cual es el tratamiento más adecuado en cada paciente por lo que es importante contar con especialistas y centros con experiencia en todas las opciones terapéuticas”, indica el experto en epilepsia.

   En última instancia, Gil-Nagel considera que es importante reconocer la complejidad de esta enfermedad y saber que para abordarla son precisas consultas prolongadas, y estudios exhaustivos y de alta calidad en cada paciente. “Además, la selección del tratamiento más adecuado no está establecido en protocolos fijos por lo que depende mucho de la experiencia y el acceso a diversos métodos terapéuticos del centro en el que son estudiados”, sentencia el director del Programa de Epilepsia del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional de Madrid.