Actualizado 25/01/2011 19:23:28 +00:00 CET

Utilizan cirugía cerebral para combatir la depresión y la hipertensión

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Hospital Frenchay de Bristol, en Reino Unido, están probando la eficacia de un nuevo tratamiento con cirugía cerebral, la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), contra la depresión crónica y la hipertensión en pacientes que no responden a los tratamientos convencionales.

Según ha publicado en su último número la revista 'Neurology', esta técnica consiste en perforar el cráneo para implantar electrodos que emiten electricidad para estimular áreas específicas del cerebro, lo que los propios autores consideran como una especie de "marcapasos para el cerebro".

De hecho, esta técnica ya ha sido probada en pacientes con enfermedad de Parkinson, y algunos científicos creen que también puede tener un enorme potencial para el tratamiento de otras enfermedades.

La primera paciente a quien se le implantaron los electrodos fue Sheila Cook, de 62 años, quien había padecido depresión crónica durante nueve años y, tras la operación, reconoció en declaraciones a la BBC, recogidas por Europa Press, que "su visión de la vida cambió".

En este caso, sin embargo, la DBS sólo tuvo un efecto beneficioso a corto plazo y la paciente tuvo que someterse a otra operación, llamada neurocirugía estereotáctica, para mejorar su estado.

Por ello, el objetivo de estos científicos es seguir perfeccionando la técnica de DBS para no someter a los pacientes a una segunda operación que, como reconocen, es más radical.

En el caso de la hipertensión, el neurólogo del Hospital Frenchay Nikunj Patel, ha destacado su sorpresa al descubrir que la DBS también podría ser un tratamiento potencial para aquellos casos "más difíciles de controlar".

CORRIGE LA HIPERTENSIÓN INCORREGIBLE

El doctor Patel ha realizado un estudio con un paciente al que trató con esta técnica para tratar el dolor causado por la distrofia resultante de un derrame cerebral. El hombre, de 55 años, había sido también diagnosticado con hipertensión en el momento del derrame, y su presión arterial seguía alta a pesar de los medicamentos para controlarla.

Aunque la estimulación cerebral profunda no alivió su dolor, los investigadores notaron que su hipertensión había bajado tanto que no necesitó seguir tomando los medicamentos.

En este caso, la DBS fue implantada en la región de la sustancia gris periacueductal del cerebro, que está involucrada en la regulación del dolor, aunque es necesario confirmar estos resultados y analizar si la bajada de la tensión fue provocada por la DBS y no por otros cambios en el organismo".

Para comprobarlo, los científicos retiraron el estimulador conectado a la DBS y, de este modo, la presión arterial creció 18/5 milímetros de mercurio (mmHg). Por contra, cuando volvieron a conectar el estimulador, la presión bajó una media de 32/12 mmHg.

No obstante, Patel quiere ser "prudente" porque el 90 por ciento de los hipertensos consigue controlar su dolencia con los tratamientos convencionales y, por tanto, esta nueva alternativa quedaría para un grupo reducido de pacientes.