Actualizado 21/07/2021 09:14 CET

La respuesta de las células inmunitarias a los patógenos difiere mucho según el sexo y la edad

Un neutrófilo sufre NETosis, expulsando cromatina para atrapar y destruir un patógeno.
Un neutrófilo sufre NETosis, expulsando cromatina para atrapar y destruir un patógeno. - RYAN LU

MADRID, 21 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio de la Universidad del Sur de California (USC) sobre un tipo de glóbulo blanco común aunque poco conocido ha revelado que la respuesta de la célula inmunitaria a los patógenos difiere mucho según el sexo y la edad, según publican los investigadores en la revista 'Nature Aging'.

En este estudio con ratones, los machos resultaron ser mucho más susceptibles que las hembras a una enfermedad llamada sepsis. Sin embargo, los científicos también descubrieron que el sistema de defensa de las hembras contra las enfermedades no es perfecto; su sistema cambia con la edad hasta volverse casi tan dañino como el de los machos.

El estudio tiene importantes implicaciones para el estudio de enfermedades y curas, especialmente para la sepsis, una enfermedad en la que el sistema de defensa del cuerpo se vuelve perjudicial para sí mismo. También sugiere que la búsqueda de la medicina de precisión puede estar pasando por alto determinantes más obvios de la enfermedad: la edad y el sexo.

"Un gran mensaje para llevar a casa es que, con el impulso de la medicina personalizada, la gente se centra en diminutas diferencias genéticas, pero nosotros descubrimos que el sexo biológico -la mayor diferencia genética de todas- es en realidad un gran predictor de la respuesta inmunitaria que rara vez se tiene en cuenta", explica Bérénice Benayoun, profesora adjunta de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC e investigadora principal del estudio.

Benayoun y su equipo se centraron en las células llamadas neutrófilos, que constituyen entre el 50% y el 70% de nuestros glóbulos blancos y son fundamentales para combatir las infecciones. Entender las diferencias basadas en el sexo y la edad en el funcionamiento de los neutrófilos podría ayudarnos a comprender disparidades similares en las enfermedades humanas, como por ejemplo por qué las personas mayores -y los hombres en particular- tienen más probabilidades de sufrir síntomas graves con la COVID-19 o por qué las mujeres tienen más probabilidades de sufrir trastornos autoinmunes, añade.

Los neutrófilos responden a las infecciones de varias maneras, por ejemplo, engullendo y digiriendo un patógeno invasor, o mediante la degranulación, en la que secretan proteínas que destruyen al invasor.

Otro método descubierto en 2004 es la NETosis, en la que los neutrófilos expulsan hebras de su propio ADN coagulado, llamado cromatina, que actúan como una trampa fuera de la célula. Estas trampas extracelulares de los neutrófilos, o las llamadas NETs, atrapan y destruyen a los patógenos.

Benayoun y sus colegas descubrieron diferencias en la actividad de los neutrófilos entre ratones jóvenes y viejos, así como entre ratones machos y hembras. Los machos parecían tener más actividad de degranulación, como demuestran los mayores niveles de una proteína, la elastasa de neutrófilos. Por su parte, las hembras mostraban una media mayor de NETosis.

La elevada actividad de degranulación puede causar daños en los tejidos circundantes, y estos resultados podrían ilustrar por qué la sepsis afecta más a los hombres que a las mujeres, apunta Benayoun.

"En el caso de la sepsis, lo que te mata no son las bacterias, sino tu respuesta a ellas --añade---. Y sabemos que los hombres, en general, tienen muchas peores probabilidades durante la sepsis que las mujeres, y la elastasa de neutrófilos, que es uno de los principales componentes de la degranulación, es una de las grandes cosas que pueden producirse a un nivel muy alto durante la sepsis".

Por otro lado, una mayor actividad de la NETosis podría contribuir a que el sistema inmunitario del organismo ataque a las células sanas, añadió Benayoun. En muchos trastornos autoinmunes se han encontrado anticuerpos dirigidos al propio ADN del organismo, que podrían haberse desarrollado después de que los neutrófilos produjeran demasiados NET. Así, una mayor actividad de los NET en las mujeres podría estar relacionada con tasas más altas de trastornos autoinmunes en ellas.

"Si se producen NETs sin una buena razón, se puede promover la autoinmunidad --subraya Benayoun--. Es un hecho conocido que las mujeres son más propensas a las enfermedades autoinmunes, como una proporción de 9:1 en comparación con los hombres".

Con la edad, los neutrófilos femeninos se volvieron más reactivos, en contraste con los masculinos. "En general, los programas genéticos parecen 'envejecer' a un ritmo más rápido en los neutrófilos masculinos --destaca--. Estos hallazgos sugieren que las diferencias de sexo pueden amplificarse con el envejecimiento, al menos en el caso de los neutrófilos".

Los neutrófilos han sido históricamente difíciles de estudiar por su corta vida, ya que duran menos de un día. Los neutrófilos son los primeros en responder al sistema inmunitario, trabajando rápidamente para atrapar y destruir los patógenos a la primera señal de infección y sacrificándose en el proceso.

Aplicando técnicas de aprendizaje automático a los datos, el equipo ha empezado a identificar las vías genéticas que intervienen en la regulación de la respuesta inmunitaria y que podrían explicar por qué existen diferencias tan drásticas entre los sexos, también llamadas dimorfismo sexual, en la actividad del sistema inmunitario.

El dimorfismo de sexo en la inmunidad se ha manifestado en la actual pandemia: La mayoría de los casos graves de COVID-19 y de las muertes fueron hombres, señaló Benayoun. Dado que otras publicaciones indican un posible papel de las hormonas sexuales en la inmunidad, el estudio de estas interacciones podría llevar a los científicos a descubrir nuevas técnicas para combatir la enfermedad grave.

"Si estas diferencias se deben a los efectos hormonales sobre las células inmunitarias, en teoría se podría intervenir en las primeras etapas de la sepsis, quizá con antiandrógenos a corto plazo, para reducir la respuesta --reflexiona Benayoun--. Se podría adaptar la medicina simplemente utilizando el hecho de que este paciente tiene más andrógenos o esta persona tiene más estrógenos".

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