La reproducción sexual constituye una ventaja evolutiva contra el cáncer transmisible

Publicado 12/07/2019 7:30:45CET
óvulo fecundado
óvulo fecundado - FUNDACIÓ PUIGVERT/CEDIDA - Archivo

MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

Uno de los mayores enigmas de la biología evolutiva es que, si bien el sexo es el modo de reproducción dominante entre los organismos pluricelulares, la reproducción asexual parece ser mucho más eficiente y menos costosa. En un estudio publicado en la revista 'PLOS Biology', los investigadores sugieren ahora que la selección favorece la reproducción sexual porque, a diferencia de la reproducción asexual, no solo proporciona importantes ventajas evolutivas en entornos en constante cambio, sino que también evita la invasión de cáncer transmisible o las llamadas células tramposas'.

Los organismos pluricelulares son sociedades de células clonales cooperantes que surgieron y evolucionaron hace mil millones de años. Un punto clave en la evolución de los organismos pluricelulares fue, por lo tanto, la capacidad de evitar que las células 'tramposas' sobreexploten el sistema cooperativo. Esta restricción evolutiva favoreció la aparición de muchos mecanismos conocidos que suprimen el cáncer, especialmente el sistema inmunológico. Cualquiera que sea la eficiencia de estos mecanismos, un requisito previo de todas estas defensas es la capacidad de reconocer células 'tramposas' de las normales.

Los primeros organismos pluricelulares no solo tuvieron que lidiar con sus propias células 'tramposas', sino que también debieron desarrollar adaptaciones para evitar que fueran colonizadas por células malignas extrañas (es decir, las infecciosas). Debido a que la reproducción asexual da lugar a organismos idénticos (clonales), este modo de reproducción es arriesgado debido a la posibilidad de ser invadido por linajes de células infecciosas clonales (es decir, cánceres transmisibles).

A la inversa, la reproducción sexual disminuye la compatibilidad de las células cancerosas contagiosas con sus huéspedes, lo que limita el riesgo de infección individual, así como los riesgos de transmisión entre padres y descendientes. La reproducción sexual también provoca una variación genética que facilita la detección de células extrañas, primer paso fundamental de la protección inmunológica.

Aunque son relativamente raros, existen cánceres transmisibles (por ejemplo, en los demonios de Tasmania, en perros o en bivalvos), y la evidencia creciente sugiere que la mayoría, si no todas, de las células malignas son potencialmente transmisibles siempre que se ofrezca una vía de transmisión adecuada. Dada la ubicuidad del cáncer en los organismos pluricelulares, en combinación con la abundancia de rutas de transmisión potenciales, la reproducción sexual puede haber sido favorecida como una opción menos arriesgada y más rentable para producir descendientes viables a pesar de sus costos asociados.

Los autores afirman que, según sus hallazgos, el papel propuesto de las células 'tramposas' transmisibles como fuerza iniciadora e impulsora que subyace a la evolución de la reproducción sexual es una explicación novedosa que contribuirá a un cambio de paradigma en nuestra comprensión de la evolución.

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