Publicado 23/06/2022 07:04

Regeneración neuronal tras una lesión cerebral

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Archivo - Ictus - STOCKDEVIL/ ICTUS - Archivo

MADRID, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Fundación Champalimaud (Portugal) han descubierto un nuevo mecanismo por el que las neuronas y la glía colaboran para impulsar potenciar la regeneración neuronal. Estos hallazgos pueden ser el primer paso hacia el desarrollo de fármacos que promuevan la formación de nuevas neuronas, según publican sus autores en la revista 'Developmental Cell'.

Uno de los aspectos más devastadores de los accidentes cerebrovasculares y de las lesiones cerebrales traumáticas es que las neuronas perdidas no se reemplaza, lo que significa que, dependiendo de la zona de la lesión, los pacientes pueden sufrir a largo plazo deficiencias en funciones motoras o cognitivas cruciales, como el lenguaje y la memoria.

Pero el cerebro tiene la capacidad de producir nuevas neuronas. Contiene reservas de células especiales, llamadas células madre neurales, que se activan parcialmente en respuesta al daño tisular. Por desgracia, aunque muchas células comienzan el proceso de regeneración, la activación completa sólo se produce en una pequeña fracción de las células madre, explican. Como resultado, se producen pocas neuronas de nueva creación, y aún son menos las que consiguen sobrevivir y repoblar el lugar dañado. En su lugar, se llena de un tipo común de célula cerebral llamada glía, que funciona como el "pegamento" del sistema nervioso.

"Hemos revelado cómo las células madre neurales detectan las lesiones y son reclutadas para la reparación de los tejidos. Estos descubrimientos pueden ser el primer paso hacia el desarrollo de fármacos que promuevan la formación de nuevas neuronas tras una lesión cerebral", afirma la autora principal del estudio, Christa Rhiner.

Para entender cómo funciona la regeneración neuronal, el equipo de Rhiner recurrió a los modelos animales de mosca y ratón. "Al igual que el nuestro, sus cerebros también contienen células madre neurales --añade--. Además, muchas moléculas de señalización y formas de comunicación intercelular son comunes a los humanos, las moscas y los ratones. Por lo tanto, es probable que los conocimientos que obtengamos de estos modelos animales sean relevantes para entender la fisiología humana".

Anabel Simões, estudiante de doctorado en el laboratorio, empezó preguntando qué moléculas estaban presentes exclusivamente en la zona cerebral lesionada. Entre las docenas, una en particular le llamó la atención. Se trataba de Swim, una proteína transportadora que literalmente "nada" por el tejido, ayudando a las moléculas que normalmente actúan de forma local a extenderse. Tras una investigación exhaustiva, descubrimos que Swim es fundamental para organizar una respuesta regenerativa a las lesiones cerebrales", explica.

Según Simões, el siguiente paso lógico era determinar qué molécula transportaba Swim. Una serie adicional de experimentos descubrió la respuesta: Wg/Wnt, un conocido activador de las células madre neurales en moscas y mamíferos.

"Encontramos Wg en las neuronas de la zona dañada, lo que es notable --resalta--. Significa que las propias neuronas perciben el malestar del tejido y responden a él intentando enviar una señal de despertar a las células madre neurales dormidas".

Ahora sólo quedaba saber quién producía Swim. El equipo descubrió que cuando los niveles de oxígeno descienden en la zona cerebral lesionada, un determinado tipo de células gliales entra en acción. Estas células producen Swim y lo secretan en el espacio extracelular. A continuación, el transportador encapsula la Wg y la lleva a la célula madre más cercana, activándola de forma efectiva.

"Uno de los aspectos más sorprendentes de este mecanismo es que es colaborativo --explica Simões--. Las neuronas y la glía del área cerebral afectada trabajan juntas para promover la reparación del tejido".

Los resultados del equipo revelan un novedoso mecanismo de cooperación por el que las neuronas y la glía "unen sus fuerzas" para impulsar la regeneración neuronal.

"Ahora que sabemos quiénes son los actores clave y cómo se comunican entre sí, tenemos la oportunidad de dar un impulso a la regeneración neuronal. En primer lugar, tenemos que comprobar que existe un mecanismo similar en los seres humanos. Entonces podremos empezar a pensar en traducir estos hallazgos en terapias --afirma Rhiner--. Estos resultados también suscitan muchas preguntas de seguimiento que estamos deseando investigar a continuación. Por ejemplo, ¿cómo podemos ayudar a que sobrevivan nuevas neuronas en el tejido mientras se cura? Es un viaje fascinante, y estamos deseando ver lo que encontraremos a continuación", concluye.

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