Publicado 16/03/2021 13:05CET

Los problemas de insomnio derivados de la fatiga pandémica

Archivo - Mujer en la cama, dormir mal.
Archivo - Mujer en la cama, dormir mal. - STATICNAK1983 - Archivo

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La fatiga pandémica ha producido mala higiene del sueño en muchas personas y distintos tipos de insomnio, como son el insomnio de conciliación, insomnio de mantenimiento e insomnio de despertar precoz, según informa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo del Día Mundial del Sueño 2021, que se celebra el próximo 19 de marzo, auspiciado por la World Sleep Society bajo el lema 'Sueño regular para un futuro saludable'.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que la fatiga pandémica es una patología consistente en el cansancio que se produce por el mantenimiento durante un largo tiempo la pandemia de COVID-19 y todo lo que esta implica, como vivir con constantes restricciones. "La fatiga pandémica conlleva un aspecto negativo y es que la ciudadanía deja de buscar información relacionada con la COVID-19 y, además, se produce una relajación con las medidas necesarias para prevenirla. Muchas personas dejan de cumplir las medidas como hacían al principio", advierte la neumóloga y coordinadora del Área de Apnea del Sueño de SEPAR, la doctora Olga Mediano.

La fatiga pandémica ha afectado, de forma genérica, a la higiene del sueño, por varios motivos. Al permanecer encerrados en casa, ha sido más difícil mantener los horarios del sueño, al no tener la obligación de levantarse para ir a trabajar u otra ocupación. Las personas no han controlado el horario para levantarse, dormir la siesta o irse a la cama ni los horarios de las comidas, al no salir o comer solos. Los horarios de las comidas también influyen en la regulación del sueño, puesto que el organismo produce una serie de sustancias que ayudan a quedarse dormidos.

Otro factor que ha influido en la desregulación de los horarios de sueño ha sido la falta de exposición a la luz solar, por ejemplo, durante el periodo del confinamiento. Al no salir a la calle, la melatonina (hormona que produce la glándula pineal del cerebro y que este produce para ayudar a conciliar el sueño) no se regula bien. "La melatonina regula nuestro reloj interno, nos ayuda a estar despiertos o dormidos; al levantarse, salir a la calle y con la exposición a la luz solar, se inhibe y estamos despiertos", ha explicado la doctora Mediano, añadiendo que durante la noche, se activa, favoreciendo el sueño.

"Pero al salir menos y estar más expuestos a la luz artificial que a la luz solar, hemos sufrido una afectación del ritmo circadiano. Este problema ha afectado a muchas personas por el confinamiento, porque hemos salido menos y porque hemos estado menos expuestos a la luz solar", ha explicado la experta.

INSOMNIO

El insomnio es el otro gran trastorno consecuencia de muchas de las patologías y problemas relacionados con la pandemia. Muchas personas se encuentran sometidas a una gran ansiedad y depresión (patologías más comunes entre las mujeres) al tener problemas económicos, laborales, de conciliación o familiares enfermos, entre otros, y no son capaces de quedarse dormidas cuando regresan a casa, lo que se conoce como insomnio de conciliación; o experimentan muchos despertares durante la noche, lo que se denomina insomnio de mantenimiento; o se despiertan antes de hora y no son capaces de volver a dormirse, de modo que padecen insomnio de despertar precoz.

Al no dormir las horas suficientes por el insomnio, las personas se encuentran peor al día siguiente, irritables y cansadas, lo que repercute negativamente en su vida. Debido a esta situación, ha aumentado un 40 por ciento el consumo de psicofármacos como los antidepresivos y las benzodiacepinas.,

Ante esta situación, es posible combatir la fatiga pandémica y mejorar los hábitos y la calidad del sueño, poniendo por delante la seguridad y el respeto a las normas, tal y como explica la doctora. Para ello, recomienda salir a caminar, realizar ejercicio físico, seguir cuidando los horarios de comidas y de sueño, aunque se esté en casa y no en el trabajo, así como evitar las pantallas antes de dormir.

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