Publicado 01/12/2020 08:39CET

El problema de la "ciencia exprés" en esta pandemia

Inmunidad frente al covid-19.
Inmunidad frente al covid-19. - ERHUI1979/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 1 Dic. (EDIZIONEZ) -

    La "ciencia exprés" es otro de los problemas que está conllevando esta pandemia y que se justifica en que actualmente hay más de 70.000 artículos sobre la COVID-19 y el SARS-CoV-2, "entre los que hay basura que incluso genera bulos y fake news".

   Así lo lamenta en una entrevista con Infosalus el doctor en Biología y catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, que acaba de publicar 'Preparados para la próxima pandemia' (Destino), un manual con 'Reflexiones sobre la Ciencia' de lo que esta pandemia está suponiendo y supondrá para nuestro planeta.

   Según defiende, "la prisa no es buena consejera" y, aunque la gravedad de la situación ha requerido de respuestas rápidas, en pocos meses han sido miles los artículos que se han publicado sobre el virus y la enfermedad, fruto del "enorme esfuerzo" que se ha hecho en un tiempo récord.

   En opinión de este investigador, cuya carrera ha estado centrada en estudios sobre virulencia bacteriana y el desarrollo de nuevas vacunas, se ha generado tal cantidad de información y va a tal velocidad el volumen de publicaciones que gran parte se han saltado el sistema clásico de revisión por pares, "en el que una vez pre-publicado otros científicos lo revisan, te hacen comentarios, y aunque no sea perfecto, por lo menos ha funcionado y aseguras que lo publicado pasa un filtro".

   "Como ha sido una situación de emergencia, ese filtro se ha retrasado y hemos tenido 'pre prints' o prepublicaciones (versión previa a la publicación científica) que incluso han llegado a la prensa con resultados erróneos y sin ser revisados. Esto también ha puesto de manifiesto que hay que reflexionar sobre el sistema de publicaciones científicas", señala.

   En concreto, cita en el libro que se calcula que en los primeros meses de 2020 el número de este tipo de "publicaciones científicas de urgencia" sin revisar se ha multiplicado casi por 100 respecto del año anterior, siendo algunos de esos artículos opiniones o simples recomendaciones.

   Es más, López-Goñi subraya que en este tiempo se han publicado artículos científicos de baja calidad pero de gran repercusión mediática, mientras que otros han sido interpretados fuera de contexto o incluso de forma errónea por personal no especializado. "También en ocasiones se han tomado como hechos científicos demostrados los resultados publicados de esta forma", añade.

   Con ello, el también divulgador científico alerta de que la COVID-19 ha sido una "tormenta perfecta" para difundir tanto informaciones erróneas como noticias deliberadamente falsas o bulos: "Ya en 2018 la revista 'Science' publicó un trabajo sobre la difusión de noticias en las redes sociales y constató que las noticias falsas se retuitearon un 70% más que las que son ciertas. Las noticias falsas se difunden mucho más rápido y llegan a más personas que las verdaderas".

   Comenta también que en uno de los primeros estudios que se hicieron en España sobre la tipología de los bulos durante los tres meses de confinamiento constató que más de un tercio de las noticias falsas que se habían generado en relación con la pandemia tenían que ver con temas de ciencia y de salud.

   Según indica el catedrático de la Universidad de Navarra, la mayor parte de estos bulos estaban relacionados con falsas interpretaciones sobre el origen y la letalidad del virus, su permanencia en el ambiente, tratamientos, vacunas o recomendaciones tan absurdas para combatirlo como hacer gárgaras, seguir determinadas dietas, beber vino o hipoclorito o tomar remedios homeopáticos.

   A su juicio, el tema de la investigación sobre el origen del coronavirus ha sido uno de los que más bulos ha generado, en parte por falsas interpretaciones de resultados preliminares que se estaban obteniendo. "Otro de los primeros artículos sobre el origen del coronavirus lo relacionaron con las serpientes. Según estos autores, lo mas similar al genoma del SARS-CoV-2 eran los hallados en dos serpientes que se vendían en los mercados de animales vivos en China. Sin embargo, pocos días después se publicaba otro trabajo en el que revisaban los resultados y, empleando otros métodos, no llegaban a la misma conclusión", resalta.

   Por todo ello, López-Goñi recuerda que nunca hemos tenido tanto conocimiento científico, ni tanta capacidad técnica para enfrentarnos a una pandemia como hasta ahora: "La Ciencia necesita reposos, tiempo, repetir experimentos, que otros confirmen los mismos resultados, que nos evaluemos unos y otros. El quehacer científico a veces no es compatible con la inmediatez de la noticia", mantiene.

¿APRENDEREMOS ALGO DE ESTA PANDEMIA?

   Finalmente, el doctor en Biología y catedrático de Microbiología duda de que aprendamos algo de esta pandemia, aunque espera que se refuerce la convicción de que la Ciencia y el conocimiento son importantes para el progreso de la sociedad, en muchos casos denostada por el "estrangulamiento" de nuestros políticos.

    Según señala, este virus va a producir un mayor desequilibrio mundial que "la Guerra del golfo, el accidente de las Torres gemelas, o la crisis del petróleo", y nuestro mundo saldrá más debilitado, con mayores diferencias sociales y más índices de pobreza. Por eso llama a nuestros políticos a reflexionar sobre el hecho de que la crispación "no sirve ni ayuda en estos momentos", en una España que dice que va a acabar peor que los últimos 80 años.

   "Soy muy optimista con la Ciencia pero muy pesimista con la gestión política. En este momento, la ideología no va a vencer y la crispación política no sirve, ni ayuda de nada; de ahí la importancia de la cooperación", sentencia, al mismo tiempo que destaca, preguntado por si habrá futuras pandemias, que no se sabe cuándo, "pero seguro que habrá".