Principales consecuencias psicosociales de la obesidad infantil

Publicado 01/03/2019 13:16:22CET
- DKV

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores problemas de salud pública del siglo XXI, y esta puede acarrear graves consecuencias para el organismo como diabetes, enfermedades cardiovasculares, presión arterial alto o colesterol elevado. Además, también puede afectar al bienestar emocional ocasionando baja autoestima, aislamiento social y depresión.

Además, un niño con sobrepeso se siente más pesado, por lo que es más propenso a llevar un estilo de vida sedentario, lo que influye de forma notable en su cuerpo, ya que la actividad física es fundamental en esta enfermedad.

Según revela el I Estudio sobre bienestar y salud en la infancia del Instituto DKV de la Vida Saludable, la autoestima, las emociones y el aprendizaje son los temas que más preocupan a los padres y madres en España, ya que las cifras de obesidad son alarmantes. Según el Estudio Aladino 2015, el 41 por ciento de los niños españoles de entre 6 y 9 años padece sobrepeso u obesidad infantil.

Según el estudio de DKV, el 11 por ciento de los padres asegura que su hijo es sedentario entre 2 y 3 horas al día, muy por encima de lo recomendado, y el 45 por ciento apunta que su hijo actúa de forma sedentaria entre 1 y 2 horas diarias.

Para ayudar a conocimiento de las consecuencias que conlleva la obesidad infantil, el doctor Rafael Casas, psiquiatra experto en obesidad infantil del Instituto DKV de la Vida Saludable, explica los principales efectos:

1. Baja autoestima. Los niños que presentan sobrepreso tienden a desarrollar un sentimiendo de inferioridad y rechazo frente a los demás, asegura el experto, quien añade que "la sociedad relaciona obesidad con mala alimentación, lo que repercute en la persona que desarrolla una sensación de culpabilidad". Por lo general, la población infantil es más vulnerable al entorno, por lo que una percepción social negativa puede llevar a provocar malestar emocional, angustia e inseguridad.

2. Aislamiento y exclusión social. Aquellos que sufren sobrepeso tienen más posibilidad de sufrir estigmatización social, bullying y rechazo por parte de la sociedad, por lo que son más cerrados a la hora de relacionarse, según indica el doctor Casas.

3. Depresión. El rechazo y discriminación por parte de la sociedad hacia aquellos que sufren esta enfermedad puede traducirse a largo plazo en depresión.

4. Bajo rendimiento escolar. Está muy vinculado al aislamiento social, ya que las dificultades en la adaptación pueden afectar negativamente a su aprendizaje y rendimiento académico.

5. Insuficiente percepción de gravedad. Concebir el sobrepeso como una enfermedad que afecta únicamente al aspecto físico es un error, ya que esto puede representar "una barrera importante para conseguir cambios favorables en los hábitos", ha explicado el especialista.

6. Trastornos de la alimentación. La depresión y el rechazo que sufren estos niños puede conllevar una mayor ingesta de alimentos como vía de escape.