Publicado 10/08/2020 8:35:36 +02:00CET

Prevenir los golpes de calor en los niños, aunque el día esté nublado

Niño con gorra en la playa.
Niño con gorra en la playa. - © MICHA ROSENWIRTH / ENDHALS - Archivo

   MADRID, 10 Ago. (EDIZIONES) -

   Un niño que sufre un golpe de calor puede presentar mareos, vómitos, fiebre superior a 40°C, cefalea, o irritabilidad y taquicardia. En los casos más graves, se pueden producir desmayos o pérdida de conciencia.

    Puede tener lugar cuando se deja a un niño solo en el coche con mucho calor, expuesto al sol, pero incluso en días nublados o que parece que no hace mucho calor. "Un coche al sol funciona como un horno: absorbe el calor que transmiten los rayos del sol, y no lo deja escapar, produciéndose una especie de efecto invernadero que eleva la temperatura de forma constante, y cada vez más rápidamente", advierte en este sentido la Asociación Española de Pediatría (AEP).

   En concreto, la entidad señala que el golpe de calor consiste en una elevación de la temperatura del cuerpo por temperaturas altas o un exceso de ejercicio físico. "Es una urgencia, puesto que puede ocasionar la muerte en pocos minutos si no se actúa con rapidez", según advierte.

   Según explica, la exposición a temperaturas elevadas puede producir una pérdida de agua y de sales minerales que alteran el sistema de regulación térmica de nuestro cuerpo.

    "Como consecuencia, se produce un sobrecalentamiento corporal que impide que los órganos vitales funcionen correctamente. Los niños más pequeños, los menores de 4 años, y sobre todo los menores de 1 año, son los más vulnerables, ya que su temperatura corporal sube más rápido que en los adultos porque tienen menor reserva de agua y sudoración, y un aparato respiratorio aún inmaduro", remarca la Asociación Española de Pediatría.

   También hay que estar atentos a otros síntomas, "como piel seca y muy caliente, fatiga, debilidad, respiración superficial y rápida o calambres musculares", según afirma en una entrevista con Infosalus la doctora Toya de la Rúa, editora de la web para padres de la Asociación Española de Pediatría (AEP), 'En Familia'.

   Según remarca, nunca debemos olvidar que el golpe de calor es una "urgencia médica extrema", que se produce muy rápidamente (en solo unos minutos), y si no se trata inmediatamente, "puede evolucionar de forma drástica y provocar incluso la muerte" en el menor.

   Por ello, la doctora De la Rúa insiste en que, ante la mínima sospecha, es primordial trasladar al niño a un hospital lo antes posible para que sea valorado. Pero mientras tanto, si estamos ante un niño con un golpe de calor, debemos:

   .- Colocarlo tumbado boca arriba a la sombra, en un sitio fresco y ventilado, aflojando su ropa y quitándole las prendas innecesarias

   .- Colocar compresas de agua fría (no hielo) en la cabeza, cara, cuello, nuca y pecho

   .- Si el niño está consciente y sin vómitos, darle de beber agua fría o una bebida isotónica

   .- Si está inconsciente, avisar al 112 y si es preciso, iniciar reanimación

   Dado que todos los años se producen muertes de niños dentro de vehículos por golpes de calor, desde la AEP insisten en la importancia de prevenir esta situación, y remarca que los principales consejos de seguridad son las 3 'AAA':

   .- ANTICÍPESE: No deje a su hijo solo en el automóvil, ni siquiera un minuto. Asegúrese de mantener el coche cerrado y bloqueado cuando no esté en él para que los niños no puedan subirse por su cuenta. Enseñe a los niños que no se debe jugar en el interior de los coches.

   .- ACOSTÚMBRESE: Cree una serie de hábitos que le sirvan de recordatorio; por ejemplo, colocar algunos objetos, algo que necesite en su destino final, en la parte de atrás del coche junto a su hijo. También puede crear avisos en el calendario de sus dispositivos electrónicos para asegurarse de que deja a su hijo en la guardería o el colegio.

   .- ACTÚE: Si ve a un niño solo en un coche, llame al 112. Una llamada puede salvar una vida.