Actualizado 07/09/2016 09:03

7 enemigos de la felicidad

Felicidad
GETTY

   MADRID, 7 Sep. (EDIZIONES) -

   La felicidad es subjetiva, por eso responder a la pregunta de qué es la felicidad es bastante complicado, aunque lo que sí sabemos es que todos tenemos una facultad natural que nos permite ser felices en nuestras vidas, sin embargo, no nos enseñan a desarrollarla, ni a discernir entre lo que nos hace felices a corto plazo y lo que verdaderamente nos importa a cada uno.

   Los expertos aseguran que no sabemos conectar bien con nosotros mismos y que somos incapaces de hacerlo de forma productiva para nuestro crecimiento personal y emocional, el gran olvidado en nuestro camino en busca de la 'felicidad'. Por otro lado, aseguran que la felicidad se alcanza despertando los valores más elevados como el amor, el perdón o la compasión, etc., frente a la ira, el rencor o la envidia.

    Sea cierto o no, lo único que sabemos es que el hombre busca ser feliz (sea lo que sea que signifique), y que la rutina diaria mucha, veces nos hace complicado visualizar ese objetivo. A la hora de empezar su búsqueda nos vemos bloqueados porque no sabemos dónde buscar, otras veces la 'mochila' emocional nos impide avanzar.

   La psicóloga clínica miembro de 'Top Doctors', Marina Bassas Vivó, nos explica la importancia de prestar atención a este aspecto de nuestra vida, que influye directamente en nuestra calidad de vida y la importancia de saber discernir entre lo que nos hace felices solamente a corto plazo y lo que verdaderamente hace que disfrutemos plenamente de nuestras vidas.

   En su opinión, todos tenemos una facultad natural que nos permite ser felices en nuestras vidas. El problema, hasta ahora, ha radicado en que esta cualidad se ha desarrollado poco en comparación con otras, debido a que la sociedad actual ha estado más orientada a la competitividad intelectual y laboral que a enseñar el estudio del crecimiento personal desde el punto de vista emocional.

   "El cambio universal empieza por una toma de conciencia individual. Cada persona debe entender que necesita comprometerse amorosamente consigo mismo para llevar un cambio verdadero que vaya a influir en sus vidas de forma positiva para luego influir en la de los demás", añade.

    Para que el cambio ocurra solo nos necesitamos a nosotros mismos. "Si las claves de la felicidad ya viven en nosotros, ¿porque no trabajar en conquistarlas en vez de conformarnos con los mecanismos aprendidos? Locura es pretender que las cosas cambien si seguimos comportándonos de la misma manera".

   La ciencia ha demostrado la necesidad de desarrollar un mayor nivel de conciencia como único camino a la felicidad. Para ello es importante conocer cuales son los principales enemigos para llegar a la felicidad.

7 ENEMIGOS DE LA FELICIDAD

   - Control emocional. Es imprescindible saber gestionar las emociones, tomando conciencia de que las personas somos mucho más que las diferentes emociones que experimentamos en determinados momentos, y de esta forma, conseguir que las emociones no nos esclavicen y dominen nuestra vida. Por ejemplo, cuando estamos enfadados y sentimos ira destruimos y somos capaces de hacer cosas que, en un estado de relajación, jamás hubiéramos hecho.

   - La ignorancia. Las personas inteligentes se tratan bien a sí mismos y en consecuencia tratan bien a los demás.

   - Los pensamientos negativos o creencias limitadoras. Hay que aprender a detectar los pensamientos automáticos de nuestra mente y no darles crédito. Debemos observarnos a nosotros mismos y ser capaces de tomar conciencia de estos pensamientos para bloquearlos y poder desarrollar unos pensamientos nuevos que nos permitan vivir una vida más libre y creativa. Evitar pensamientos como el del alumno que suspende matemáticas y piensa que jamás será un buen estudiante. Si lo piensa se dará cuenta de que, aunque no valga para las matemáticas podrá valer, en otras facetas de la vida. Por suerte no todos valemos para lo mismo.

- El miedo. Es uno de los principales enemigos del ser humano, ya que nos paraliza. Cada vez que lo sintamos, podemos preguntarnos ¿qué es lo peor que me podría pasar si me atrevo a hacer aquello que deseo? Veremos que las consecuencias no son tan catastróficas como nuestra mente nos hace creer. Si además decidimos pasar a la acción, nos habremos dado el permiso de comprobar que rara vez se confirman nuestros máximos temores y, además, pronto descubriremos que somos capaces. El miedo se vence pasando a la acción y esto nos va a hacer que crezcamos en autoestima.

- No saber perdonar. Debemos reconocer que todos, como seres humanos, podemos sentir y sentimos pereza, celos, rabia u otras emociones destructivas. El primer acto para mejorar pasa por el reconocimiento de dichas emociones y el perdón de las mismas. Así el perdón al otro nos resultará mucho más fácil. Dejar de criticar y juzgar ahorra mucha energía.

   - Aceptación. Debemos intentar transformar y mejorar todo lo que depende de nosotros mismos y aprender a aceptar las situaciones que llegan y que no depende de nosotros. Por ejemplo aceptar una ruptura por parte de la otra persona. La aceptación siempre entendida como un acto de madurez y no de resignación.

   - Reconocer las voces del ego y la conciencia (al ángel y al demonio). Debemos aprender a reconocer a estas dos voces y saber desde donde queremos contestar, desde nuestros instintos más básicos o desde los valores más elevados como la misericordia o la empatía. Es una decisión personal.