Actualizado 23/03/2017 07:51 CET

¿Las personas que viven en la montaña mueren más por enfermedad de corazón?

Hombre, montaña
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   MADRID, 23 Mar. (EDIZIONES) -

   "Sí, pero no es tanto por la altitud. Ha habido confusión en ese campo porque las sociedades que viven a más altitud pueden tener una tendencia algo más elevada a morir de cardiopatías isquémicas que las que viven en zona marítimas. Está más relacionado con la dieta. En general, en Europa, la incidencia siempre ha sido menor en el área mediterránea que en las áreas más altas de montaña", precisa a Infosalus el doctor Jorge Ros, jefe de la Unidad de Cardiología del Hospital Ruber Internacional.

   Según explica, en la montaña, por combatir el frío y el tipo de vida y sobrellevar las condiciones atmosféricas se sigue una dieta más rica en grasas saturadas. "Por eso en estas poblaciones existe esa mayor tendencia a morir por enfermedades del corazón. Por ejemplo, los nórdicos tienen más incidencia por la dieta más rica en grasas saturadas, mientras que las poblaciones marítimas son más sanas, consumen más verduras y comida fresca", sostiene el especialista.

   Eso sí, Ros advierte de que "otra cosa son las grandes altitudes" y el caso de los alpinistas que suben por ejemplo a la cordillera del Himalaya (más de 8.000 metros ). "Ahí se pueden producir trastornos cardiovasculares por el mal de altura. No es una cardiopatía crónica, sino un trastorno que se produce de manera aguda pero por la altitud, por no haber respetado a los mecanismos para que el cuerpo se habitúe. Es una cardiopatía que se adquiere por la altitud y sólo tiene lugar en casos excepcionales", explica.

PRINCIPAL CAUSA DE MUERTE DE OCCIDENTE

   La Fundación Española del Corazón define a las cardiopatías isquémicas como una enfermedad que impide que el corazón reciba la sangre necesaria. Está ocasionada por la arteriosclerosis de las arterias coronarias, es decir, las encargadas de proporcionar sangre al músculo cardiaco (miocardio). La arteriosclerosis coronaria es un proceso lento de formación de colágeno y acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos). Estos tres procesos provocan el estrechamiento (estenosis) de las arterias coronarias. Hay de dos tipos, según precisa, la angina de pecho y el infarto de miocardio.

   En concreto, empiezan en las primeras décadas de la vida, pero no presentan síntomas hasta que la estenosis de la arteria coronaria se hace tan grave que causa un desequilibrio entre el aporte de oxígeno al miocardio y sus necesidades. En este caso, se produce una isquemia miocárdica (angina de pecho estable) o una oclusión súbita por trombosis de la arteria, lo que provoca una falta de oxigenación del miocardio que da lugar al síndrome coronario agudo (angina inestable e infarto agudo de miocardio).

   Ros, por su parte, añade que las cardiopatías isquémicas representan la principal causa de muerte en la sociedad occidental. Para evitar su desarrollo destaca que es importante mantener "cuanto antes" hábitos saludables, cuidar la dieta, hacer ejercicio, evitar el sedentarismo, no fumar, o mantener el peso cercano al ideal.

   "Desde el punto de vista de los síntomas son indiferenciables. El tipo de dolor de una angina es el mismo que el del infarto. La diferencia es que la angina es pasajera, representa una falta de riego al corazón pasajera, mientras que el infarto es una falta de riego instaurada por cierre de arteria coronaria. En este caso es de suma importancia el actuar con rapidez para desobstruir la arteria coronaria", resalta el jefe de la Unidad de Cardiología del Hospital Ruber Internacional, incidiendo en que el tratamiento varía "mucho" entre una y otra.

En principio hay una incidencia "más alta" en los hombres que en las mujeres, precisa, si bien la incidencia de cardiopatías isquémicas se equipara una vez la mujer llega a la menopausia, con la consiguiente pérdida del efecto protector de los estrógenos, las hormonas femeninas.

   Esta enfermedad se puede prevenir de forma "significativa" si se conocen y controlan sus factores de riesgo cardiovascular. Los principales factores que la producen son: Edad avanzada; antecedentes de cardiopatía isquémica prematura en la familia; aumento de las cifras de colesterol total, sobre todo del LDL (malo); disminución de los valores de colesterol HDL (bueno); tabaquismo; hipertensión arterial; diabetes mellitus; obesidad; sedentarismo; el haber presentado previamente la enfermedad (los pacientes que ya han presentado angina o infarto tienen más riesgo que los que no los han presentado).

   "Los pacientes con múltiples factores de riesgo presentan el máximo riesgo de padecer enfermedad obstructiva de las arterias coronarias, y por tanto, más posibilidades de angina o infarto. Además en el llamado síndrome metabólico, es decir, una asociación de obesidad, diabetes, aumento del colesterol e hipertension, los pacientes presentan más riesgo", explica la Fundación Española del Corazón.