Las personas con ingresos bajos tienen más probabilidades de ser obesos por su angustia psicológica, según un estudio

Málaga.- Investigadores de la UMA relacionan los niveles de metilación del ADN con la obesidad
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Publicado 08/05/2019 18:49:43CET

MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

Las personas con ingresos más bajos tienen más probabilidades de padecer obesidad debido a la angustia mental que sufren a causa de su nivel socioeconómico, y que al mismo tiempo les conduce a una alimentación emocional para sobrellevar la situación, según un estudio de la Universidad de Liverpool y la Universidad Edith Cowan (Reino Unido).

La investigación, publicada en la revista de investigación 'Obesity', evaluó a 150 personas del noroeste de Inglaterra procedentes de diversos estratos socioeconómicos, que completaron cuestionarios sobre su angustia psicológica, la alimentación emocional y la capacidad de recuperación. Informaron sobre sus ingresos y nivel de educación, así como su estatura y peso para calcular el índice de masa corporal (IMC).

"La razón de las disparidades socioeconómicas en los niveles de obesidad se atribuye a menudo a la mayor disponibilidad de alimentos densos en calorías y de bajo coste en las zonas más desfavorecidas en comparación con los barrios más ricos. Sin embargo, existen pruebas de una asociación entre los entornos alimentarios y la obesidad, lo que indica que los factores psicológicos y emocionales también pueden desempeñar un papel", explica la líder del estudio, Charlotte Hardman.

Este hallazgo sugiere que no es la angustia 'per se', sino las estrategias de la gente para lidiar con la angustia, lo que puede ser clave para explicar la relación entre la desventaja socioeconómica y el peso corporal. El estudio también reveló un hallazgo inesperado: el nivel socioeconómico más alto también está vinculado con la alimentación emocional, es decir, comer en función del estado de ánimo. Sin embargo, no fue en respuesta a una angustia psicológica significativa.

"Por lo tanto, es posible que los participantes con un nivel socioeconómico más alto puedan estar comiendo en respuesta a otras emociones que no están directamente relacionadas con lidiar con la angustia, por ejemplo, el aburrimiento", comenta al respecto la doctora Joanne Dickson, otra de las implicadas en el trabajo.

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