Actualizado 19/10/2015 11:38:44 +00:00 CET

Personalidad antisocial: frialdad enfermiza

Jovén, con problemas, antisocial
Foto: GETTY//GRAPIX

MADRID, 3 Feb. (INFOSALUS) -

Quienes padecen este trastorno crean relaciones personales utilitaristas que no duran y aunque en un inicio su enfermedad lleva a que no les importe su integración social su salud mental les lleva a una marginalidad que en muchos casos conduce a la cárcel y a un pronóstico vital más que incierto.

Según explica a Infosalus Jerónimo Saiz, Patrono de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental y vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría, el trastorno de personalidadantisocial es una pauta de comportamiento duradera en jóvenes que aparece alrededor de los 15 años y cuyo patrón de frialdad emocional les hace despreocuparse de los demás y de sus actos.

La Organización Mundial de la Salud lo denomina trastorno disocial de la personalidad y en la última edición del manual internacional de referencia de las enfermedades mentales, el DSM-5, se define como trastorno de personalidad antisocial. Esta enfermedad mental tiene características propias ya que constituye por sí misma un patrón que dificulta la relaciones personales y la adaptación a las normas y leyes.

Es un patrón alterado de conducta en el que priman agresividad, violencia, irritabilidad y un patrón cognitivo de uno mismo muy alto en el que los demás no son sino anécdotas. En su nivel de estructura mental son personas que tanto en sus emociones como en sus pensamientos son fríos y despreocupados y presentan intolerancia a la frustración.

"Quienes lo padecen no respetan a los demás, no tienen empatía y les cuesta tener relaciones personales auténticas y duraderas ya que mienten, hacen daño, son muy impulsivos, agresivos y no demuestran culpa", señala Saiz, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares.

En su origen podrían intervenir factores genéticos, ya que puede verse en otros familiares, y también es clave la influencia de un entorno de marginalidad y exclusión social. El trastorno se ha estudiado desde los ámbitos del psicoanálisis y la psiquiatría social y se ha asociado también con otras patologías como el consumo de drogas y alcohol y otros problemas como la ansiedad y la depresión.


Desde la psiquiatría se estiman unos índices de prevalencia que podrían alcanzar hasta al 3% de la población pero estos datos varían según los criterios utilizados. Es más frecuente en hombres, con una relación aproximada de 4 casos en varones por cada caso en mujeres."Al llegar al psiquiatra lo hacen más que por su voluntad por otros problemas psicológicos como ansiedad, trastornos afectivos o conflictos con la ley como una forma de aminorar las posibles consecuencias legales de sus actos", aclara el profesor Saiz.

"Este predominio en varones también podría deberse a que los criterios diagnósticos se refieren a la conducta, más patente en hombres que enmujeres, como agresiones o peleas. También es más común en áreas urbanas y en prisiones", señala Saiz.

PRONÓSTICO INCIERTO DESDE LA ADOLESCENCIA

Estas personas tienen un carácter frío y son irresponsables al no sentir ningún tipo de remordimiento por sus actos, sin embargo, si la patología existe en un grado reducidopuede que estas características les sean útiles para tener éxito en los negocios. Sin embargo, esto no es lo habitual ya que son personas muy transgresoras y que suelen tener por ello muchos problemas y acabar en ambientes delictivos y de criminalidad.

En el colegio son acosadores, a los 14 o 15 años comienzan con pequeños delitos como robar a sus compañeros y los padres suelen acudir entonces a consulta preocupados aunque el diagnóstico no se puede realizar hasta pasados los 18 años. El pronóstico no es optimista ya que es una pauta estable de comportamiento para la que no hay experiencia en el tratamiento más allá de la aplicada en el ámbito judicial con menores infractores.

Saiz explica que "no existe ningún tratamiento establecido que demuestre eficacia, se emplean fármacos para amortiguar los síntomas de agresividad o irritabilidad aunque su utilidad es dudosa. En cuanto al uso de psicoterapias, la falta de motivación en estas personas lleva a que no funcionen".

En el caso de los menores, tratados en instituciones especiales, el tratamiento es más viable ya que supone reestructurar los límites y normas para que estas personas puedan adaptarse a sus necesidades. "Se trata de tratamientosde reeducación y rehabilitación psicológica y social en los que el éxito además depende de que funcione el tratamiento de la patología asociada", concluye el especialista.