Publicado 27/01/2022 07:14

Pequeños cambios en el corazón pueden afectar a las habilidades de pensamiento y memoria en la mediana edad

Archivo - Corazón, órgano.
Archivo - Corazón, órgano. - 9DREAMSTUDIO/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

Cambios sutiles en la estructura y la función diastólica del corazón de una persona entre los primeros años de la edad adulta y la mediana edad pueden estar asociados con un declive en las habilidades de pensamiento y memoria, según una investigación publicada online en 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología. La función diastólica del corazón es cuando descansa entre latidos y las cámaras se llenan de sangre.

"Los factores de riesgo cardiovascular como la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes se han asociado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, pero se sabe mucho menos sobre la estructura y la función del corazón y los riesgos para la cognición", explica la autora del estudio, Laure Rouch, de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos.

"Hemos hecho un seguimiento de adultos jóvenes durante 25 años hasta la mediana edad y hemos encontrado un declive en las habilidades de pensamiento y memoria independiente de estos otros factores de riesgo --añade--. Nuestros hallazgos son de vital importancia en el contexto de la identificación de posibles marcadores tempranos en el corazón de un mayor riesgo de deterioro cognitivo en la vida posterior. Estas anomalías son comunes y a menudo están infradiagnosticadas, ya que no producen ningún síntoma evidente".

El estudio analizó a 2.653 personas con una edad media de 30 años. Los participantes se sometieron a ecocardiogramas, imágenes de ultrasonido del corazón, al inicio del estudio y de nuevo 20 y 25 años después. Los ecocardiogramas no son invasivos y están ampliamente disponibles.

Los investigadores utilizaron las imágenes para medir lo siguiente: el peso del ventrículo izquierdo, una de las cuatro cámaras del corazón; el volumen de sangre que llenaba el ventrículo izquierdo al bombear; y lo bien que el ventrículo izquierdo bombeaba la sangre al cuerpo, concretamente el porcentaje de sangre bombeada por el corazón.

Descubrieron que, a lo largo de 25 años, se produjo un aumento medio del peso del ventrículo izquierdo de 0,27 gramos por metro cuadrado al año (g/m2), con un peso medio de 81 g/m2 en el primer año y de 86 g/m2 en el último. También se produjo un aumento medio del volumen de la aurícula izquierda de 0,42 mililitros de sangre por metro cuadrado (mL/m2), con un volumen medio de 16 mL/m2 en el primer año y de 26 mL/m2 en el último.

En el último año del estudio, los participantes fueron sometidos a seis pruebas cognitivas para medir las habilidades de pensamiento y memoria, incluyendo la cognición global, la velocidad de procesamiento, la función ejecutiva, la memoria verbal retardada y la fluidez verbal. Las pruebas incluían tareas como recordar palabras de una lista 10 minutos después de mirarla, así como sustituir símbolos por números utilizando una clave en la parte superior de la página.

Después de ajustar factores como la edad, el sexo y la educación, los investigadores descubrieron que un aumento mayor que la media desde el principio hasta la mitad de la edad adulta en el peso del ventrículo izquierdo de una persona se asociaba con una menor cognición en la mediana edad en la mayoría de las pruebas.

Las pruebas incluían un test de demencia común que pide a los participantes que realicen tareas como dibujar líneas que conecten letras y números alternativamente, y repetir cinco palabras, completar otras tareas y luego repetir las mismas cinco palabras. Las puntuaciones van de cero a 30, y 26 o más representan una cognición normal. Los participantes con un aumento de peso del ventrículo izquierdo superior a la media en la edad adulta tenían una puntuación media de 22,7, mientras que los que no tenían un aumento de peso superior a la media tenían una puntuación media de 24.

También descubrieron que un aumento superior a la media del volumen de la aurícula izquierda desde el principio hasta la mitad de la edad adulta se asociaba a una menor cognición global en la mediana edad. Sin embargo, una disminución mayor que la media en el porcentaje de sangre bombeada por el ventrículo izquierdo no se asoció con la cognición.

"Lo interesante es que nuestros resultados fueron similares tras ajustar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo y la obesidad --resalta Rouch--. Ya en la edad adulta temprana, incluso antes de la aparición de enfermedades cardiovasculares, puede haber anomalías cardíacas que podrían ser marcadores de riesgo de una menor capacidad de pensamiento y memoria en la mediana edad. En el futuro, un solo ecocardiograma podría ayudar a identificar a las personas con mayor riesgo de deterioro cognitivo".

Rouch señala que las investigaciones futuras deberán determinar si las intervenciones para mejorar la estructura y la función del corazón podrían beneficiar la salud del cerebro.

"La cuestión de si una estructura y función cardíacas alteradas podrían ser un factor de riesgo de deterioro cognitivo tiene importantes implicaciones para la salud pública y podría revelar otra importante conexión entre el corazón y el cerebro", concluye.