Publicado 16/04/2022 08:35

Las 4 pautas para que políticos, actores, profesores, o tú que empleas mucho tu voz puedas cuidarla

Archivo - Mujer con dolor de garganta. Falta de voz.
Archivo - Mujer con dolor de garganta. Falta de voz. - T TUROVSKA/ ISTOCK - Archivo

    MADRID, 16 Abr. (EDIZIONES) -

   Los profesionales que tienen por herramienta principal la voz ocupan ya un tercio de la población laboral actual. La voz y su correcto funcionamiento están relacionados y pueden estar condicionados, en ocasiones, por diversos factores como son los físicos y los emocionales. Hoy 16 de abril se conmemora el Día Mundial de la Voz, y por este motivo vamos a ver cómo hay que cuidarla.

   Entrevistamos en Infosalus a la vocal del grupo de trabajo de voz del Colegio profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid Alba González Díaz, para saber cómo podemos cuidar de nuestra voz, especialmente aquellas personas que más la emplean, y qué es lo que más la daña en nuestro día a día.

   Según reconoce, profesiones como los actores o los políticos, por ejemplo, son personas que presentan una alta demanda vocal, es decir, que su profesión exige el uso prolongado de la voz para desempeñar su actividad laboral con normalidad.

   "En concreto, y en estos casos, la calidad vocal y comunicativa de la persona es fundamental y, por tanto, la técnica o el entrenamiento vocal es un concepto que debe ser imprescindible para los profesionales de la voz en cuestión", remarca.

CUÁLES SON LOS HÁBITOS QUE MÁS DAÑAN NUESTRA VOZ

   Así, esta logopeda insiste en que la higiene vocal "sin duda" es una "guía excepcional" para evitar los malos hábitos que pueden dañar a nuestra voz: "Es necesario como principal premisa y, si la persona en cuestión es profesional de la voz, tener claro que la técnica y el entrenamiento vocal personalizado, deben estar presentes a diario, ya que, como ya se ha explicado anteriormente, en los profesionales de la voz existe una demanda vocal muy alta y se requiere de un entrenamiento vocal para evitar la sobrecarga y los futuros problemas como consecuencia de esta".

   En cuanto a conductas perjudiciales para la voz, y según estudios, González dice que se encuentran entre las más frecuentes: el hábito de fumar, el beber alcohol a diario, la presencia del estrés, la falta de sueño, el uso de la voz durante un tiempo prolongado de tiempo y sin un control técnico, gritar, hablar susurrando, la emisión de sonidos durante la realización de esfuerzos físicos, los ambientes contaminados y ruidosos que nos incitan a elevar el volumen y a hacer un sobreesfuerzo vocal, ambientes secos o con mucho polvo, la mala alimentación que desemboca en reflujo faringolaríngeo, ambientes demasiado fríos y con poca humedad, y toser o carraspear a menudo.

QUÉ PODEMOS HACER

   Con ello, la especialista del Colegio profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid apunta a las siguientes indicaciones para cuidar de nuestra voz si somos un profesional de la voz:

   ·Acudir al menos una vez al año a una revisión con el otorrinolaringólogo.

   ·Acudir a un terapeuta vocal o logopeda especializado en voz profesional, para estructurar un plan de intervención vocal personalizado con la finalidad de aumentar la resistencia y la calidad vocal, para el correcto desempeño de la actividad del profesional de la voz y para cumplir con su demanda vocal.

   ·Trabajar las áreas de cuidado físico y mental (a poder ser de forma interdisciplinar) para un correcto equilibrio entre el cuerpo, la mente y la voz.

   ·Mantener una correcta higiene vocal, evitando los hábitos desfavorables (sobre todo cuando se vaya a hacer uso de la voz) y promover las conductas saludables y hábitos positivos (hidratación, alimentación sana, evitar fumar, beber, no comer a ser posible alimentos que puedan provocar reflujo faringolaríngeo, dormir ocho horas al día, promover descansos vocales cuando se ha usado la voz de forma prolongada, etc).

CUIDAR EL EQUILIBRIO ENTRE CUERPO, MENTE Y VOZ

   Además, González Díaz dice que para cuidar de nuestra voz es necesario el mantener un equilibrio entre el cuerpo, la mente y la voz, para así obtener un rendimiento óptimo de la voz, al tiempo que considera que para su cuidado y su correcto mantenimiento, este colectivo, y en general los profesionales de la voz, deben realizar un trabajo distribuido en tres áreas principales:

   ·Preparación vocal: incluye la elaboración y desarrollo de un entrenamiento vocal y preparación vocal del profesional, personalizada y adecuada a sus necesidades y a su demanda vocal, donde la función del terapeuta vocal o logopeda es esencial.

   ·Preparación emocional, de manos de profesionales que se integran en la rama de la psicología.

   ·Preparación física donde se incluyen los aspectos de higiene vocal, alimentaria, hábitos saludables, etc.

   "El entrenamiento en cada una de estas tres áreas mencionadas debe de ser mediante un trabajo interdisciplinar (preferiblemente) y, en cuanto al entrenamiento y preparación vocal, para que este sea efectivo, debe ser personalizado y adaptado a los objetivos y la demanda vocal del profesional de la voz", añade logopeda.

   Y es que, según explica, se merma tanto la voz en las personas que la emplean mucho debido a su profesión porque "todos están sometidos a una carga de voz que se mide en términos de tiempo y de intensidad, y que puede comprometer los mecanismos y las estructuras vocales".

   Por eso, esta experta subraya que para el mantenimiento de la carga vocal prolongada a la que están sometidos los profesionales de la voz es necesaria la prevención y el desarrollo de un entrenamiento vocal personalizado (técnica vocal), con el fin de dotar al profesional de resistencia vocal para soportar dicha carga, así como mejorar su calidad vocal y evitar la sobrecarga.

   Según advierte González, no abordar estos dos objetivos (prevención + entrenamiento) suele ser muy común en profesionales de la voz, ya que en concreto, la necesidad del uso de la técnica vocal, no se hace presente para el profesional hasta que no se observan la presencia de sobrecarga vocal o la fatiga, acompañada de signos y de síntomas vocales como la afectación del color de la voz, el tono, la flexibibilidad y la intensidad vocal.

   En estos casos, la miembro del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid sostiene que puede ser necesaria si no se ha abordado el problema y se ha producido una lesión por la compensación, la terapia vocal reeducativa, la rehabilitación vocal o la cirugía. "La falta de información para el cuidado de la voz es otro punto importante por el cuál los profesionales pueden llegar a lesionarse", agrega.

LA FIGURA DEL LOGOPEDA

   En última instancia, Alba González Díaz defiende que un logopeda en estos casos puede ser de ayuda a la hora de trabajar el área de preparación vocal y de integrar dicha área con la de preparación física y preparación mental, buscando el ajuste óptimo entre la persona y su trabajo, cuando la herramienta principal del trabajo es la voz.

   "El papel del logopeda será en un primer escenario, el de entrenador vocal en el caso de que el profesional necesite de un entrenamiento vocal para el correcto desempeño de su actividad profesional, persiguiendo que pueda desempeñarla con normalidad y sin riesgo de lesión", sostiene.

   Finalmente, resalta que el segundo papel del logopeda (en otro escenario) será el de rehabilitador, si el profesional de la voz presenta fatiga, sobrecarga vocal o lesión, donde la terapia vocal se hará presente para la rehabilitación o minimización de la lesión. "Lograda esta etapa de rehabilitación, será necesario que el logopeda prepare un plan de entrenamiento vocal para cumplir con la demanda vocal del profesional, y para la futura prevención de lesiones (evitar la recidiva)", sentencia González Díaz.