Publicado 08/07/2020 8:38:34 +02:00CET

Pautas para afrontar la noticia de una grave enfermedad

Pareja en la consulta del médico.
Pareja en la consulta del médico. - VM / VM/GETTY - Archivo

   MADRID, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La noticia de una grave enfermedad supone un shock, un trauma. Cuando esto ocurre, la persona deja de procesar información. Se siente sobrepasada por la situación y va a necesitar tiempo para procesarlo. En algunas ocasiones, incluso del apoyo de un profesional para ayudarle a asimilarlo.

   Así lo afirma en una entrevista con Infosalus Lucía Tomás, presidenta del Colegio Profesional de Psicología de Aragón (COPPA), quien recalca que, frente a la duda de si el enfermo debe contar la noticia de la grave enfermedad a su familia, es decisión del mismo puesto que es el titular del derecho a la información. "El titular del derecho a la información es el paciente, así pues, hay que comunicar al paciente su diagnóstico y será éste quien autorice o no el comunicarlo a su familia", considera la experta.

    Aquí destaca que hay que evitar la conspiración del silencio donde se informa a la familia y se oculta la información al interesado. "Esto, afortunadamente, pasa cada vez en menos ocasiones. Sin embargo, se puede dar el caso de algún paciente que no desee conocer la información y está en su derecho de no recibirla", remarca la psicóloga Lucía Tomás.

   A su vez, considera que es muy importante que la noticia sobre la grave enfermedad en el enfermo, toda la información relativa, debe estar adaptada al mismo. "Hay que dar la información de forma gradual y preguntando al interesado si ha entendido y si tiene preguntas en todo momento", mantiene.

   Es más, a juicio de la presidenta del Colegio Profesional de Psicología de Aragón (COPPA), es bueno preguntar al interesado qué cree o intuye que le pasa, y partir de ahí ir presentando la información. "Una vez dada la información se deberían dar facilidades de acceso a los profesionales para que pueda consultar las nuevas dudas que le pudieran ir surgiendo a lo largo del proceso", agrega la especialista.

LA FASE DE LA NEGACIÓN

   Muchas veces, al recibir una mala noticia nos quedamos en shock e iniciamos una fase de negación, 'esto no me está pasando a mí'. Tomás explica en este punto que cuando la información que recibimos nos desborda por su impacto emocional en ocasiones no somos capaces de procesarla. "Por eso es importante graduar la información a pesar de que esto no garantiza que se vaya a evitar la fase de negación", resalta.

   Tras la negación, la psicóloga sostiene que pueden darse otras etapas, las mismas que en un proceso de duelos como son: la ira o enfado, la negociación, la depresión y finalmente la fase de aceptación.

   "Por supuesto, hay que tener en cuenta las particularidades de cada caso y el hecho de que no todas las personas van a pasar por estas etapas. Es importante conocerlas para que no nos sorprendan ciertas reacciones, y además podamos acompañar a la persona afectada, así como a su entorno más cercano", apostilla la presidenta del Colegio Profesional de Psicología de Aragón.

PAUTAS PARA AYUDAR A QUIEN RECIBE LA NOTICIA

   En último lugar, y a la hora de evitar esos comentarios desafortunados que, en lugar de ayudar al paciente, sin ser conscientes le dañan, Tomás mantiene que lo que se suele desaconsejar en la mayor parte de los casos suele estar relacionado con el hecho de minimizar el malestar que manifiesta la persona.

   "Algunas frases del tipo 'no pasa nada', 'otros están peor', 'piensa en tu familia', 'tienes que ser fuerte', o 'hay que aceptar lo que nos viene', no ayudan a la aceptación del problema. Por eso son contraproducentes", zanja la psicóloga experta.

   Igualmente, no ve conveniente el dar un diagnóstico grave de forma brusca o en condiciones poco adecuadas como, por ejemplo, en el pasillo, delante de otras personas, o por teléfono, por ejemplo.

   En este contexto, desde la American Psychological Association reconocen que si a un ser querido le diagnostican cáncer o una enfermedad que pone en riesgo su vida, la persona se puede sentir desesperada y sin poder hacer nada en absoluto. "Pero esto no tiene por qué ser así", advierte.

   Así, mantiene que las investigaciones demuestran que la familia y los amigos pueden desempeñar un "gran papel" ayudando a los pacientes a sobrellevar una enfermedad crónica, por ejemplo. "Es importante que sienta que realmente se preocupan por ella. Lo que más importa es cómo se relacionan los demás con la persona enferma", aclara.

   Para ello, aporta algunas fórmulas que, en su opinión, los pacientes y sus familias pueden obtener la clase de apoyo que desean de los demás:

   1.- Poner fin a los secretos familiares: La honestidad es la mejor política. Solemos tratar de proteger a nuestras familias y seres queridos de las malas noticias, pero ocultar una enfermedad grave al resto de la familia puede tener malos resultados. Comuníquelo directamente y sea honesto con los familiares.

   2.- Incluya a sus hijos: Si bien su comprensión de la situación puede ser limitada, los niños valoran que se les diga lo qué sucede a su alrededor. A veces los niños sienten ser la causa de los problemas o acontecimientos importantes que ocurren a su alrededor, y pueden sentir que la enfermedad de uno de sus padres se debe a algo que ellos hicieron. Hágales saber a los niños que está bien hacer preguntas. Esto les ayudará a aliviar parte de su ansiedad. Recuerde, un niño puede ser una fuente inagotable de risas y calidez para una persona enferma.

   3.- Sea selectivo: No todo el mundo debe saber acerca de su enfermedad o la enfermedad de sus seres queridos. Seleccione con quién compartirá estas noticias cuidadosamente. Algunas relaciones prosperarán y otras se pondrán tirantes. Lo importante es que sienta que compartir la información con una persona le brindará una mayor sensación de apoyo y de fortaleza.

   4.- Sea claro sobre cómo pueden ayudar la familia y los amigos: Las personas desean sentirse útiles. No sienta vergüenza por tener que pedir ayuda o favores, como cocinar una comida o llevar a los niños a la escuela.

   5.- Si un ser querido tiene una enfermedad crónica, infórmese sobre la enfermedad, ayúdelo con las compras y tareas diarias y bríndele apoyo emocional. A veces todos necesitamos un paño de lágrimas.