Publicado 09/04/2021 10:58CET

El Parkinson, mucho más que un trastorno motor

Archivo - Close up hands of senior elderly woman patient suffering from pakinson's desease symptom. Mental health and elderly care concept
Archivo - Close up hands of senior elderly woman patient suffering from pakinson's desease symptom. Mental health and elderly care concept - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / IPOPBA - Archivo

MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

El jefe de Servicio de Neurología del Hospital La Luz, David Pérez Martínez, asegura que, frente a lo que se ha creído tradicionalmente, el Parkinson es "mucho más que un trastorno motor", ya que los pacientes padecen múltiples síntomas que se deben a alteraciones en otras áreas del sistema nervioso, los globalmente conocidos "síntomas no motores", y que incluyen trastornos cognitivos y neuropsiquiátricos, entre otros.

Tradicionalmente, la enfermedad se ha considerado como una patología del sistema motor con un enlentecimiento de los movimientos, rigidez y, frecuentemente, temblor de predominio en reposo. De hecho, tal y como rememora el neurólogo del Hospital la Luz, cuando James Parkinson describió la enfermedad que lleva su nombre en 1817, ya dejaba claro que el síntoma predominante era la alteración en el movimiento.

Sin embargo, los síntomas no motores engloban síntomas producidos por disfunción del sistema nervioso autónomo, síntomas gastro-intestinales, alteraciones preceptivas y trastornos cognitivos. Algunos de estos síntomas pueden aparecer precozmente en el curso de la enfermedad, como la reducción de la capacidad olfativa, el estreñimiento o las bajadas de tensión arterial (también denominado ortostatismo). Pero según el especialista, en otras ocasiones, suelen asociarse y progresar junto a los síntomas motores como los problemas vesicales con urgencia miccional o disfunción sexual, así como problemas al tragar.

Los trastornos cognitivos y neuropsiquiátricos son también frecuentes, aunque suelen aparecer tardíamente en el curso del cuadro clínico. "Hay pacientes en los que estos síntomas no motores generan una mayor disfunción y mala calidad de vida que los síntomas clásicos, por lo que es clave para nosotros su diagnóstico precoz y su abordaje terapéutico", indica. "Debemos estar alerta tanto al inicio como en el curso de la misma a otros múltiples síntomas que empeoran el pronóstico y la calidad de vida", concluye.