Actualizado 07/07/2021 09:02 CET

El Parkinson, la enfermedad que une a Dalí, Michael J.Fox y Mohamed Ali

Archivo -      El actor Michael J. Fox.
Archivo - El actor Michael J. Fox. - FREDERICK M. BROWN - Archivo

   MADRID, 7 Jul. (EDIZIONES) -

   De acuerdo con la Federación Española de Parkinson (FEP), más de 160.000 personas conviven con el Parkinson en España, de las cuales 1 de cada 5 tiene menos de 50 años. De hecho, apuntan que una de cada tres personas con esta patología tienen menos de 65 años en el momento del diagnóstico.

   Según constata la FEP, el Parkinson es una enfermedad comúnmente asociada al envejecimiento de la persona y a la creencia de que el temblor es su síntoma más representativo. Sin embargo, añaden que 1 de cada 5 personas tiene menos de 50 años en el momento del diagnóstico, y un 30% de las personas no llegan a desarrollar nunca el temblor. Personajes públicos como Dalí, y Mohamed Ali padecieron la enfermedad, así como Michael J.Fox, un actor que ha creado una fundación homónima en la lucha por la cura de la enfermedad, y sobre la que trabaja proactivamente en la actualidad.

   Para conocer un poco mejor esta enfermedad desde Infosalus entrevistamos a Diego Santos García, un neurólogo especializado en Parkinson y trastornos del movimiento. Actualmente, trabaja en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) y es médico asesor de la FEP.

   Así, recuerda que el Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, que afecta al sistema nervioso, y por la que habrá una pérdida progresiva de neuronas, lo que a su vez dará lugar a una serie de síntomas que irán progresando.

   Entre los síntomas motores típicos, el también coordinador del grupo de estudio de trastornos del movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y coordinador científico y vicepresidente de la Fundación Curemos el Parkinson, apunta al temblor, especialmente en reposo en la mano o en un pie; a la rigidez, limitación en el movimiento de las articulaciones, o lentitud de movimientos; problemas al caminar; hiponimia o reducción de la expresividad facial; problemas para tragar o bien a alteraciones del lenguaje, siendo personas que hablan más bajito o les cuesta más articular palabras, entre otros.

   Entre los no motores indica que son frecuentes la depresión, la ansiedad, la apatía, el dolor, la fatiga, o las alteraciones cognitivo conductuales. El doctor Santos reconoce que algo muy característico del Parkinson es la asimetría, ya que empieza por un lado del cuerpo, y éste se encuentra generalmente más afectado que el otro, "a veces muy afectado y otras de forma muy leve".

   "A día de hoy se sabe que cuando aparecen estos síntomas motores se han perdido la mitad de neuronas que contienen dopamina en el cerebro y la enfermedad lleva años desarrollándose", apostilla el especialista y médico asesor de la Federación Española de Parkinson, quien añade que, aunque en general es más frecuente a edades más avanzadas, entre los 60 y los 75 años, sostiene que también puede aparecer en edades más tempranas, incluso por debajo de los 40.

   En cuanto a su causa, el neurólogo reconoce que a día de hoy no está demasiado clara y hay gran variabilidad de unos pacientes a otros. A su vez, mantiene que hay una base genética, pero también factores ambientales que podrían desencadenarla, como la exposición a tóxicos, o a infecciones virales, "aunque todavía no está demasiado claro".

DIAGNOSTICAR EL PARKINSON

   Por otro lado, el doctor Santos apunta que su diagnostico es clínico, requiere de una exploración del paciente, si bien lamenta que en la actualidad sigue sin haber un marcador de confirmación de diagnóstico en vida. Sí hay pruebas, según señala, que pueden ayudar en su diagnóstico, pero que no pueden servir como confirmación de la enfermedad.

   Actualmente el Parkinson no tiene cura, según prosigue, y su tratamiento tiene dos vertientes: fármacos y terapias no farmacológicas. Sobre estas últimas considera que son "muy importantes" para estos pacientes, tales como la fisioterapia, la logopedia, la terapia ocupacional, así como el ejercicio físico, a su juicio "muy importante" porque se ha demostrado que el ejercicio vigoroso ayuda a reducir el riesgo de desarrollar Parkinson y también a que la enfermedad progrese más despacio, aparte de que estas terapias complementarias permiten reducir la necesidad de tratamientos farmacológicos.

   En cuanto a los tratamientos no farmacológicos, el neurólogo del CHUAC sostiene que están encaminados al tratamiento sintomático, con el objetivo de compensar la falta de dopamina a nivel del cerebro para mejorar los síntomas de la enfermedad. "No hará desaparecer los síntomas pero sí mejorará la sintomatología y se encontrará mejor el paciente", defiende el doctor Santos.

   En última instancia, este especialista de la Sociedad Española de Neurología avanza que se está investigando en tratamientos farmacológicos con fines potencialmente curativos, que intentan enlentecer la progresión de la enfermedad, como por ejemplo con inmunoterapia o fármacos que eviten el acúmulo de proteínas que se produce en esta enfermedad en el cerebro.

CÓMO LA PANDEMIA HA AFECTADO AL COLECTIVO

   Desde la Federación Española de Parkinson recuerdan que la COVID-19 ha afectado a las personas con esta enfermedad, de forma que han experimentado un "grave deterioro" de sus síntomas, tanto a nivel motor como a nivel psicológico y cognitivo.

   Además, lamenta que los servicios de las asociaciones de Parkinson se han visto afectados, y la continuidad de la crisis sanitaria genera graves dificultades en la reactivación de la atención en las asociaciones de Parkinson.

   "Es por ello que el colectivo Parkinson, viendo en riesgo la continuidad asistencial de las personas con Parkinson y la sostenibilidad de las asociaciones, reclaman que se acelere la publicación e implementación del documento sobre el Abordaje de la enfermedad de Parkinson contemplado en la Estrategia en Enfermedades Neurodegenerativas del SNS", sentencian la FEP.