En qué se parece y en qué se diferencian el sueño entre los hombres y los animales

Archivo - Madre, hijo y perro durmiendo
Archivo - Madre, hijo y perro durmiendo - DANILOANDJUS/ISTOCK - Archivo
Publicado: martes, 7 mayo 2024 8:30

   MADRID, 7 May. (EDIZIONES) -

   Parece que las hormigas obreras duermen o descansan unas 5 horas al día repartidas en cientos de siestas, mientras que las hormigas reina duermen hasta 9 horas al día. Pero es que se sabe que las hormigas reina viven más años que las obreras, ¿esto será porque duermen más?

   Si lo piensas bien, el sueño se ha mantenido a lo largo de la evolución a pesar de las desventajas que éste puede tener. En el caso de los animales puede suponer un peligro porque cuando duermen pierden la capacidad de estar alerta, y quedan al albur de los peligros, y a pesar de ese inconveniente, aún así hay animales que duermen. "Esto nos hace ver que es un proceso fundamental para la supervivencia", insiste en una entrevista con Europa Press Infosalus Mariángeles Bonmatí, bióloga y doctora en Fisiología.

   Esta investigadora posdoctoral en el laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, y en el Centro de Investigación Biomédica en Red Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES, Instituto de Salud Carlos III) desde 2021, ha publicado con la editorial Crítica 'Que nada te quite el sueño', un libro con el que pretende hacer hincapié sobre la importancia de un buen descanso para nuestra salud.

   "Se han producido modificaciones en el sueño a lo largo de la Evolución para que esas desventajas sean las menores posibles. Hay animales que duermen de distinta manera, con medio cerebro despierto, y el otro hemisferio permanece dormido y no pierden esa capacidad de alerta, como en el caso del delfín; pero también algunas aves migratorias no pueden permitirse parar, dormir y retomar el vuelo, sino que la mitad del cerebro sigue durmiendo mientras siguen aleteando y llegan a su destino", destaca.

   Eso sí, Bonmatí destaca que hay diversas adaptaciones en el sueño de los animales, pero no todos duermen en la misma franja horaria dentro del día, un aspecto que, por ejemplo, en su caso, les permite compartir hábitat. "Animales con requerimientos similares cambian las horas de su actividad depredatoria, como con las aves rapaces, unas activas por el día y otras por la noche, por lo que comparten nicho ecológico, pero se diferencian del momento en el que llevan a cabo su actividad", agrega.

   Así, insiste esta experta en que el sueño se ha mantenido en todas las especies animales, o en la mayor parte, siempre teniendo en cuenta lo que definimos como sueño, porque en insectos también tienen cambios en el nivel de actividad a lo largo del día y nos da idea de lo fundamental del proceso.

QUÉ HA SUCEDIDO EN EL SER HUMANO

Sobre si en el ser humano ha cambiado, dice que es un ser diurno y nuestras adaptaciones están hechas para funcionar durante el día y estar en reposo por la noche: "Se puede tener una tendencia a ser más matutino, y otras personas presentan un cronotipo más vespertino, pero el ser humano es un animal diurno. Parece que sí ha cambiado el sueño a lo largo de la Historia y, entre otras cosas, la introducción de la luz eléctrica supuso un cambio en este sentido. El ciclo luz-oscuridad es importante en el ritmo circadiano. El haber perdido esa conexión con el ciclo natural luz-oscuridad, a raíz de la revolución industrial, hace que se le dedique menos tiempo al sueño".

EL SUEÑO BIFÁSICO DEL SIGLO XIX Y LOS BENEFICIOS DE LA SIESTA

   Parece, por otro lado, tal y como prosigue esta investigadora de la Universidad de Murcia que hasta determinado momento se hacía un sueño bifásico, es decir, que a mitad de la noche se despertaban, incluyendo determinadas actividades, como la actividad social, y este sueño bifásico, a partir del siglo XIX desaparece. "Se cree que podía ser una costumbre más cultural que biológica, pero si se iban a dormir con la llegada de la noche probablemente fisiológicamente cuando habían dormido un número de horas su organismo estaba listo para despertarse", añade.

   En el caso de la siesta, aclara esta experta que representa una especie de sueño bifásico también, porque nuestro cuerpo estaría dispuesto a dormir durante un periodo largo por la noche, y otro periodo corto durante el día. Dice que parece que tenemos cierta predisposición a la siesta porque cuando dormimos nuestra temperatura central se reduce, y cuando se acerca el momento de ir a dormir ésta también se reduce.

   "Después de la hora de comer, aunque no se coma, también se produce una pequeña caída de la temperatura corporal central, de forma que nuestro cuerpo está preparado fisiológicamente para dormir un poco en ese momento. Sí que parece que estamos predispuestos a ese sueño a mitad del día", afirma. Eso sí, reconoce que no se sabe si tiene un beneficio claro el momento de la siesta, aunque sí remarca que una siesta larga no beneficia en cuanto a calidad del sueño nocturno. "Con media hora es más que suficiente, no se debe superar", indica.

POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL SUEÑO PARA EL SER HUMANO ¿

   Realmente, tal y como incide esta investigadora en el CIBERFES, lo que está claro es que es más desventaja no dormir que el dormir y, de hecho, mantiene que la evolución no ha encontrado una forma de vivir sin dormir para los animales superiores (mamíferos, aves, reptiles); "entonces, sí que ha habido modificaciones del sueño pero no hemos conseguido la manera de vivir sin dormir", reitera.

   Mientras dormimos, tal y como recalca, se producen numerosos procesos fisiológicos que son necesarios para la supervivencia y que no se pueden producir si no se duerme lo suficiente cada día. Por ejemplo, cita que el sistema inmunitario funciona a pleno rendimiento mientras dormimos, por tanto, no dormir lo suficiente empeora su funcionamiento.

   En las etapas del desarrollo señala Bonmatí que el desarrollo no se produce adecuadamente si no hay un tiempo dedicado al sueño. Además, habla del tema de la gestión de las emociones, de manera que cuando no dormimos se nos estropea el equilibrio emocional, nos hacemos más impulsivos, se rompe un poco el equilibrio entre racionalidad y lo emocional.

   También apunta que nuestro cerebro se limpia, y es que "verdaderamente mientras dormimos se pone en marcha un sistema de eliminación de residuos que elimina los productos de desecho acumulados durante el tiempo de vigilia".

   A su vez, menciona que muchas hormonas se producen cuando dormimos, esenciales para el mantenimiento de nuestro organismo. "La evolución no ha encontrado una forma de realizar estos procesos adecuadamente sin dormir; entonces es absolutamente necesario para el ser humano y otros animales", insiste.

DIFERENCIAS DEL SUEÑO DEL SER HUMANO CON EL DE LOS ANIMALES

   Por tanto, remarca esta especialista en sueño que la evolución ha ido generando diferentes formas de dormir que involucran a la cantidad de horas de sueño, es decir, cuánto dormimos, "hay animales que duermen menos que otros", un aspecto que, según reconoce, se cree que depende de la biología de cada especie. "Por ejemplo, si un animal es depredador puede dormir más al día; pero si un animal convive con depredadores, su papel es de presa, tiende a dormir menos porque necesitan estar alerta más tiempo", agrega.

   Sostiene que también hay diferencias en cuanto a cuándo se duerme, ya que hay animales nocturnos y diurnos; y cita que todo depende de cómo se hayan adaptado al medio. Además, Bonmatí recuerda que hay diferentes modos de dormir, y algunos cetáceos son capaces de alternar un hemisferio cerebral y después el otro, lo que contábamos antes del delfín, de forma que pueden mantener su nivel de actividad y de alerta, y se benefician del sueño en una parte del cerebro, y después en la otra.

   "La cantidad de sueño REM del ser humano es otra de las cosas que nos diferencian de los animales. La fase no REM fase es donde se producen el sueño reparador; mientras que en la REM se producen procesos más finos, de gestión emocional. Esto es un poco lo que nos diferencia de otros primates, por ejemplo, que dedican menos tiempo a la fase REM que nosotros; nosotros le dedicamos en torno a un 25% del sueño de tipo REM, y de hecho se cree que este aumento en la proporción de fases REM tuvo mucho que ver con el salto cualitativo que provocó el ser humano actual con respecto a otros parientes anteriores", añade.

   A su vez, tenemos una fisiología diurna, dedicamos la noche al sueño, al reposo, y esta característica es la fundamental por la que tenemos más fase REM que otros animales. "En la evolución no se ha encontrado otra manera para que los animales más desarrollados puedan sobrevivir más que el sueño. Ha habido numerosas modificaciones del sueño para que éste suponga una menor desventaja pero, aún así, mantenerlo es trasladar la importancia de dormir al lector. Venimos de esa evolución y es muy complicado que de repente podamos dejar de dormir o podamos dormir menos de lo que necesitamos y seguir funcionando bien", concluye esta especialista de la Universidad de Murcia.