Publicado 10/05/2022 07:58

La pandemia de COVID-19 provocó un aumento de la soledad en todo el mundo

Archivo - Lonely woman watching sunset alone in winter
Archivo - Lonely woman watching sunset alone in winter - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANTONIOGUILLEM

MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

Las personas de todo el mundo experimentaron un aumento de la soledad durante la pandemia de COVID-19, que, aunque pequeño, podría tener implicaciones para la salud mental y física, la longevidad y el bienestar de las personas a largo plazo, según una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología en la revista 'American Psychologist'.

"La pandemia parece haber aumentado la soledad --afirma la autora principal del estudio, la doctora Mareike Ernst, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Alemania)--. Dados los pequeños tamaños de los efectos, las advertencias sobre una 'pandemia de soledad' pueden ser exageradas".

Sin embargo --prosigue--, dado que la soledad constituye un riesgo para la mortalidad prematura y la salud mental y física, debería vigilarse de cerca. Creemos que la soledad debería ser una prioridad en los proyectos de investigación a gran escala destinados a investigar los resultados sanitarios de la pandemia", añade.

Ernst y sus coautores querían explorar si cambios como los cierres, el distanciamiento físico y el cambio al trabajo y la escuela a distancia durante la pandemia aumentaron la soledad de la gente. Estas medidas aumentaron sin duda el aislamiento social, pero las investigaciones han descubierto que el aislamiento social no siempre conduce a la soledad.

El aislamiento social significa tener una red social pequeña y pocas interacciones con los demás, mientras que la soledad es la sensación dolorosa de tener menos conexiones sociales o de peor calidad de las que una persona desea. Algunos estudios sólo han encontrado correlaciones débiles entre ambos.

Para averiguar si la pandemia aumentó realmente la soledad, los investigadores revisaron 34 estudios de cuatro continentes -principalmente en América del Norte y Europa- con más de 200.000 participantes en total. Todos los datos procedían de estudios a largo plazo que medían los niveles de soledad de los participantes antes del inicio de la pandemia y de nuevo durante la misma.

Los investigadores descubrieron un pequeño pero significativo aumento de la soledad durante la pandemia: un aumento de aproximadamente el 5% en la prevalencia de la soledad en todos los estudios individuales, por término medio. Sin embargo, no todos los grupos experimentaron ese aumento.

Advierten de que se necesita más investigación sobre los factores que ponen a algunos individuos y grupos en mayor riesgo de experimentar la soledad, si los cambios en la soledad se debieron principalmente a alteraciones en la calidad o la cantidad de las interacciones sociales de las personas, y si éstas difieren entre subpoblaciones, como los estudiantes y los adultos mayores.

Estos estudios podrían ayudar a los investigadores a desarrollar intervenciones mejor dirigidas para aumentar la cantidad de interacción social de las personas o para mejorar la calidad de sus relaciones cercanas, añaden.

"Las pruebas sólidas que apoyan las intervenciones que abordan la soledad siguen siendo limitadas. El aumento de la soledad asociado a la pandemia pone de manifiesto la necesidad de un esfuerzo concertado para reforzar esa base de pruebas", apunta Ernst.

Dado que la mayoría de los estudios de esta revisión proceden de países de renta alta y media-alta, se debería investigar también si la pandemia ha provocado un aumento de la soledad en los países de renta baja y media, según los investigadores.

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