Publicado 11/10/2020 07:59CET

Cómo olvidarnos de las molestas calenturas: ¿por qué hay personas que nunca las tienen?

Herpes en el labio.
Herpes en el labio. - ELITSA DEYKOVA/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 11 Oct. (EDIZIONES) -

   El herpes labial o 'calentura' o 'morrera', como así las conocemos coloquialmente, son producto de la infección producida por el virus herpes simple tipo 1, aunque de forma excepcional también lo produce el herpes simple tipo 2.

   Provocan unas pequeñas ampollas en los labios o en torno a la cavidad oral que pueden llegar a ser muy latosas, porque se repiten cada poco tiempo, o incluso pueden doler. En concreto, el herpes simple tipo 1 y 2 son los responsables de las infecciones más frecuentes (herpes de la piel, herpes labial y herpes genital).

   "Tienen la característica de que no son eliminados del organismo con facilidad una vez que la infección ha sido controlada. Es decir, tienden a permanecer ocultos o en un estado de 'adormecimiento' hasta que encuentran una situación propicia para volver a desarrollar la infección", según explica en una entrevista con Infosalus la dermatóloga de la Clínica Universidad de Navarra Pilar Gil.

   De hecho, señala que si hay personas que nunca las tienen esto es debido a que no han estado en contacto con el citado virus. "Una vez que una persona se ha infectado con este virus, éste queda acantonado en los ganglios sensitivos y coincidiendo con bajadas de defensas se desplaza de nuevo a la mucosa o a la piel, dado lugar al herpes labial", afirma.

   Según concreta, no parece que exista una predisposición genética, sino que simplemente todo depende del contacto con el virus y de la inoculación del virus directa a la mucosa o a la piel, por las secreciones infectadas.

   Por tanto, la doctora Gil asegura que se puede prevenir evitando el contacto con las secreciones infectadas. "Para evitar las recurrencias hay que limitar factores desencadenantes como la exposición al sol, o los traumatismos. Otros desencadenantes descritos son la fiebre, o la menstruación", indica la especialista.

FACTORES QUE PROPICIAN SU APARICIÓN

   En este sentido, desde la Academia Americana de Dermatología subrayan que algunos de los factores que pueden propiciar la aparición de un herpes labial son el estrés o la fatiga, un resfriado, fiebre, la exposición al sol, los cambios hormonales o una someterse a una cirugía.

   La doctora Gil añade que las infecciones por herpes simple pueden generar cuadros muy molestos por la localización de las infecciones que producen, así como por su capacidad de cronificarse, quedando el virus latente.

   "El dolor neuropático que provocan es de difícil tratamiento, se suelen indicar neurofármacos ya que los analgésicos normales son poco eficaces. El herpes cutáneo que aparece habitualmente siguiendo una determinada ramificación nerviosa en cara (principalmente en labios y alrededor de la nariz) o tórax, se manifiesta en forma de una erupción de vesículas dolorosas que evolucionan a costras, asociándose a manifestaciones de otra índole como fiebre malestar general, cansancio y un dolor neuropático (sordo, a veces eléctrico, y muy desasosegante)", describe, al mismo tiempo que aclara que la evolución de la infección se produce a lo largo de cinco a siete días, aunque las costras pueden permanecer hasta dos semanas.

   "Ese dolor neuropático persiste incluso después de haber revertido la infección en la piel, dando lugar a una serie de molestias de difícil tratamiento, indicando habitualmente la persistencia del virus en una forma latente dentro de células relacionadas con el sistema neurológico", sostiene.

   Asimismo, indica que este tipo de infección recurre con frecuencia sobre todo en situaciones de estrés o inmunosupresión relativa (provocada por otras enfermedades). "En personas con una disminución grave de las defensas además este virus puede provocar infecciones cutáneas más generalizadas y peligrosas", advierte.

   Sobre el tratamiento, la dermatóloga sostiene que si las manifestaciones son leves, con un antiséptico local se evitará la sobreinfección. "En las primoinfecciones (primera vez que te sale) y en las recurrencias se puede indicar antiviral oral. Por tanto, en los casos indicados es esencial comenzar con el tratamiento antiviral de manera precoz para evitar la cronificación de la infección por el virus del herpes", agrega.

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