Publicado 02/07/2021 07:58CET

Observan factores de riesgo de COVID-19 grave en personas con anemia de células falciformes

Archivo - Covid-19, coronavirus.
Archivo - Covid-19, coronavirus. - GERALT/PIXABAY - Archivo

   MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Una nueva investigación revela que ciertos factores, como los antecedentes de episodios de dolor grave y las afecciones orgánicas coexistentes, aumentan el riesgo de padecer la enfermedad grave de la COVID-19, incluida la hospitalización, en individuos que padecen la enfermedad de células falciformes (ECF), según publican sus autores en la revista 'Blood Advances'.

   Los investigadores destacan los resultados del estudio subrayan la necesidad de estrategias de reducción del riesgo de COVID-19 y de vacunación para esta población médicamente vulnerable.

   La ECF es un trastorno hereditario de los glóbulos rojos común que puede causar dolor intenso, daños en las articulaciones y los órganos, y derrames cerebrales; estas condiciones predisponen a las personas con ECF a tener peores resultados con las infecciones, incluida la infección por COVID-19. Investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con COVID-19 y ECF tienen un mayor riesgo de hospitalización en comparación con los individuos negros sin ECF que se infectan.

   El nuevo estudio se basa en los datos de SECURE-SCD, un registro internacional que recoge información sobre las infecciones por COVID-19 en personas con ECF, incluyendo detalles sobre la hospitalización, la gravedad, las estrategias de tratamiento y las complicaciones.

   Los investigadores evaluaron los informes de 750 niños y adultos enviados al registro entre marzo de 2020 y marzo de 2021. La mitad de los pacientes que estudiaron eran niños de 18 años o menos, y la mitad eran adultos con una edad media de 31 años. El 90% de los participantes se identificaron como negros y el 7% como hispanos o latinos.

   Descubrieron que los niños con ECF que habían sufrido previamente más de dos episodios de dolor que requerían atención aguda tenían 2,2 veces más probabilidades de ser hospitalizados por COVID-19 y más de 3 veces de sufrir una enfermedad grave por COVID-19.

   Los antecedentes de eventos de dolor también resultaron ser un factor de riesgo para los adultos, ya que aquellos que habían sufrido más de dos visitas previas a la atención aguda por dolor tenían 1,8 veces más probabilidades de ser hospitalizados por COVID-19 y 1,9 veces más probabilidades de sufrir una enfermedad grave por COVID-19.

   Las afecciones cardíacas, pulmonares y renales relacionadas con la ECF se asociaron con un mayor riesgo de enfermedad grave en los niños, mientras que las afecciones cardíacas y pulmonares relacionadas con la ECF también se asociaron con un mayor riesgo de hospitalización. Sin embargo, estas afecciones no tuvieron el mismo efecto en los adultos.

   "Este estudio nos dice que todos los individuos con anemia falciforme no tienen los mismos niveles de riesgo --resalta la autora del estudio, la doctora Lana Mucalo, del Colegio Médico de Wisconsin, en Estados Unidos--. Los pacientes con antecedentes de dolor, así como los individuos con afecciones orgánicas coexistentes, deben ser aún más cuidadosos para evitar la infección por COVID-19 que los que no tienen ninguna comorbilidad".

   En este sentido, añade que ahora que las vacunas contra la COVID-19 están disponibles, tanto los médicos como los pacientes deben reconocer estos factores de riesgo cuando consideren la vacunación. "Los proveedores que atienden a personas que viven con la enfermedad de células falciformes deben recomendar la vacunación, en particular para aquellos con estas comorbilidades que los ponen en mayor riesgo", advierte.

   El dolor es la complicación más común de la ECF, y el dolor severo es la principal causa de visitas a los servicios de urgencias y de hospitalizaciones para las personas con esta enfermedad. Este estudio descubrió que el dolor era también el síntoma de presentación más común durante la enfermedad de la COVID-19, tanto en niños como en adultos que viven con la ECF, y que muchos pacientes sólo tenían dolor como síntoma de presentación de la COVID-19.

   "Esto significa que las personas con enfermedad de células falciformes que acuden al hospital presentando dolor también deberían someterse a la prueba de COVID-19", explica Mucalo.

   El equipo de investigación también trató de comprender los efectos de la hidroxiurea, un fármaco que se suele recetar a las personas con ECF para reducir la frecuencia de los episodios de dolor, sobre la COVID-19. Aproximadamente la mitad de los 750 pacientes estudiados tomaban hidroxiurea, y los investigadores descubrieron que el uso de hidroxiurea se asociaba a un menor riesgo de presentar dolor durante la COVID-19 en adultos con ECF. Sin embargo, la hidroxiurea no afectó a la posibilidad de que un individuo desarrollara un caso grave de COVID-19 o necesitara ser hospitalizado en niños o adultos.

   "Al principio de la pandemia de COVID-19, los médicos estaban preocupados por si debían utilizar la hidroxiurea simplemente porque aún no conocíamos sus efectos --señala la doctora--. Ahora podemos ver que, si bien no afecta a la gravedad de la COVID-19, sí ayuda a reducir la incidencia de los episodios de dolor en los adultos con anemia falciforme, por lo que aquellos que la utilizan para el tratamiento de sus afecciones falciformes no deberían dejar de usarla".

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