Publicado 27/04/2020 10:09CET

Nuevos hallazgos sobre la hepatitis C en lactantes pueden conducir a mejores tratamientos

Lactancia, maternidad, bebé.
Lactancia, maternidad, bebé. - FLICKR/DANIEL PEINADO/VIRGINIA ESCUDERO MILLA/CC B

MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Solo alrededor del cinco por ciento de los bebés nacidos de madres con hepatitis C están infectados por la enfermedad. Una posible razón de esta baja cifra es que el sistema inmunitario del bebé ya ha destruido el virus antes del nacimiento.

Un nuevo estudio de investigadores del Instituto Karolinska, publicado en la revista 'Gut', revela claras adaptaciones del sistema inmunitario de los bebés no infectados que pueden abrir el camino a nuevos métodos de tratamiento.

A diferencia de otras enfermedades que se transmiten por la sangre, como el VIH y la hepatitis B, el riesgo de infección durante el embarazo es bajo para la hepatitis C, y solo el cinco por ciento de los bebés nacidos de madres con hepatitis C crónica contraen la enfermedad. Los investigadores del KI ahora tienen una posible explicación para el bajo riesgo de infección.

"El sistema inmunitario de los bebés sanos muestra cambios similares a los de los bebés infectados con hepatitis C --explica Niklas Björkström, doctor e investigador del Departamento de Medicina de Huddinge en el Instituto Karolinska--. Esto podría sugerir que las células inmunes se han encontrado con el virus en el útero y se las arreglaron para eliminarlo antes del nacimiento".

El estudio se realizó con el Hospital de Maternidad No 16 en San Petersburgo (Rusia). De las 55 mujeres embarazadas que participaron, 40 tenían una infección activa de hepatitis C, mientras que las otras tenían anticuerpos después de una infección previa.

Todos los bebés nacidos de mujeres con una infección activa se consideraron expuestos al virus y, a pesar de ello, solo tres de estos 40 bebés desarrollaron hepatitis C.

Todos los bebés fueron controlados hasta la edad de 18 meses a través de pruebas periódicas, y para aumentar el volumen de datos comparables, se agregaron muestras de 18 bebés que habían sido infectados con hepatitis C al nacer.

El estudio mostró que tanto los bebés nacidos con una infección como los bebés que habían sido expuestos al virus por una madre infectada tuvieron cambios similares en su sistema inmunitario adaptativo, con adaptaciones claras de los linfocitos B, cuya función es producir anticuerpos capaces de descubrir e identificar microbios extraños, como virus, bacterias y parásitos.

"Una posible explicación es que la mayoría de los bebés expuestos al virus en el útero logran lidiar con él, lo que luego podemos ver por los linfocitos B --explica Björkström--. Una hipótesis interesante es que estas células pueden contener información nueva que podemos usar para protegernos contra las hepatitis C en el futuro".

Unos 70 millones de personas en todo el mundo viven con hepatitis C, una enfermedad que, si no se trata, provoca cirrosis hepática y cáncer de hígado. Gracias al reciente desarrollo de medicamentos eficaces, la OMS espera ver la enfermedad eliminada a nivel mundial para 2030. Sin embargo, los medicamentos curan solo una infección en curso y actualmente no hay vacuna.

"Por eso necesitamos continuar investigando la hepatitis C --prosigue Björkström--. Necesitamos comprender qué se necesita para obtener una protección duradera contra el virus. Solo así podremos alcanzar el objetivo de la OMS".