Un nuevo marco de investigación puede ayudar a predecir los riesgos de enfermedades infecciosa

Infección por tuberculosis
JASON DREES, BIODESIGN INSTITUTE AT ARIZONA STATE
Publicado 31/01/2019 7:15:32CET

   MADRID, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

   La epidemia del virus del Ébola de 2014-2016 que devastó África Occidental, matando a miles de personas, fue la más grande de la historia. Un análisis de la epidemia encontró que no todos los individuos desempeñaban un papel igual en la propagación de la enfermedad infecciosa mortal: solo el 3 por ciento de los pacientes causaba más del 60 por ciento de las infecciones en otras personas. Los "súper propagadores" también han sido implicados en otros brotes, incluyendo el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés).

   Ahora, un estudio internacional dirigido por un profesor de la Universidad del Sur de la Florida (USF), en Estados Unidos, y publicado este martes en la revista 'Trends in Ecology and Evolution' proporciona un nuevo modelo para ayudar a identificar y comprender a los súper propagadores y otras formas de competencia extrema, incluidos los "super atenuadores" menos estudiados que pueden proteger a las personas contra el riesgo de infección.

   "La relación entre la fisiología y el comportamiento en huéspedes individuales determina la dinámica de cómo emergen y se propagan las enfermedades infecciosas en la comunidad", dice la autora principal, Lynn Martin, profesora de la Facultad de Salud Pública de 'USF Health' que estudia la ecología de las enfermedades. "Las personas no son lo mismo, y es fundamental distinguir cómo difieren en el contexto de las interacciones huésped-parásito. Este nuevo marco podría ayudarnos a dirigir mejor las vacunas, la higiene y otras medidas para aquellas personas con mayor probabilidad de influir en la propagación de infecciones durante las epidemias", añade.

   Los modelos epidemiológicos simples para enfermedades infecciosas han sido incapaces de explicar o predecir el comportamiento de algunos brotes, a menudo porque no tienen en cuenta la variación en la competencia del huésped individual. La competencia representa la capacidad de un huésped humano o animal para causar nuevas infecciones en otros huéspedes o en vectores: insectos que pican y otros portadores que pueden transmitir infecciones virales, bacterianas y de otro tipo. Por ejemplo, los mosquitos Culex son los vectores que transmiten el virus del Nilo Occidental y otros virus a los humanos.

   El modelo desarrollado por Martin y sus colegas australianos aclara varios aspectos de la competencia del huésped que pueden aumentar o disminuir el riesgo de propagación efectiva de la enfermedad. Desglosa la competencia del huésped en cuatro etapas clave: exposición, susceptibilidad, idoneidad y transmisibilidad de organismos infecciosos, y propone que varias combinaciones de estos factores entre los huéspedes individuales determinarán cómo circula y evoluciona una enfermedad dentro de una comunidad.

EL TAMAÑO DEL CUERPO DEL HUÉSPED PUEDE INFLUIR EN EL RIEGO DE PROPAGACIÓN

   Por ejemplo, una sola mutación genética humana, relacionada con el aumento de la ingesta de parásitos de la malaria por parte de los glóbulos blancos, puede hacer que algunos humanos que de otra manera sean excepcionalmente susceptibles a la infección sean incapaces de alcanzar un volumen suficientemente alto de parásitos en su sangre circulante para transmitir los parásitos a mosquitos vectores. Los huéspedes humanos con esta mutación particular pueden actuar como super atenuantes, lo que debilita significativamente el riesgo de malaria en sus comunidades.

   Por el contrario, los húespedes humanos (o animales) son muy atractivos para los mosquitos infectados por la malaria y también son muy capaces de replicar parásitos que pueden actuar como suplantadores. La interacción entre el comportamiento del huésped y la fisiología en los huéspedes individuales es muy importante, apunta Martin.

   Por ejemplo, las prácticas funerarias tradicionales que hacen hincapié en lavar y vestir un cuerpo que retiene la sangre, el sudor y otros fluidos corporales con virus del Ébola prolongan la epidemia mortal en África Occidental. Las diferencias entre los individuos en estos comportamientos probablemente influyeron en la epidemia de ébola, señala Martin. Para varias infecciones, la investigación indica que las personas asintomáticas que no se sienten enfermas y que viajan grandes distancias o que permanecen socialmente activas en sus comunidades pueden ser propagadores de infecciones más efectivos que las personas infectadas que se quedan en casa porque se sienten letárgicas y enfermas.

   En un segundo artículo publicado el mismo día en 'Trends in Parasitology', el autor principal, el doctor Martin, y los co-investigadores utilizaron el nuevo marco para investigar cómo los efectos en la competencia del tamaño del cuerpo del huésped podrían influir en el riesgo de enfermedad para otros.

   Los científicos revelaron que las especies grandes parecen ser desproporcionadamente mejores en la generación de infecciones como el virus del Nilo Occidental y la enfermedad de Lyme que las especies más pequeñas basadas en cómo se combinan los efectos del tamaño corporal en los rasgos del huésped para impactar en la competencia. Sin embargo, enfatizaron que la menor densidad de población de los huéspedes grandes a veces puede disminuir los efectos amplificadores del tamaño corporal sobre el riesgo de enfermedad.