Publicado 08/07/2022 14:33

Una nueva investigación pone en tela de juicio las antiguas creencias sobre la regeneración de las extremidades

Archivo - Axolotl o ajolote es una salamandra con notable capacidad de regeneración.
Archivo - Axolotl o ajolote es una salamandra con notable capacidad de regeneración. - UNIVERSIDAD DE KENTUCKY - Archivo

MADRID, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio liderado por Ken Muneoka, investigador de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), ha puesto en tela de juicio las antiguas creencias sobre la regeneración de las extremidades.

En este trabajo, publicado en la revista científica 'Developmental Biology', su equipo vuelve a desafiar otras creencias centenarias sobre la ciencia fundamental del campo, esta vez relacionadas con la forma en que los mamíferos podrían regenerar partes dañadas del cuerpo.

En los humanos, la capacidad natural de regeneración se limita a tejidos como la epidermis, la capa más externa de la piel, y a algunos órganos, como el hígado.

Otras especies, sobre todo las salamandras, tienen la capacidad de regenerar estructuras complejas como huesos, articulaciones e incluso miembros enteros. Por ello, los científicos llevan más de 200 años estudiando estas especies para tratar de entender los mecanismos de regeneración de las extremidades con la esperanza de que algún día esos mecanismos se traduzcan en una regeneración más amplia en los seres humanos.

Esta investigación ha llevado a la creencia común de que la clave más importante para la regeneración de las extremidades es la presencia de nervios.

Aunque eso puede ser cierto en el caso de las salamandras y otras especies, no lo es en los mamíferos, según dos estudios de Muneoka publicados recientemente. El primer estudio, publicado el año pasado en el 'Journal of Bone and Mineral Research', estableció que la carga mecánica (la capacidad de aplicar fuerza a una zona afectada o con ella) es un requisito para los mamíferos. El segundo, publicado a principios de este año en 'Developmental Biology', estableció que la ausencia de nervios no inhibe la regeneración.

En conjunto, estos hallazgos suponen un cambio considerable en la idea de cómo podría funcionar la regeneración en la medicina humana.

"Lo que muestran estos dos estudios contrarresta el dogma de dos siglos de antigüedad de que se necesitan nervios para regenerar. Lo que lo sustituye en los mamíferos es que se necesita una carga mecánica, no nervios", apunta Muneoka.