Las normas sociales juegan un papel en la toma de decisiones

Publicado 24/09/2019 8:05:32CET
Niiños, caramelos, repartir
Niiños, caramelos, repartir - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MATIJA KEBER - Archivo

   MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio ha revelado que el deseo de compartir de un niño se ve influenciado por las normas sociales alrededor de los ocho años. El extenso estudio, publicado en 'Nature Human Behavior' y realizado en ocho sociedades de todo el mundo, examinó el comportamiento de niños y adultos cuando se les pidió que respondieran a un conjunto de tareas específicas para compartir.

   Los investigadores, dirigidos por el doctor Bailey House, del Departamento de Psicología de la Universidad de York, establecieron los patrones de intercambio de adultos en las ocho sociedades, y luego trabajaron con niños de las mismas comunidades para determinar cómo dividirían un conjunto de recompensas en una tarea de intercambio experimental.

   Los niños tenían la opción de elegir entre dos opciones: una opción generosa que les entregaba una recompensa a ellos y otra a un extraño. La opción egoísta entregaba ambas recompensas al niño.

   Los niños menores de siete años optaron en gran medida por la elección egoísta, mientras que los niños de entre 8 y 12 años en algunas sociedades compartían cada vez más una de las fichas, ya que los niños comenzaron a seguir el patrón habitual de comportamiento adulto en su comunidad.

   Aproximadamente a la misma edad, los niños en todas las sociedades también comenzaron a responder más fuertemente a las normas sociales: compartían más cuando se les decía que la opción generosa era correcta, y compartían menos cuando se les decía que la opción egoísta era correcta.

   El doctor House apunta que "estos resultados sugieren que durante la infancia media los niños se vuelven sensibles a la información culturalmente específica sobre cómo comportarse. Esta información puede estar codificada en las normas locales, que los niños adquieren a través de una psicología humana evolucionada para aprender y cumplir con la normativa".

   "Esto implica --añade-- que deberíamos tener una psicología de desarrollo universal para ser sensibles a la información normativa, y que la variación en el comportamiento prosocial debería estar vinculada a la variación en el contenido de las normas sociales de una sociedad, y no a la variación en el desarrollo".

   El doctor House estudia la toma de decisiones y el comportamiento en adultos y niños, cómo varían en las diversas sociedades y cómo están formados por las creencias culturales y las adaptaciones evolucionadas.

   Para esta investigación, se observaron ocho grupos de estudio diferentes, incluidas comunidades urbanas en Alemania, Estados Unidos, Argentina e India, así como comunidades rurales en Ecuador, Vanuatu, Argentina y cazadores-recolectores en Tanzania.

   El doctor House señala que "las personas en todos estos grupos comparten ampliamente, pero están acostumbrados a hacerlo en diferentes situaciones y posiblemente por diferentes razones. Es probable que esta sea la razón por la cual las personas en estas diferentes sociedades tomaron decisiones muy diferentes cuando los pusimos a todos en el exactamente la misma situación para compartir".

   A su juicio, "una de las implicaciones del estudio es que debemos comenzar a prestar atención no solo a lo que los niños saben sino a por qué comienzan a seguir las normas sociales. El siguiente paso es plantear la pregunta de qué está sucediendo en el desarrollo de un niño entre las edades de 8 a 12 años que los hace más receptivos a las normas sociales que los rodean. El objetivo del trabajo es comprender mejor cómo la cultura y la maduración psicológica trabajan juntas para producir diversidad humana en cooperación y otros comportamientos".

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