Publicado 16/11/2020 07:53CET

La noradrenalina, responsable de la adaptación a situaciones inciertas

Un grupo de personas esperando para cruzar una calle de Hong Kong
Un grupo de personas esperando para cruzar una calle de Hong Kong - JONATHAN WONG / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

   MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Un químico cerebral llamado noradrenalina es el responsable de las respuestas a situaciones inciertas, ayudando a aprender rápidamente y adaptar el comportamiento, según un nuevo estudio publicado este viernes en la revista 'Current Biology'.

   La pandemia de COVID-19 ha sumido al mundo en un estado de incertidumbre constante por una situación que cambia rápidamente en la que es difícil saber qué sucederá a continuación, por lo que tomar decisiones puede resultar complicado. Investigadores de la Universidad de Cambridge y el University College de Londres, en Reino Unido, han creado un modelo simple de esta situación incierta en el laboratorio para comprender cómo responde nuestro cerebro.

   Así, han descubierto que cuando las situaciones parecen estables, tendemos a confiar en nuestras experiencias previas para ayudarnos a anticipar lo que sucederá en el futuro. Pero cuando el mundo es incierto, el cerebro puede dejar de lado estas expectativas y permitir un aprendizaje rápido. El equilibrio entre los dos enfoques está moderado por la noradrenalina química del cerebro.

   "Adaptarnos a situaciones inciertas nos ayuda a sobrevivir. Cuando sucede algo inesperado tenemos que decidir si es único e ignorarlo, o si seguirá sucediendo, en cuyo caso podríamos beneficiarnos al hacer las cosas de manera diferente", explica Rebecca Lawson, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge y autora principal del estudio.

   Evaluaron los efectos del propranolol, un medicamento que se usa para reducir la ansiedad y la presión arterial, sobre cómo las personas respondieron a situaciones estables y cambiantes. El propranolol bloquea la acción de la noradrenalina.

   Los participantes en el experimento, que no sufrían de ansiedad, escucharon un sonido y luego se les mostró una imagen de una casa o un rostro. Rápidamente aprendieron a predecir la imagen que verían dependiendo del sonido que escucharon antes de que apareciera.

   La asociación entre sonidos e imágenes particulares se cambió luego a intervalos aleatorios, lo que aumentó la incertidumbre y requirió que los participantes aprendieran rápidamente nuevas asociaciones.

   Los tiempos de reacción de los participantes que recibieron un fármaco placebo se ralentizaron a medida que las asociaciones se volvieron más inesperadas. Aquellos que recibieron propranolol confiaron en el sonido en mayor medida cuando la incertidumbre era alta.

   Esto sugiere que el fármaco hace que las personas sean más propensas a confiar en sus expectativas, basadas en experiencias previas, frente a la incertidumbre, que podría ser la forma en que funciona para reducir los sentimientos de ansiedad.

   Usando un modelo computacional, los investigadores demostraron que el grupo de propranolol fue más lento que el grupo de placebo en aprender a usar nueva información para ajustar sus expectativas de lo que podría suceder después, cuando una situación es muy incierta.

   "Descubrimos que una sustancia química del cerebro llamada noradrenalina juega un papel en nuestra incapacidad para predecir el futuro cuando el estado del mundo es volátil", añade Lawson.

   Cuando una situación es estable, representada en el experimento por un vínculo fijo entre sonidos e imágenes, se puede confiar en nuestras experiencias pasadas como una buena guía de lo que sucederá a continuación. Pero cuando una situación está cambiando, debemos ser más receptivos a la nueva información para tratar de averiguar qué está sucediendo y cómo responder.

   "Frente a la incertidumbre, las personas que tomaban el medicamento contra la ansiedad Propranolol mostraron una mayor dependencia de la experiencia pasada para determinar su comportamiento; estaban menos influenciados por cambios en su entorno que contradecían esa experiencia", prosigue Lawson.

   Se cree que la dificultad para equilibrar las expectativas con la nueva información es la base de muchas condiciones, incluido el autismo y la ansiedad. El equipo planea ampliar su investigación para intentar comprender cómo aprenden las personas con estas condiciones en condiciones de incertidumbre. A más largo plazo, esto podría ayudar a las personas con autismo y ansiedad a reconocer la fuente de su ansiedad y a manejarla mejor.

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