Actualizado 20/05/2022 09:03

No todos somos aptos para resolver situaciones complejas

Archivo - Businessman entering the brain. Vector illustration.
Archivo - Businessman entering the brain. Vector illustration. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ZAIEIU - Archivo

MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio, publicado en la revista científica 'Nature Human Behaviour' cuestiona las teorías predominantes sobre la capacidad del ser humano para resolver problemas complejos y cómo influyen en ella ciertos trastornos mentales.

"Se cree que los pacientes que padecen un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) tienen problemas para desarrollar estrategias sofisticadas de resolución de problemas --afirma el autor principal del estudio, Albino Oliveira-Maia, jefe de la Unidad de Neuropsiquiatría de la Fundación Champalimaud de Portugal--. Sin embargo, nuestro novedoso enfoque experimental aporta pruebas contundentes contra esta teoría".

El equipo de Oliveira-Maia llegó a este hallazgo al investigar cómo los sujetos sanos y los pacientes con TOC difieren en la forma de resolver los problemas. "En general, las personas utilizan una combinación de dos estrategias complementarias, conocidas como el enfoque sin modelo y el enfoque basado en el modelo --explica--. Mientras que los individuos sanos utilizan ambas estrategias de forma flexible, los pacientes con TOC tienden a ejercer el enfoque sin modelo".

"Aunque la estrategia basada en el modelo es más pesada desde el punto de vista computacional, sobre todo cuando todavía se está resolviendo lo que sucede, es más eficaz para optimizar las acciones en circunstancias complejas como la de este ejemplo", afirma Oliveira-Maia.

Según apunta, los estudios científicos que evalúan estas estrategias aplican habitualmente un rompecabezas llamado tarea de "dos pasos", que es similar al segundo escenario, más complejo.

"Estos estudios han demostrado que los sujetos sanos utilizan una mezcla de la estrategia más simple sin modelo con la estrategia más compleja basada en el modelo cuando resuelven este tipo de tareas. En cambio, los pacientes con TOC tienden a quedarse con la estrategia menos eficiente. La razón propuesta es que los pacientes con TOC son extremadamente habituales, por lo que tienden a repetir las acciones aunque no sirvan para nada", explica Oliveira-Maia.

Aunque esta conclusión parece sencilla y coherente, hay una trampa. Como las tareas utilizadas en estos estudios suelen ser muy complejas, los sujetos de prueba siempre reciben una explicación completa del modelo antes de empezar. Sin embargo, nadie había comprobado de forma rigurosa el efecto de estas instrucciones previas -sobre todo su ausencia- en la estrategia de resolución de problemas de los sujetos.

Para averiguar cómo le iría a la gente sólo con la experimentación libre, el equipo de Oliveira-Maia se asoció con Thomas Akam, un neurocientífico que actualmente trabaja en la Universidad de Oxford y que había desarrollado recientemente una tarea de dos pasos para ratones.

"Como no se puede instruir verbalmente a los ratones, Thomas creó una tarea lo suficientemente sencilla como para que los animales fueran capaces de descifrar el modelo por ensayo y error --explica el exestudiante de doctorado Pedro Castro-Rodrigues, primer coautor del estudio--. En su artículo de investigación, publicado en la revista' Neuron' hace poco más de un año, Thomas demostró que los ratones sí eran capaces de descifrar el rompecabezas". Así que decidimos adaptar esta tarea a los humanos y comprobar si los sujetos adoptarían de forma natural una estrategia basada en el modelo, como se suele suponer".

Los resultados del experimento sorprendieron a los investigadores. "Incluso con una amplia experiencia en la tarea, sólo una pequeña minoría del grupo de 200 sujetos desarrolló una estrategia basada en el modelo. Esto es sorprendente dada la relativa simplicidad de la tarea y sugiere que los humanos son sorprendentemente pobres en el aprendizaje de modelos causales a partir de la experiencia", señala Castro-Rodrigues.

Al final de la tercera sesión, los investigadores dividieron a los sujetos en dos grupos. Un grupo recibió la descripción completa del funcionamiento del rompecabezas, mientras que el otro no. A continuación, los investigadores realizaron una cuarta y última sesión para comprobar el efecto de la recepción de instrucciones en el enfoque de resolución de problemas de los sujetos.

La diferencia entre los dos grupos era clara: casi todos los sujetos del grupo de "explicación" -tanto voluntarios sanos como pacientes con TOC- adoptaron una estrategia basada en el modelo. En cambio, la mayoría de los sujetos del otro grupo siguieron el enfoque sin modelo.

"Estos resultados fueron fascinantes --resalta Ana Maia, estudiante de doctorado que participó en el estudio--. No sólo revelaron que la explicación desempeña un papel más importante de lo que se pensaba, sino también que, dadas las condiciones adecuadas, los pacientes con TOC son de hecho tan capaces de resolver óptimamente una tarea de dos pasos como los individuos sanos".

Según los autores, hay varias explicaciones posibles respecto a la discrepancia de resultados entre este estudio y los anteriores. La primera es que la tarea era relativamente sencilla, al igual que las instrucciones.

"Como las tareas clásicas de dos pasos suelen ser muy intrincadas, las explicaciones también son muy complejas. Así que se puede imaginar que una persona que está muy enferma y angustiada tendrá más dificultades para procesar este tipo de información", explica Oliveira-Maia.

Otra hipótesis intrigante es que comenzar con la experimentación libre marca la diferencia. "No probamos directamente esta cuestión en este estudio, pero hay algunos indicios de que puede haber sido así --admite Castro-Rodrigues--. Si los estudios futuros apoyan esta hipótesis, podrían incluso conducir al desarrollo de nuevos tratamientos psicoterapéuticos y conductuales para pacientes con TOC y quizás también con otros trastornos mentales".

El equipo sigue explorando este tema por varias vías. "En este proyecto, también hemos recogido datos de imágenes de sujetos que realizan la tarea dentro de un escáner de resonancia magnética. Así que nuestro seguimiento más inmediato sería buscar los correlatos neuronales asociados a la transición de una estrategia a otra tras recibir una explicación", adelanta Castro-Rodrigues.

"El trabajo de Pedro se inscribe en parte en un empeño mayor del laboratorio: el proyecto Neurocomp --añade el coautor Bernardo Barahona-Corrêa, psiquiatra de la Fundación Champalimaud--. "Este proyecto, que dirijo con Albino, investigará muchos aspectos del TOC, centrándose especialmente en una región del cerebro llamada corteza orbitofrontal. Creemos que esta región es fundamental tanto para las manifestaciones centrales de este trastorno como para la adquisición del control de la acción basado en modelos en tareas como la que utilizamos en este experimento".

"En última instancia, estos resultados destacan la importancia de las explicaciones explícitas en el aprendizaje --subraya Oliveira-Maia--. Parece que la pura exploración libre puede no ser la vía más eficiente para adquirir nuevos conocimientos".