Publicado 11/05/2021 08:33CET

¡No dejes de moverte en esta pandemia! Descubre cómo mejora tu sistema inmunitario

Archivo - Ejercicio, gimnasio, mascarilla. Deporte
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   MADRID, 11 May. (EDIZIONES) -

   El sistema inmunitario es nuestro ejército contra las infecciones, contra toda enfermedad, que hoy en día en pandemia más que nunca debemos cuidar. Varias son las claves para mantenerlo en forma: una buena alimentación, deporte y actividad física, así como un buen descanso.

   Así lo confirma en una entrevista con Infosalus el discípulo de Gregorio Marañón y especialista en Endocrionología, Metabolismo, Nutrición y Biopatología, el doctor Carlos E. Rodríguez Jiménez, coincidiendo con la publicación de su libro 'Inmunonutrición y Bioestilo' (Almuzara).

   "El deporte, que no significa un deporte de élite, pero sí actividad física periódica simple, nos ayuda a mejorar la captación de oxígeno, responsable de que todas las células, todos los intersticios celulares estén mejor oxigenados, a la par que acelera los recambios celulares en cualquier órgano, no digamos del pulmón, que se enriquece con oxígeno que llega a través de la sangre", sostiene.

   Y es que, según asegura, se ha demostrado que la inactividad física es una "causa real" de más de 35 enfermedades y afecciones crónicas, y en definitiva, de una mortalidad temprana: la resistencia a la insulina que conduce a la diabetes tipo 2; el envejecimiento prematuro que conduce a la enfermedad de Alzheimer; la disminución del sistema inmune, provocando infecciones; así como otras enfermedades o factores de riesgo cardiovascular, que conducen a las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y al síndrome metabólico.

   En concreto, el doctor Rodríguez Jiménez distingue 'actividad física' de 'ejercicio físico' y la define como "cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere de gasto de energía": "Practicar niveles regulares y adecuados de actividad física han demostrado reducir el riesgo de infecciones, hipertensión, enfermedad coronaria, ictus, diabetes, cáncer, depresión, mejorar la salud ósea; y ser fundamental para el control de peso".

   Mientras, dice que el 'ejercicio físico' es una subcategoría de la 'actividad física' planificada, estructurada, repetitiva y decidida, en el sentido de que el objetivo es la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. "Podemos decir que la actividad física incluye el ejercicio físico, así como otras actividades que involucran movimientos corporales y se realizan como parte de la jornada laboral, el transporte activo, las tareas domésticas o las actividades recreativas", detalla.

EL PELIGRO DE LA INACTIVIDAD

   Durante esta crisis sanitaria de la COVID-19 lamenta que se ha visto reducida nuestra actividad física, lo que supone a su juicio "un riesgo adicional" tanto a nivel físico como mental, dado que el sistema inmune "interviene en todas las patologías".

   "A los virus no les gusta estar oxigenados y por eso nos ponemos oxígeno cuando estamos afectados por virus o por alguna deficiencia, donde se ve que el cuerpo va a estar privado del oxígeno. El SARS-CoV 2 muta con facilidad y dificulta que esté bien oxigenado el pulmón. El organismo trata de que no pase por él y para ello forma coágulos. Hay dos teorías sobre esta infección, que el propio organismo los forma, y otra que el propio virus los forma para hacer más factible su ataque. Por eso uno de los medicamentos que se emplean es la heparina e incluso ahora como prevención", relata el especialista en Endocrinología.

   Apunta también a un estudio publicado en 'Nutrition Enhanced Sports Performance', que muestra que el ejercicio de intensidad moderada mejora la función inmunitaria en comparación con el estado inactivo, lo que disminuye la incidencia de infecciones de las vías respiratorias, cáncer, y enfermedades inflamatorias. "Sin embargo, el ejercicio vigoroso suprime transitoriamente la función inmunitaria y puede aumentar el riesgo de infección de las vías respiratorias y el daño muscular", agrega.

   A nivel molecular, el doctor Rodríguez mantiene que el ejercicio regular disminuye los niveles circulantes de citoquinas proinflamatorias y el estrés oxidativo, mejorando también la función de las células inmunitarias en estado de reposo. "En este sentido, gracias a una vida activa, se producen moléculas que regulan favorablemente mecanismos inmunitarios con acciones antiinflamatorias, contribuyendo al mantenimiento de un sistema inmunitario fuerte", subraya.

   Además, un reciente trabajo científico publicado en 'Exercise Inmunology' remarca que el ejercicio físico provoca poblaciones de bacterias saludables en nuestra microbiota, implicadas en una buena regulación del sistema inmunitario frente a infecciones, enfermedades y afecciones crónicas.

   El también responsable de la unidad de Inmunometabolismo, Endocrinología y Nutrición del Hospital Beata María Ana de Madrid resalta que la actividad física puede ayudar a eliminar bacterias en los pulmones y vías respiratorias. "Esto puede reducir la probabilidad de contraer un resfriado, una gripe u otras enfermedades", apostilla.

   Igualmente, valora que el ejercicio provoca cambios favorables en los anticuerpos y los glóbulos blancos, de forma que estos pueden circular más rápidamente, según indica, y con ello detectar enfermedades con mayor rapidez. "El ejercicio, también, disminuye la secreción de hormas de estrés. Un nivel alto de estrés incrementa la probabilidad de que se presente una enfermedad", agrega.

   Rodríguez Jiménez ensalza asimismo que la elevación leve de temperatura corporal durante e inmediatamente después del ejercicio produce el crecimiento bacteriano, combatiendo mejor una infección.