Publicado 14/04/2021 08:35CET

No es cierto que la mascarilla nos provoque halitosis o tinción en los dientes: Te contamos el porqué

Archivo - Adolescentes con mascarillas.
Archivo - Adolescentes con mascarillas. - LEOPATRIZI/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 14 Abr. (EDIZIONES) -

   Se ha detectado que la gente está cambiando sus hábitos de higiene bucal con la mascarilla, ya que al cubrir la boca la gente tiende a lavarse menos los dientes. Además, se le están atribuyendo a la mascarilla problemas como la halitosis, o la tinción en los dientes, cuando esto no es así.

   "La mascarilla en sí es inocua para nuestros dientes pero lo que no es inocua es nuestra actitud. La mascarilla es y será un largo tiempo imprescindible, lo que debemos hacer es saber convivir con ella. Debemos cambiarla como mínimo a diario o si es reutilizable lavarla todos los días a 60 grados. No es excusa que no enseñemos los dientes para no cuidarlos", alerta en una entrevista con Infosalus la doctora Rosa Marco Millán, presidenta de la Sociedad Española de Odontología y Estomatología (SEEYO).

   Así, y ante este previsible descuido de nuestros dientes por el uso de la mascarilla subraya que las consecuencias negativas a corto plazo son la tinción de los dientes, la caries, la halitosis, así como la gingivitis, entre otras patologías; pero no por usar la mascarilla, sino por ese descuido que tenemos al emplearla.

   Desde el Consejo General de Dentistas apuntan en este sentido que en la boca conviven millones de bacterias pertenecientes a unas 300 familias diferentes. "La falta de oxígeno podría alterar ese equilibrio entre las bacterias, llamado 'simbiosis', para dar lugar a un desequilibrio (disbiosis), en el que determinadas bacterias orales más patógenas pudieran desarrollarse y predominar. Sin embargo, es altamente improbable que en las condiciones habituales de uso de las mascarillas se produzca esta situación de falta de oxígeno", sostienen.

   En el caso concreto de la halitosis, la doctora Marco comenta que al llevar mascarilla todo el día, por ejemplo, bebemos menos agua (menor hidratación de las mucosas), se nos seca más la boca y como sabemos un gran protector de la caries y del mal aliento es la saliva.

   "Cuando llevamos la mascarilla abrimos menos la boca, hablamos menos, comemos menos entre horas y la higiene natural que se realiza al masticar alimentos o al hablar etc no se está efectuando. Si además el cepillado es peor o inexistente, nos llevará a culpar a la mascarilla de mal aliento, pero no es así", agrega.

CÓMO INTENSIFICAR NUESTRA SALUD BUCODENTAL

   Entonces, esta especialista nos aconseja intensificar nuestra higiene bucal ante el uso continuado de mascarillas: "Debemos limpiar profundamente los dientes, las encías, así como la lengua. Utilizar seda dental o cepillos interproximales, aparte de emplear raspadores de lengua y colutorios con flúor. Beber frecuentemente agua, evitar alcohol y tabaco. Llevar una dieta sana, masticar alimentos duros pueden ayudarnos tanto con el mal aliento como con las caries".

   Desde el Consejo General de Dentistas recalcan la necesidad de realizar un cepillado de dientes adecuado al menos 2 veces al día, con pasta dentífrica fluorada, incluyendo la higiene interdental, a la vez que mantener unos hábitos de alimentación saludables, disminuyendo al máximo los productos azucarados y evitando el consumo de alcohol y tabaco.

   Igualmente, apuntan que "ahora más que nunca" es imprescindible cuidar el cepillo dental, lavarnos bien las manos antes y después usarlo, limpiarlo, enjuagarlo y secarlo, mantenerlo protegido en su capuchón, no compartirlo nunca, alejarlo del sanitario (para evitar posible contaminación), y por último, no almacenarlo junto a otros cepillos sino independientemente.

   Otro aspecto que destaca la presidenta de la Sociedad Española de Odontología y Estomatología en el medio y largo plazo es que por llevar la mascarilla son muchas las personas las que están retrasando sus visitas al dentista, con la consiguiente demora en los tratamientos, y a la hora de detectar a tiempo problemas como las caries o la periodontitis, que a la larga nos pueden provocar problemas mayores.