Publicado 25/06/2021 13:04CET

Un modelo informático apunta que el coronavirus está más adaptado a infectar células humanas que animales

Archivo - Micrografía electrónica de barrido coloreada de una célula apoptótica (rosa) muy infectada con partículas del virus SARS-COV-2 (verde), aislada de una muestra de un paciente.
Archivo - Micrografía electrónica de barrido coloreada de una célula apoptótica (rosa) muy infectada con partículas del virus SARS-COV-2 (verde), aislada de una muestra de un paciente. - NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY INFECTIOUS DISEASE

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un modelo informático para estudiar el SARS-CoV-2, el virus que causó la pandemia de COVID-19, ha descubierto que el virus está más adaptado a infectar células humanas, en lugar de células de murciélago o pangolín.

En un artículo publicado originalmente en el servidor de preimpresión ArXiv, han sido revisados por expertos y publicados en Scientific Reportspublicado en la revista 'Nature Scientific Reports', científicos australianos describen cómo utilizaron un modelo informático de alto rendimiento del SARS-CoV-2 al principio de la pandemia para predecir su capacidad de infectar a los humanos y a una serie de 12 animales domésticos y exóticos.

Su trabajo pretendía ayudar a identificar cualquier vector animal intermedio que pudiera haber desempeñado un papel en la transmisión del virus de los murciélagos a los seres humanos, y comprender cualquier riesgo planteado por las susceptibilidades de los animales de compañía, como gatos y perros, y de los animales comerciales, como vacas, ovejas, cerdos y caballos.

Los científicos, de la Universidad de Flinders y la Universidad de La Trobe, utilizaron datos genómicos de las 12 especies animales para construir minuciosamente modelos informáticos de los principales receptores de la proteína ACE2 para cada especie. A continuación, utilizaron estos modelos para calcular la fuerza de unión de la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 al receptor ACE2 de cada especie.

Sorprendentemente, los resultados mostraron que el SARS-CoV-2 se unía a la ACE2 de las células humanas con más fuerza que cualquiera de las especies animales probadas, incluidos los murciélagos y los pangolines. Si una de las especies animales probadas era la de origen, normalmente se esperaría que mostrara la mayor unión al virus.

"Los humanos mostraron la mayor unión a los picos del coronavirus, lo que es coherente con la alta susceptibilidad al virus, pero muy sorprendente si un animal fue la fuente inicial de la infección en los humanos", apunta el profesor de la Universidad de La Trobe David Winkler.

"El modelo informático descubrió que la capacidad del virus para unirse a la proteína ACE2 del murciélago era escasa en relación con su capacidad para unirse a las células humanas. Esto es un argumento en contra de que el virus se transmita directamente de los murciélagos a los humanos. Por tanto, si el virus tiene un origen natural, sólo podría haber llegado a los humanos a través de una especie intermediaria que aún no se ha encontrado", detalla el profesor Nikolai Petrovsky, afiliado a la Universidad de Flinders.

El modelo informático del equipo muestra que el virus del SARS-CoV-2 también se une con relativa fuerza al ACE2 de los pangolines, un raro y exótico comedor de hormigas que se encuentra en algunas partes del sudeste asiático y que se utiliza ocasionalmente como alimento o medicina tradicional. El profesor Winkler afirma que los pangolines mostraron la energía de unión más alta de todos los animales analizados en el estudio, significativamente mayor que la de los murciélagos, los monos y las serpientes.

"Aunque al principio de la pandemia algunos científicos sugirieron erróneamente que habían encontrado el SARS-CoV-2 en los pangolines, esto se debió a un malentendido y esta afirmación se retractó rápidamente, ya que el coronavirus de pangolín que describieron tenía menos del 90 por ciento de similitud genética con el SARS-CoV-2 y, por tanto, no podía ser su ancestro", recuerda Petrovsky.

Sin embargo, este estudio y otros han demostrado que la parte específica de la proteína de la espiga del coronavirus del pangolín que se une a la ACE2 era casi idéntica a la de la proteína de la espiga del SARS-CoV-2.

"Este hecho de compartir la proteína de espiga casi idéntica explica casi con seguridad por qué el SARS-CoV-2 se une tan bien a la ACE2 del pangolín. Las proteínas de espiga del pangolín y del SARS-CoV-2 pueden haber evolucionado de forma similar a través de un proceso de evolución convergente, de recombinación genética entre virus o de ingeniería genética, sin que actualmente se pueda distinguir entre estas posibilidades. En general, dejando de lado los intrigantes resultados del ACE2 del pangolín, nuestro estudio demostró que el virus estaba muy bien adaptado para infectar a los humanos", afirma Petrovsky.

Los investigadores también han deducido que es probable que algunos animales domésticos, como los gatos, los perros y las vacas, también sean susceptibles a la infección por el SARS-CoV-2.

La cuestión extremadamente importante y abierta de cómo llegó el virus a infectar a los humanos tiene actualmente dos explicaciones principales. El virus puede haber pasado a los humanos desde los murciélagos a través de un animal intermediario que aún no se ha encontrado (origen zoonótico), pero aún no se puede excluir que se haya liberado accidentalmente desde un laboratorio de virología.

Los investigadores concluyen que sigue siendo un misterio cómo y dónde se adaptó el virus para convertirse en un patógeno humano tan eficaz, y añaden que descubrir los orígenes de la enfermedad ayudará a proteger a la humanidad contra futuras pandemias de coronavirus.